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¿Cómo armar la cartera de inversión preelectoral?

Al momento de armar una cartera de inversión, uno no debe pensar en el escenario que querría que suceda sino en el que tenga una mayor probabilidad de ocurrencia

12 julio de 2017

Por Matías Daghero Autor de “Con los $ que tengo, ¿qué hago?”

Desde ahora hasta finales de octubre el principal driver local que va a tener el mercado financiero va a ser el resultado de las elecciones legislativas. Más allá de cualquier análisis de los balances de las empresas o de los gráficos de los precios de sus acciones, estamos en medio de un tiempo político muy importante y tanto las acciones como los bonos se encuentran altamente influenciados en sus cotizaciones por el clima electoral.

Que el mercado financiero tiene un claro preferido no sorprende a nadie. Sin embargo, al momento de armar una cartera de inversión uno no debe pensar en el escenario que querría que suceda sino en aquel que tenga una mayor probabilidad de ocurrencia. Y para determinar esto, más allá de las malas experiencias en los últimos tiempos, las encuestas se convierten en un driver a monitorear.

Por otra parte, resulta importante establecer que es una victoria y que es una derrota para Cambiemos. ¿Ganar la provincia de Buenos Aires? ¿Mantener el apoyo electoral en provincias claves en las elecciones de 2015 como Córdoba, Santa Fe y Mendoza? ¿Sumar la mayor cantidad de miembros a las cámaras?

Si nos ceñimos a las combinaciones que podrían darse, ningún partido político (una especie en extinción por estos días dada la fuerte personalización existente en la política argentina) podrá contar con mayoría simple que le permita aprobar leyes, por lo que se tratará de un Congreso dividido donde haya que negociar. Si estará en juego quién será la primera minoría en ambas cámaras.

Pero más allá de los números finales de la votación, lo más importante es poder anticiparse a cómo interpretará el mercado el resultado. Es que si miramos algunas últimas experiencias la respuesta no es tan obvia (el Merval cayó sólo un día 5% tras la no inclusión en el MSCI y luego continuó la tendencia alcista).

Carteras pro-Cambiemos

Si pensamos que la interpretación del resultado de las elecciones va a ser un mayor poder de Cambiemos, es de esperar que se puedan avanzar con cuestiones que están en el tintero como la reforma impositiva, continuar la adecuación tarifaria, reducción del déficit fiscal, la nueva ley de mercado de capitales, entre otros. De tener éxito con la implementación de estas medidas, el escenario más optimista podría conjugar una caída de la inflación, mayor crecimiento económico del PIB y aumento de la inversión extranjera directa. Esto podría tener un impacto que haga caer al tipo de cambio. Esto podría darse no por endeudamiento como hasta ahora (Gobierno se endeuda en dólares y los vende para gastar en pesos), sino por una mayor oferta por parte de exportadores (por la mayor competitividad vía reducción de impuestos) y de inversiones extranjeras directas que aumentan la capacidad instalada (entran con dólares e invierten en pesos en la economía real).

Ante un escenario tan optimista, un inversor agresivo podría conformar un portafolio que se beneficie de la caída del riesgo país (apostando por ejemplo por el bono centenario AC17), de la caída de la inflación (bonos CER Largos hoy rinden arriba de 4% sobre inflación) y del crecimiento económico (donde las acciones se verán ampliamente beneficiadas).

Si este escenario resultara digno de Alicia en el País de las Maravillas para el lector, existen instrumentos en los que inversores conservadores y moderados también podrían obtener buenos retornos en caso de un triunfo oficialista.

En un escenario en que la inflación vaya bajando pero no a un ritmo tan rápido, las Lebacs continuarán otorgando un retorno real positivo con esta conducción del BCRA, pudiendo ir migrando a plazos más largos cuando Federico Sturzenegger pueda enderezar la curva de tasas que se encuentra invertida desde su asunción a fines de diciembre de 2015 curva (e incluso invirtiendo en bonos a tasa fija en búsqueda de ganancias de capital si el dólar continúa su ritmo por debajo de la inflación anual).

Por otra parte, contar con una porción de la cartera en dólares siempre resulta aconsejable en la Argentina. La reciente corrección que tuvieron los bonos dolarizados que hizo subir sus tasas presenta un nuevo punto de entrada atractivo para el caso de que se retome la compresión de spreads.

Para el caso de que el inversor considere que lo más probable es que el Gobierno pierda las elecciones, las posiciones en bonos en dólares cortos serían una alternativa prudente, esperando una suba del tipo de cambio por la incertidumbre que generaría una expectativa latente de que Cristina Kirchner podría volver a ser Gobierno en 2019.

Como siempre sostengo desde estas columnas, todo portafolio de inversión tiene que contener alternativas de inversión que se beneficien con los distintos escenarios. Poner todas las fichas en un solo escenario puede generar más de un dolor de cabeza por lo que se aconseja armar un mix entre los distintos escenarios en conjunto con su asesor financiero.

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