Escenario poscepo

Señales de cambio en un mercado clave para el futuro: ¿es hora de invertir?

Abril dejó señales clave para el futuro del sector eléctrico argentino: apertura económica, eliminación del cepo cambiario y primeras respuestas del mercado.

"Sin inversión no hay nueva generación, ni ampliación de redes de transmisión, ni mejoras en la calidad del servicio", dicen desde Aleph Energy.
"Sin inversión no hay nueva generación, ni ampliación de redes de transmisión, ni mejoras en la calidad del servicio", dicen desde Aleph Energy. (Archivo)

Abril será recordado como un mes bisagra para la economía argentina y, en especial, para el sector energético. Con el anuncio del retorno del financiamiento con el FMI y, más crucial aún, la eliminación del cepo cambiario, el Gobierno marcó un fuerte giro hacia una macroeconomía más previsible. 

Y si hay algo que el sector eléctrico necesitaba con urgencia, era previsibilidad, detalla el Informe Mensual de Energía Eléctrica elaborado por los ingenieros Daniel Dreizzen, Roberto Fagan y Nadia Sager de Aleph Energy.

Durante las últimas dos décadas, la falta de reglas claras y estabilidad macroeconómica generó un contexto poco atractivo para la inversión.



"Sin inversión no hay nueva generación, ni ampliación de redes de transmisión, ni mejoras en la calidad del servicio. Pero para que el nuevo escenario económico se traduzca en energía confiable y competitiva, las señales desde el Estado deben acompañar. Y algunas ya empezaron a aparecer", advierten.

Por el lado de la generación, CAMMESA volvió a asignar prioridad de despacho a más de 1.600 MW en proyectos renovables, confirmando la vigencia del mercado a término (MATER) como vía sólida para nuevas inversiones. Además, avanzan 500 MW de baterías en el Área Metropolitana de Buenos Aires, un desarrollo clave en un sistema que debe ser cada vez más flexible.

En paralelo, la actualización periódica de la remuneración para la "generación vieja" no contratada es un paso hacia cerrar la brecha entre costos reales y pagos efectivos.



En transmisión,  afirman que la disolución del Fondo Fiduciario para el Transporte Eléctrico Federal (FFTEF) marcó un hito: la Secretaría de Energía retoma el control directo sobre el financiamiento y ejecución de obras críticas.

"El desafío ahora es atraer inversión privada para ampliar nodos saturados. En ese camino, dos obras adjudicadas a privados en el marco del MATER (PCR y Solar Energy) representan señales incipientes, pero importantes", coinciden.

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La distribución, sin embargo, sigue siendo el eslabón más rezagado del sistema.



La distribución, sin embargo, sigue siendo el eslabón más rezagado del sistema. El plan de CAMMESA para regularizar deudas por casi U$S 1.000 millones busca sanear cuentas y allanar el camino al financiamiento futuro.

Pero la clave, aclaran, está en la respuesta del sector: pagar la factura corriente y comprometerse con planes de inversión serios. De lo contrario, se repetirá el ciclo de default energético sostenido por subsidios del Tesoro.

Mientras tanto, se destacan nuevas apuestas del capital privado local. Inverlat desembarcó en distribuidoras de Jujuy y Tucumán, y también en el sector de transmisión con LITSA, algo impensado años atrás. El mensaje es claro: si se elimina el cepo, se estabiliza el tipo de cambio y se consolidan señales regulatorias, habrá oportunidades reales de inversión en energía eléctrica.



En este contexto, la mirada también se posa sobre las represas hidroeléctricas. En el Comahue y en Mendoza ya se habla de nuevas concesiones integrales que incluyan operación, mantenimiento e inversión. El Gobierno busca dejar atrás la lógica de simple administración para dar paso a una etapa de modernización y competencia.

En definitiva, abril dejó señales claras de que el sector eléctrico argentino podría estar despertando de su letargo. La gran pregunta es si estos gestos alcanzarán para consolidar un cambio duradero.



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