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Tensión nominal

Precios Justos, entre la fantasía y lo posible

Nadie piensa que Precios Justos sea el comienzo de un prolongado ciclo de estabilidad. Pero tampoco hay muchas alternativas a corto plazo.

El Indec entregará mañana la cifra de inflación de octubre
El Indec entregará mañana la cifra de inflación de octubre
Augusto Milano Augusto Milano 14-11-2022
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Ante cada intento de congelar los precios, ya sea en forma unilateral por parte del Gobierno o a través de acuerdos con productores y comercializadores, la visión de los economistas es la misma: van a fracasar como ocurre desde tiempo inmemorial. 

Sin embargo, un debate más adecuado debería darse a partir de precisar los objetivos de la iniciativa en un contexto político determinado.

Está claro que nadie piensa que el programa de Precios Justos sea el comienzo de un prolongado ciclo de estabilidad nominal en Argentina. Pero tampoco están disponibles muchas alternativas en el corto plazo. 

Bajar la inflación en Argentina requiere de un programa de estabilización serio, pero no hay condiciones ni políticas ni económicas para lanzarlo en este momento. 

A nueve meses de las elecciones primarias, y con un oficialismo muy dividido, parece imposible lograr un consenso en torno a una propuesta del Gobierno en ese sentido. Una prueba fue que el acuerdo con el FMI, el tema económico más relevante que el Poder Ejecutivo sometió a consideración del Congreso, fue rechazado por los legisladores del kirchnerismo. 

  • Las condiciones económicas tampoco están dadas porque cualquier plan de estabilización requiere de un alineamiento previo de los precios relativos. Y corregir las distorsiones aceleraría la tasa de inflación en el corto plazo, un precio que el Gobierno no está en condiciones de pagar a pocos meses de las elecciones.   

Un programa de estabilización integral sólo será posible a partir de diciembre de 2023 con un Gobierno homogéneo, sea del Frente de Todos o de Juntos por el Cambio, con un mandato fresco de las urnas. 

La pregunta es qué se puede hacer para no llegar a esa instancia con más de 100% de inflación sino con un porcentaje menor que alivie un poco a los sectores de menores ingresos. 

  • Aunque se trata de niveles  que en cualquier caso son incompatibles con el normal funcionamiento de la economía es preferible que en los próximos meses los precios varíen entre el 4% y el 5% mensual que entre el 6% y el 7%.

El desafío del programa de Precios Justos es alcanzar ese objetivo, mínimo por cierto, pero que haría que algunos argentinos puedan consumir un poco más. Inicialmente muchas empresas de consumo masivo podrán aguantar porque firmaron este acuerdo con un colchón de precios que se aseguraron previamente. 

Un acuerdo de precios no es una solución real plazo para bajar la inflación, pero tampoco lo es para enfrentar el problema en el corto plazo proponer un programa que recién se podría aplica en diciembre de 2023.

Al mismo tiempo que el Gobierno procura moderar la inercia inflacionaria, debe avanzar en la reducción del déficit, el control monetario y evitar el atraso de las tarifas y del tipo de cambio para asegurar mejores condiciones para cualquier estrategia que pretenda llevar, en un tiempo razonable, la tasa de inflación a niveles compatibles con los del resto del mundo.    

En esta nota

Todo sobre la inflación

Hay inflación cuando se produce un aumento general y sostenido de los precios de la economía. No son aumentos puntuales de algún servicio o bien sino de casi todos y, además, que esas subas se sostienen en el tiempo.


Si bien se trata de un proceso complejo y "multicausal", el factor principal suele ser un desequilibrio fiscal que se financia con emisión monetaria o con endeudamiento no sostenible que termina en un repudio a la moneda y/o también una devaluación. Milton Friedman, padre del monetarismo, solía decir: "La inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario".

La inflación de Argentina de 2021 fue de 50,9%. Fue similar a la de 2018 y 2019. En 2020, producto de la pandemia, bajó de manera transitoria hasta 36,1%. Para 2022, la expectativa es que será de 100% anual. Va a ser la más alta desde la hiperinflación de 1991. Según el REM del BCRA, la inflación de 2023 será muy alta también: 96%.

Se dice que la inflación es un impuesto a los pobres porque son esos sectores los que tienen, por un lado, menos ahorros y, por el otro, menos capacidad de poder aumentar sus ingresos (vía paritarias, por ejemplo) ante la suba de precios. Por eso, cuando sube la inflación, los gobiernos tratan de proteger a los sectores de menores ingresos para que no caigan en la pobreza.

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