La expansión de Vaca Muerta transformó a Neuquén en el nuevo polo inmobiliario de la Argentina. El crecimiento de la industria hidrocarburífera generó una fuerte demanda de viviendas, espacios corporativos, infraestructura logística y servicios, impulsando un mercado que mantiene un ritmo de expansión muy superior al de otras regiones del país.
Los números reflejan esa aceleración. Durante el primer trimestre de 2026, la ciudad de Neuquén incorporó más de 60.000 metros cuadrados de nuevas construcciones, lo que representa un crecimiento del 20,3% interanual. Al mismo tiempo, el sector constructor mostró una expansión sostenida: la cantidad de empresas empleadoras aumentó 9,2% en el último año y el empleo formal vinculado a la actividad creció 17%.
El fenómeno está directamente asociado al crecimiento de la actividad petrolera y gasífera. Con inversiones proyectadas por alrededor de US$14.000 millones para 2026, las principales operadoras de Vaca Muerta continúan ampliando la perforación de pozos, la infraestructura de transporte y la capacidad productiva, generando un efecto multiplicador sobre toda la economía provincial.
Más trabajadores, más demanda habitacional
El crecimiento de la industria energética trajo aparejado un fuerte movimiento migratorio hacia Neuquén. Técnicos, profesionales, operarios y trabajadores vinculados a la cadena de proveedores llegan a la provincia en busca de oportunidades laborales, generando una presión creciente sobre el mercado de alquileres y la oferta habitacional.
"Toda la gente que se instala por trabajo necesita un lugar dónde vivir, y eso genera una demanda que impulsa el desarrollo del mercado inmobiliario", explicó Marcos Galian, productor general de Edifica Neuquén, una exposición que reúne a empresas vinculadas a la construcción y la infraestructura en la Patagonia.
Pero la demanda no se limita a viviendas. El desarrollo de Vaca Muerta también impulsa la construcción de oficinas, depósitos, bases operativas, centros logísticos, hoteles y apart-hoteles destinados a empresas y trabajadores que circulan por la región.

El negocio cambia de escala
A diferencia de otros mercados del país, donde la construcción depende principalmente del crédito hipotecario o del ciclo económico, en Neuquén buena parte de los proyectos responde a necesidades concretas de una industria en expansión.
"El sector Oil & Gas requiere bases operativas, edificios de oficinas, galpones y centros logísticos. También hoteles y apart-hoteles para personal que viaja periódicamente a los campamentos productivos y no reside en la provincia", señaló Galian.
Ese crecimiento también se refleja en la cantidad de empresas vinculadas a la construcción. Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, Neuquén incorporó 159 nuevas empresas empleadoras, convirtiéndose en la única provincia del país que logró ampliar su base de firmas registradas en ese período.
El impacto de Vaca Muerta se observa con mayor intensidad en Añelo, la localidad ubicada a pocos kilómetros de los principales desarrollos hidrocarburíferos.
La ciudad registró un crecimiento poblacional del 142% entre 2010 y 2022, impulsado por la llegada de trabajadores y empresas vinculadas al shale. Sin embargo, todavía conserva un amplio margen de expansión: cerca del 50% de las parcelas disponibles permanece sin construir, según un estudio del Laboratorio de Ideas Sostenibles.
La necesidad de viviendas, infraestructura urbana y servicios convirtió a Añelo en uno de los puntos con mayor potencial inmobiliario de la provincia, aunque también plantea el desafío de acompañar el crecimiento productivo con planificación urbana.
El crecimiento del sector quedó reflejado en la última edición de Edifica Neuquén, que en 2025 reunió a más de 130 empresas expositoras y recibió a más de 45.000 visitantes, consolidándose como una de las principales vidrieras de la construcción y la infraestructura en la Patagonia.
La próxima edición se realizará del 10 al 12 de septiembre de 2026 en el Centro de Convenciones Domuyo, en un contexto donde la demanda vinculada a Vaca Muerta continúa impulsando nuevas oportunidades de inversión.
Los especialistas coinciden en que Neuquén atraviesa una etapa excepcional para el mercado inmobiliario. La combinación de crecimiento energético, llegada de nuevos habitantes, déficit habitacional y expansión de infraestructura convirtió a la provincia en uno de los destinos con mayor potencial para el desarrollo inmobiliario del país.
Mientras Vaca Muerta acelera su producción, el ladrillo acompaña el fenómeno: detrás de cada nuevo pozo también aparece una necesidad de viviendas, oficinas, hoteles y servicios que redefine el mapa urbano de Neuquén.