La inflación, según otros índices del INDEC

Más allá del polémico IPC.

23-09-2011
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Mientras el INDEC sigue su esquema de mostrar la inflación deseada y perseguir uno por uno a

los “herejes” que digan lo contrario, la sociedad entera intenta descifrar la cifra aproximada a la que vienen subiendo los precios. Y no es capricho: el dato de inflación es una de las variables más usadas por la gente para todo tipo de operaciones cotidianas, desde ajustar un contrato de

alquiler, una tarifa por un servicio prestado, una cuota alimentaria, planificar y ejecutar compras, hasta saber si sus prestadores de servicios (electricista, plomero, colegio, gimnasio, cochera, etcétera) le están aplicando un aumento sensato.

Es un hecho que la medición del INDEC no le interesa a nadie. Y aunque el organismo se esfuerce por explicar la diferencia entre el IPC, inflación y costo de vida para defender su medición, lo que antes era representativo de la inflación, el IPC, dejó de serlo. ¿Pero qué mirar entonces para conocer la inflación anual o la acumulada en el año? De acuerdo con la encuesta mensual que realiza la Universidad Torcuato Di Tella, las expectativas de inflación del público rondan el 28,2% mensual, es decir, esa es la inflación que el promedio de la población cree que habrá en los próximos meses. Ese dato se nutre plenamente de las percepciones de la gente en su enfrentamiento cotidiano con el mercado.

Pero en el fondo, y a esta altura de los hechos, esa percepción está basada en mucho más que el precio de la carne, de la papa o de algún producto de uso diario sobre los que se suelen realizar compras. Es que si en algo se especializó también la gente en los últimos años es en buscar algún indicador propio, más realista de la inflación que el que le ofrece el Gobierno.

Cercanías

Para buscarlo no hay que ir muy lejos. El propio INDEC si bien subestima en el IPC el dato de inflación, no oculta el desagregado de otras variables que arrojan información útil sobre el rumbo de los precios. Así, entre los buscadores de proxys más sofisticados, la página del INDEC no dejó de ser de consulta habitual. Nadie mira el fantasioso Indice de Precios al Consumidor (IPC), claro, que arroja en doce meses un alza de apenas 9,8%. Pero sí se revisan otros indicadores alternativos.

Uno de ellos, es el costo de la construcción (ICC), que es un indicador poco truncado y muy usado para ajustar los precios de las propiedades en proceso de construcción. Los formadores de precios del sector aseguran que en ese indicador el INDEC no hace trampas. El ICC acumula un aumento de 10,1% en el año y de 17% si se lo tira doce meses atrás. La suba sería mayor si no fuera por la desaceleración que tuvo el subrubro 'materiales' con el freno de buena parte de la obra pública. En cambio, el rubro gastos generales que compone el ICC, y que replica mejor la tendencia general de otros sectores, acumula un alza de 14,9% en el año y de 25% en doce meses.

Otro indicador indirecto informativo del rumbo de los precios es el Coeficiente de Variación Salarial (CVS), también difundido por el INDEC. Siendo el salario un componente importante en los costos de producción tanto en los sectores de bienes como de servicios, su evolución suele dar una idea de la tendencia alcista de los precios, ya que la forma en que el salario se va a precios es cada vez más rápida y directa. Según el INDEC, el CVS acumula un alza de 18% en el año y de 29% en doce meses. La suba anual de este índice es mayor incluso a las expectativas promedio del público (según la encuesta de expectativas de la Di Tella).

Pero la lista continúa. Entre las proxy más sofisticadas, las ventas en supermercados a precios corrientes, es otro dato mirado. Según el INDEC, esas ventas subieron 29% interanual en julio, que si se le quita el efecto crecimiento (suponiendo un alza de 8% en las cantidades vendidas) arroja una inflación de al menos 21%. Es que hay que tener en cuenta en ese dato que en julio todavía estaban vigentes muchísimos descuentos de compras de hasta 25%, que hoy desaparecieron, y que generaban un efecto de mayor venta en cantidades y menor suba de precio. Lo mismo sucede con los shoppings. Las ventas a precios corrientes subieron 30,1% en julio, que sacando efecto aumento en las cantidades, marcan una inflación estimada en ese dato de 22%.

Y siguiendo con la información del INDEC, está el índice de precios implícitos del PIB: ese indicador da un aumento de 17,2% interanual entre el segundo trimestre de 2011 e igual trimestre de 2010, que podría ser otra forma de aproximarse a los precios. Pero para no complicarla tanto, caminando unas cuadras desde el INDEC hacia Plaza de Mayo, se puede pasar por la AFIP a buscar

otro dato: lo que ingresa mensualmente por IVA consumo. La recaudación de ese impuesto creció 31,6% en agosto frente a igual mes del año pasado y acumula en los ocho meses del año un alza de 33,7%. Haciendo un ejercicio exagerado, de restarle los 8 puntos de crecimiento económico y otros 2 puntos suponiendo una mejora en la administración tributaria, la inflación igual ronda el 23,7% anual.

En general, el público no especializado hace las cosas más simples. Y toma productos de referencia. Todo es cuestión de gustos y especialidades. Para algunos, el precio de la Coca-Cola es el reflejo perfecto de la inflación; para otros, lo es la cuota del colegio. En el medio, están quienes se referencian con el precio de las hamburguesas en Burger King o McDonald's, el precio de los pañuelos descartables o el de las pizzas y empanadas donde se compra desde hace 10 años. Un tremendo lío que hace difícil algo que debería ser simple: medir los precios.

(De la edición impresa)

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