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¿Adiós a las vidas paralelas de la Fed y el BCE?

Las diferencias en el desempeño económico obligarían  a tener políticas monetarias diferentes

Las políticas monetarias de la Fed y del BCE podrían transitar por diferentes carriles en los próximos meses.
Las políticas monetarias de la Fed y del BCE podrían transitar por diferentes carriles en los próximos meses.
09 abril de 2024

Este miércoles se conocerá el dato de inflación de Estados Unidos y el Banco Central Europeo tomará una decisión sobre las tasas de interés. Ambos hechos podrían vincularse en los próximos meses. Los analistas estiman que la inflación subyacente en Estados Unidos habría bajado levemente en marzo. Si  a ese dato se le suma que el PIB podría crecer arriba de 2% este año y que se sigue creando empleo a buen ritmo, se entiende por qué una parte del mercado cree que la Reserva Federal podría no bajar las tasas en junio como se descontaba hasta ahora. 

Se suponía que el de junio sería el primer recorte de tres o cuatro en el año, pero ya no hay certezas. Jerome Powell afirmó recientemente que sigue siendo "probable" una baja este año, pero siempre advierte que las decisiones se irán tomando en función de los indicadores que se vayan conociendo. Hay, además, otro debate entre los economistas porque muchos sostienen que la meta de 2% es demasiado estricta en este contexto económico global y que debiera elevarse.

El jueves, el Banco Central Europeo no modificará la tasa de interés, pero dejaría la puerta abierta para hacerlo como máximo en junio. Porque, a diferencia de Estados Unidos, en la zona euro la inflación está bajando con fuerza y el nivel de actividad no despega. Por lo tanto, las políticas monetarias de la Fed y del BCE podrían transitar por diferentes carriles en los próximos meses. Se cortaría, así, una tendencia de los últimos años en los que los europeos definían su estrategia, teniendo en cuenta lo que se decidía del otro lado del Atlántico

En ese caso, el dólar se fortalecería frente al euro, incluso hay analistas que no descartan que alcancen la paridad en algún momento del año. Hasta hace poco, la mayoría de los analistas pronosticaban que la Fed bajaría la tasa antes y con más intensidad que el BCE, pero lo más probable es que ocurra lo contrario. 

Un dólar más fuerte a nivel global no es una buena noticia para los países exportadores de materias primas, porque su cotización se mueve en sentido inverso al de la moneda estadounidense. 

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