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Para Argentina, Donald Trump es una señal de alerta

Jorge Colina Jorge Colina 15-11-2016
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Por Jorge Colina

Si Donald Trump avanza con sus promesas de cerrar la economía estadounidense y hacer retornar a los capitales estadounidenses es posible que se observe una sensible apreciación del dólar en el mundo. Esto significa que el dólar será más costoso en términos de otras monedas. Cuando esto ocurre, en general, tiende a ir acompañado por una caída en los precios internacionales de las materias primas y también con aumentos en la tasa de interés mundial.

A modo de ejemplo, entre el 2012 y el 2016 se viene observando una tendencia declinante de los precios internacionales de las materias primas que exporta Argentina. Cayeron en nada menos que 38% en dicho período. En el mismo lapso, se observó una apreciación del dólar respecto al yen del 35% y respecto al euro del 15%. La explicación intuitiva es que, cuando el dólar se pone caro, se necesitan más monedas de otros países y también más materias primas para obtenerlo.

El impacto local Por eso, la victoria de Trump obliga a Argentina a hacer una revisión de la velocidad del gradualismo con que se venía tratando de reducir el déficit fiscal. Para la Argentina, la continuación de la caída de los precios internacionales de las materias primas exigirá un mayor esfuerzo de producción y exportación para adquirir dólares a fin de financiar importaciones y repagar deuda en dólares.

Si, además, hay menos crédito disponible en el mundo, implicará tasas de interés más elevadas. Entonces, la estrategia argentina de financiar con endeudamiento externo la postergación en la reducción del déficit fiscal entra en tensión. Si previo a esta situación resultaba riesgoso financiar con deuda externa el déficit fiscal, el resultado de las elecciones en Estados Unidos aumentó los riesgos considerablemente.

Sin abandonar la gradualidad, es imperativo avanzar en las reformas previsional, tributaria y laboral para fortalecer las cuentas públicas y disminuir la vulnerabilidad de la economía argentina frente al cambio de contexto internacional.

Esta no es sólo una tarea del Gobierno Nacional sino de los tres poderes del Estado ?Ejecutivo, Legislativo y Judicial? y los tres niveles de gobierno ?nacional, provincial y municipal?. Sería una muestra de madurez política que asuman el nuevo desafío y aceleren el ritmo de la gestión, sean más ambiciosos en la profundidad y velocidad de los cambios, y mucho más cautos en el uso del endeudamiento externo, especialmente cuando se trata de cubrir gastos corrientes o salarios públicos.

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