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Consejos para el inversor

Un análisis de las principales opciones.

19-08-2011
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Dólar en el exterior: El mercado cambiario mundial asiste a un fenómeno sin precedentes. Las

dos principales monedas de Occidente están juntas en caída libre. El dólar y el euro valen, entre sí, lo mismo que valían un día antes de la caída de Bear Stearns en enero de 2008, cuando se inicia una crisis que todavía no termina. Desde aquel momento hasta ahora, ambas monedas caen, juntas, 22% contra el yen, el real y el franco suizo. En este punto, suizos, brasileños y japoneses están tomando medidas para que el ajuste cambiario finalice.

Pero, junto con estas medidas, para intentar cortar un dominó peligroso (iniciado por Grecia,

Portugal e Irlanda), el titular del Banco Central Europeo arrancó la semana comprando 22.000 millones de euros en bonos de España e Italia. Junto con esta movida, los presidentes de Francia y Alemania, Sarkozy y Merkel, propusieron crear un Gobierno económico único para los 17 países miembros de la zona euro, pero esa posibilidad es bastante lejana por el momento.

Frente a esto, el financista George Soros advirtió que el BCE se limita a resolver los problemas de liquidez de los mercados y no la solvencia de los Gobiernos. “Europa no tiene autoridad presupuestaria y fiscal, cada país gasta a su antojo, y eso determina para el euro un barril sin fondo. Sin ese Gobierno económico central sería demencial emitir eurobonos porque no se sabe cuál sería el límite de endeudamiento en eurobonos para cada país”. Con ese maremagnum en el contado, son muchos los analistas que ven al euro bajar más rápido que el dólar, lo cual alteraría todo el tablero de acá a fin de año.

Dólar en la Argentina: Según un operador de un importante banco: “Lentamente, con el avance de la crisis, se van sumando más compradores de billetes, y el Gobierno va desplegando distintos movimientos para que todo esté quieto, como si no pasara nada. El Banco Central vende reservas, en el contado y a futuro. El Banco Nación también vende, y pensamos que otros organismos hacen algo similar”. De hecho, según datos absolutamente oficiales, el BCRA informó que las reservas están en el nivel más bajo de los últimos 12 meses, a punto de perder la barrera psicológica de 50.000 millones. Y con varios economistas, como Diana Mondino, advirtiendo que las reservas actuales están maquilladas y no tienen la misma calidad que hace un par de años.

Hasta el momento, las operaciones de futuro a un año con el dólar se hacen con una tasa del 13,4%, con un valor de 4,75 pesos para agosto del 2012. Sin embargo, debe advertirse que el Central tiene un cúmulo de operaciones de futuro con fechas posteriores al 23 de octubre próximo, por lo que habrá que estar muy atentos sobre probables cambios en esta tasa futura, sobre todo pensando que en Brasil Dilma Rousseff en apenas dos semanas subió el precio del dólar de 1,54 a 1,62 reales, y que en Chile, en igual lapso, Sebastián Piñera subió al billete verde de 457 a 471 pesos.

En ese sentido, Robert Wood, analista jefe del área América Latina del Economist Intelligence

Unit (EIU), afirmó que “la Argentina tendría que hacer un ajuste en su tipo de cambio para proteger la industria local y apoyar las exportaciones”.

Tasas de interés: El temblor que registran los mercados también se siente en el movimiento de

pesos. Debido a que hay cierta resistencia a renovar los plazos fijos, los bancos privados se vieron obligados a subir las tasas que les pagan a los inversores. Hace un mes pagaban porcentajes que iban desde un mínimo del 10% anual hasta un máximo del 12%, mientras que ahora se pagan tasas que van del 12 al 14% (el Banco Central ya paga casi 14,5% en las Lebac mas largas).

Habrá que ver si estos porcentajes son suficientes para que las renovaciones vuelvan a la normalidad, o si el costo del dinero deberá seguir trepando. Sea como fuere, ya debe advertirse que un incremento de tasas tan marcado como el que se dio en las últimas semanas, no se concretaba en la argentina desde la caída de Fernando De la Rúa y los primeros tiempos de Eduardo Duhalde en la Casa Rosada, hace diez años.

Debe decirse, en EE.UU. se está viendo un movimiento similar: por temor a una desaceleración

económica global, los inversores cancelan operaciones y tienen la posición de dinero cash más elevada desde marzo del 2009. El tiempo no es normal y para conocer el rumbo del dinero hay que seguir la tendencia al minuto.

Bonos: Las proyecciones de menores precios para la soja, de cumplirse, le hará a la Argentina más cuesta arriba el pago de sus deudas, sobre todo en un marco en el que cada vez será más difícil conseguir financiamiento accesible. De todos modos, el país cuenta con buenas reservas, buen escalonamiento de vencimientos de deuda y los precios de los granos no bajarán tanto.

Por lo que comprar bonos argentinos sigue pareciendo un muy buen negocio. No hay que olvidar

que las recientes caídas de precios colocan a los valores contado de los bonos argentinos con suculentas tasas a futuro (aunque es posible que en el futuro puedan ser comprados con precios todavía más bajos).

Para los títulos en pesos, la promesa de pago va desde un mínimo del 17% anual (bono AE14) hasta un máximo del 23% (PR15), es decir tasas bastante más cercanas a la inflación real. En los bonos que ajustan por CER la tasa futura parte desde un mínimo del 7,5% anual (bono PRE9) hasta un máximo del 13% (PR13).

Y en el caso de los bonos en dólares (considerados por varios analistas como la frutilla que se ve en este momento), exceptuando los bodenes más cortos, las tasas prometidas a futuro van desde

un mínimo del 7,5% anual (bono RO15) hasta un máximo del 11,4% (DIA0).

Acciones: Sin lugar a dudas, el mercado bursátil está sumergido en un cono de sombras. Y la oscuridad puede ser mayor. Casi todos los especialistas dicen que a corto plazo las bajas pueden ser mayores. Pero quien tenga espaldas y pueda invertir, y esperar, tiene una gran oportunidad. Sólo hay que mirar los últimos balances presentados en la Bolsa de Comercio, actuar de manera selectiva, animarse, y sentarse a esperar. Más tarde o más temprano los precios van a volar.

(De la edición impresa)

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