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Informe de Fundar

La distribución inequitativa del trabajo doméstico y los cuidados es la piedra angular de las diferencias de género

Los varones se insertan más y mejor en el trabajo remunerado porque dependen de que las mujeres continúen asumiendo el doble de tiempo de trabajo no remunerado, dice el trabajo de Fundar.

La desigualdad de género ha tomado una visibilidad pública sin igual en los últimos años.
La desigualdad de género ha tomado una visibilidad pública sin igual en los últimos años. .
15 noviembre de 2023

Varones y mujeres ofrecen su trabajo en el mercado de forma muy inequitativa. El think tank Fundar creó el Índice de Género, Trabajo e Ingresos para indagar sobre esta afirmación. 

El índice sistematiza por primera vez en un solo valor la desigualdad económica de género a nivel provincial en Argentina. Releva las heterogeneidades existentes entre las 24 jurisdicciones para trazar un perfil único de cada una.

Así, este indicador produce un mapa de los principales problemas y el grado de igualdad alcanzado para cada uno de ellos en las provincias. 

Señala que la división sexo-genérica del trabajo:

  • Condiciona el acceso de las mujeres al mercado de trabajo. Su participación promedio en actividades remuneradas es del 46,6% (frente al 67,7% en varones) con valores que van desde 28% en Formosa hasta un 58% en CABA.
  • Condiciona su salario relativo. Ellas ganan en promedio 25% menos que sus contrapartes masculinas.
  • Condiciona las ramas en las que se desempeñan. Genera una concentración femenina en ramas asociadas a la reproducción social (cuidados), que se corrobora en todas las provincias argentinas.
  • Restringe la posibilidad de ofrecer más horas en el mercado. Ellas trabajan, en promedio, 9 horas menos por semana en ocupaciones pagas que los varones, pero dedican el doble de tiempo a tareas no remuneradas (4 horas 18' versus 2 horas 6' diarias)

Si bien estos asuntos son importantes, es fundamental indagar sobre las causas de los indicadores con peor desempeño para organizar las urgencias de las medidas de intervención.

"La distribución inequitativa del trabajo doméstico y de cuidados es la piedra angular de las diferencias de género en las formas de inserción laboral, en los ingresos, en la vulnerabilidad y, en última instancia, en la exposición a la pobreza", dicen desde Fundar.

"Las tareas de cuidado no solo obstaculizan el acceso de las mujeres al mercado laboral, sino también sus chances de obtener mejores condiciones que puedan asegurarles autonomía. Además son una condición necesaria para el progreso de los varones", agregan.

Los varones se insertan más y mejor en el trabajo remunerado porque dependen de que las mujeres continúen asumiendo el doble de tiempo de trabajo no remunerado. "No se trata de dos hallazgos paralelos, sino de las dos caras de una misma moneda", ratifica el informe.

Las mediciones del índice argumentan que la separación teórica, discursiva y práctica entre las esferas productiva y reproductiva resulta una ficción, ya que el mercado laboral no podría existir sin el trabajo de reproducción que realizan mayormente las mujeres. Sólo a través de la visibilización y la insistencia del valor social y económico de los cuidados será posible allanar el terreno para combatir las injusticias de género.

 

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DESTACADOS

 

  • El Índice Subnacional de Igualdad de Género (ISIG) releva las brechas de género existentes en las 24 jurisdicciones del país para producir un mapa que permite identificar rápidamente dónde deben colocarse urgentemente los esfuerzos de política pública.
  • La división sexo-genérica del trabajo no sólo restringe la posibilidad de las mujeres a ofrecer más horas en el mercado, sino que condiciona las ramas en las que se desempeñan, su salario relativo y la calidad del empleo al que acceden. La desigual distribución entre ocupaciones y sectores de actividad que genera una concentración femenina en ramas asociadas a la reproducción social (cuidados) se corrobora en todas las provincias.
  • El aumento de la participación en el mercado laboral remunerado de las mujeres no trajo aparejado una mayor corresponsabilidad de cuidados. En ninguna región las mujeres trabajan menos de 4 horas diarias de forma no remunerada, casi el doble que los varones (que dedican solo 2 horas). El trabajo doméstico y de cuidados, que en el desarrollo del pensamiento económico tradicional fue dejado de lado, hoy aparece como la principal explicación a la desigualdad económica de género. 
  • Los varones se insertan más y mejor en el trabajo remunerado porque dependen de que las mujeres continúen asumiendo el doble de tiempo de trabajo no remunerado, dice el trabajo de Fundar.
  • Sólo a través de la visibilización y la insistencia sobre el valor social y económico de los cuidados es que se podrá allanar el terreno para combatir las injusticias de género.

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