“El remedio para la inflación es mirar el sector productivo”

El Economista dialogó con la economista Victoria Giarizzo sobre su nuevo libro

15-11-2018
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Entrevista a Victoria Giarizzo Autora de “Atrápame si puedes” Por Juan Manuel Antonietta 

 El Economista diálogo con Victoria Giarizzo, economista, Directora del Centro de Economía Regional y Experimental (CERX) e investigadora de la UBA sobre las causas y la dinámica de la inflación en Argentina. Además, autora del flamante libro (“Atrápame si puedes. El secreto de la inflación argentina”). El trabajo ya se encuentra en preventa a través de la plataforma Ideame y saldrá a la venta oficial a partir de diciembre. Fue publicado por La Reserva Ediciones. El trabajo busca preguntarse por la inflación crónica que presenta Argentina desde 1945 ?con el breve lapso de paz de la convertibilidad? y, a su vez, por qué nadie, más allá de sus intentos, puede frenarla.

Así, busca sumergirse en la economía argentina para seguir el recorrido de los precios y explicar dónde, cómo y por qué suben, y quienes son responsables de generar y espiralizar la inflación, abordando con aproximaciones modernas como la economía del comportamiento y las neurociencias.

¿Cuáles le parecen que son las causas de que la inflación termine cerca de 50% en 2018?

Hay muchas causas entre las que resaltan los problemas estructurales de Argentina y los factores inerciales que espiralizan la suba de precios. En 2018 hubo una devaluación muy fuerte que traccionó los precios en una economía que está muy dolarizada. El 99% de las grandes industrias tienen algún insumo importado y entre las pymes ese número es del 80%. Hay una gran dependencia de ellos. La suba del tipo de cambio automáticamente genera un incremento de los costos y eso se desparrama a todo el resto de la economía. A este factor se le suma que el argentino piensa en dólares y, anticipando incrementos de precios, toman coberturas y suben también sus precios. Pero además sucede que los aumentos no son proporcionados y en su justa medida si no que comienza una puja por ver quien logra salir mejor parado del reajuste. En 2018 quedará también mucha inflación contenida con empresas que no pueden trasladar todos los aumentos de costos a los precios y comercios que no pueden pasar las subas de precios mayoristas a los consumidores. Este incremento de precios en algún momento se sincerará.

En base a la experiencia histórica que relevó en su libro, ¿las causas de la inflación son parecidas?

Siempre son parecidas. En 2015 se generó un ataque especulativo contra la moneda cuando parecía que ganaba Mauricio Macri y como consecuencia hubo aumentos por cobertura en grandes empresas que subieron hasta 70% los precios. Ahí se produjeron problemas de confianza y abusos de posiciones dominantes de precios. Una falta de cooperación de muchos actores. Cuando asumió el Gobierno, finalmente, arrancó con un gran arrastre inflacionario al que se le sumó el aumento de las tarifas y la salida del cepo, entre otras medidas necesarias pero que generaron un sinceramiento de precios.

¿El origen del problema inflacionario es la convalidación ,desde el lado monetario de los precios?

No es la raíz del problema. Obviamente que para que haya inflación hace falta convalidarla del lado monetario, pero sin una masa de dinero que acompañe se generaría una terrible recesión. Se necesita de la emisión monetaria para convalidar la suba de precios. A veces es la emisión la que genera la inflación, con aumento de masa de dinero que se van a dólares o demanda de productos que permiten a empresas aumentar los precios. La pregunta es por qué se genera esa emisión monetaria. Si uno observa el ciclo desde el 2001 hasta ahora, como lo realizo en el libro, se observa que hasta 2008-2009 no fue la emisión la que generó la inflación. Al contrario, había superávit fiscal, el Estado compraba dólares y el crecimiento era acompañado con emisión para no cortar la suba del PIB. A partir del 20092010 comienzan los problemas fiscales, se termina buena parte de la bonanza de precios internacionales y se observa como no se capitalizó Argentina en esos buenos años. Hoy hay una economía muy improductiva donde la mayor parte de las pymes trabajan con máquinas viejas, con poca productividad y sin exportar.

Una de las grandes preguntas que hace en el libro es quienes aumentan los precios...

En el libro recorremos todo el circuito y toda la cadena de aumentos. Se observa como por ejemplo cuando sube el tipo de cambio con su correlato en los insumos, las grandes empresas concentradas suben automáticamente los precios de las materias primas y los insumos que producen. Ellos señalan que son precios que los cotizan en dólares en los mercados internacionales y los suben automáticamente, aunque también admiten muchas de esas empresas que terminan vendiendo más caro aquí que en otros países. Las empresas con posiciones dominantes como alimentos, petroquímicas o hipermercados son algunas de ellas. Pero además hay otros sectores de los que nadie habla, como el sector financiero. El costo que más está subiendo hoy en pymes es el costo del financiamiento para pagar deudas o descontar cheques. Los bancos y las grandes empresas podrían cooperar con la economía. Ellos se han hecho fuertes con el apoyo en alguna etapa de su crecimiento del Estado, pero en esta economía falta mucha cooperación de todos los sectores. La recaudación del Estado va a haber aumentado más de 80 veces desde 2001 mientras los precios minoristas lo habrán hecho más de 45-50 veces. Además de los formadores de precios, muchos espiralizan el problema.

¿Es posible una aproximación del problema desde la economía del comportamiento?

Uno de los experimentos que realicé en el libro es el test del calefón. La pregunta que le realizamos a los encuestados era que supongan que ellos eran productores de 500 unidades de calefones por mes por un peso. Si un empresario de Brasil quisiera pagar dos pesos por cada calefón y compra 400 aumentando considerablemente sus ganancias, la pregunta que les realizábamos era que hacían con los 100 calefones restantes. Ese interrogante se lo hicimos a más de 500 personas y el 44,4% de ellos decidía subir los precios, el 48,4% mantenerlos y después se observaba 7,2% de vendedores altruistas que bajaba los precios. Este experimento lo repetimos pero esta vez le agregamos opciones de respuesta y entre ellas la de donar los calefones restantes. Con esta variable, la gente que decidió subir los precios bajó a 33%, disparando la idea de cooperar, los individuos se dan cuenta que también pueden tener otro comportamiento más justo en el mercado. En Argentina hay un problema muy grande de cooperación y hay una torta chica que no alcanza para todos y estamos todos a los manotazos a ver quién se logra llevar un pedazo más de la torta. Si hoy se logrará agrandar la riqueza nacional con una distribución del ingreso pareja, no habría los problemas de inflación que hoy estamos teniendo y no sucedería esta puja. La neurociencia nos muestran cómo podemos lograr tener ciudadanos que cooperen y tengan acciones más justas, con más empatía. Argentina debe trabajar mucho en eso y eso se debe hacer desde el Gobierno.

¿Podemos tener solución al problema de la inflación?

Sí, tenemos remedio, pero hay que empezar a mirar la producción y desarraigar la corrupción. No es solo cuestión de un gran ajuste fiscal si no observar cuales son los sectores adónde realizarlo. Se escucha gente pidiendo reducir el gasto público que al mismo tiempo si le puede vender una consultoría prescindible al Estado, se la vende. Decimos una cosa y después hacemos otra. Hay que empezar a pensar en mejorar la eficiencia del Estado, salir a exportar y crecer. Hay remedio pero el camino que estamos tomando no es el correcto. Necesitamos una máquina con muchos engranajes que tienen que articularse todos a la vez. Aquí estamos rengos porque estamos mirando solo lo monetario y lo financiero, y lo productivo queda al margen como si no tuviera nada que ver

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