El Economista - 70 años
Versión digital

mar 21 May

BUE 14°C

El modelo y un desafío urgente: exportar más

Preocupación: el rojo de cuenta corriente se mantiene alto y las exportaciones no arrancan

22 enero de 2018

Por Juan Manuel Antonietta

En el medio de la acalorada discusión económica, es posible encontrar consensos en algunos hechos. Para que una economía se desarrolle hay tres factores que tienen que mejorar, y en ello pueden coincidir desde un economista de la Escuela de Chicago hasta un regulacionista francés. El crecimiento, el empleo y la exportación son factores claves para un desarrollo económico sustentable. En Argentina, las Macrinomics están mostrando un aumento del crecimiento, pero todavía hay dos factores centrales que siguen flojos: el empleo y las exportaciones.

Sin lugar a dudas, el factor que más preocupa son las exportaciones, que apenas crecieron 1-2% en 2017, muy por debajo de la suba de las importaciones. Mañana, el Indec informará que el rojo comercial del 2017 superó los US$ 8.500 millones. Si se agranda la imagen, se observa que el déficit de Cuenta Corriente habría cerrado el 2017 en la zona de los 4-5 puntos del PIB.

Exportar más

Consultado por El Economista, Guido Lorenzo (ACM) señala que el gran problema es el volumen exportado. “Por más que haya un incremento del tipo de cambio o la competitividad, el volumen exportado es poco sensible a variaciones y no competimos con otros países vía precio”, aclara. Según el Indec, los volúmenes están planchados desde?2005.

Para 2018, Lorenzo proyecta: “El acelerador de las exportaciones será el repunte de Brasil, que ya empezó y aportará entre US$5.000 y US$7.000 millones más. La contrapartida será un aumento de las importaciones por el crecimiento del país. A nivel global el comercio se está recuperando en términos de cantidades y en los precios de intercambio se espera una leve mejoría pero, de todas maneras, Brasil sólo no alcanza y las cantidades exportadas dependen mucho del mundo”.

Sobre el panorama exportador, Martin Alfie (Radar) dijo ante El Economista: “Por el lado del complejo agropecuario las proyecciones de producción y precios marcan niveles similares a los del 2017. El factor climático afectó a la producción y será más baja de lo esperado (124 millones de toneladas) con precios estables. Por el lado industrial, Brasil generará una mejora importante. Estimamos un crecimiento para nuestro socio comercial de 2,5%-3% que generará, por cada punto, un avance de 4% para las exportaciones argentinas. Sin embargo, el coeficiente importado de las ventas a Brasil es muy alto y el efecto neto no será tan alto: alrededor de US$1.800 millones”.

¿Y el dólar?

Para Alfie, el tipo de cambio hoy está en un nivel bastante apreciado y cerca de los niveles de la salida del cepo. “Está mejor que antes del cambio de Gobierno, pero todavía continúa muy apreciado y no es un incentivo al aumento de la producción”, aclara Alfie. “Para que un tipo de cambio real competitivo fomente las exportaciones no sirve que haya un mes en el cual sea competitivo y otro en que no. Es necesario un sendero sostenible y predecible. El empresario que tiene que decidir la inversión requiere de una estabilidad para hacer un contrato con el exterior para proyectar ventas de acá a un año. El productor tiene que saber que va a tener una rentabilidad que le permita vender. Hoy viendo la macro, la tendencia del tipo de cambio es a la apreciación, y esa señal atenta contra las exportaciones”, argumenta Alfie.

Fuentes del Gobierno, en diálogo con El Economista, señalan que esperan un alza del 8% para las exportaciones en el 2018. Entre los principales factores, encuentran el repunte de Brasil. Relativizan la importancia del tipo de cambio como un factor que cambie la dinámica de las exportaciones y admiten que el déficit de Cuenta Corriente va a seguir por varios años más. “En la medida en que el déficit fiscal se convierta en un superávit, la cuenta corriente se va a revertir”, manifestó un alto funcionario.

Sobre eso, Lorenzo manifiesta que “se ha puesto mucho el ojo en el déficit fiscal, pero el gran problema de Argentina es el déficit de cuenta corriente porque es el que genera dependencia con el resto del mundo”. El economista de ACM ve en la caída del déficit fiscal una condición necesaria para revertir el déficit de Cuenta Corriente, pero no suficiente. “La elasticidad crecimiento-importación es muy alta. Por cada punto que crecemos, crecen 3% las importaciones. Si las exportaciones no tienen una dinámica lo suficientemente buena, caeremos nuevamente en la restricción externa”, advierte el también profesor de la UBA.

Alfie, por su parte, resalta que tenemos un déficit de cuenta corriente que se compensa con la financiera. “En un esquema de tipo de cambio flexible, el desequilibrio se ajustaría más gradualmente por el propio comportamiento de los agentes económicos, pero al mismo tiempo hay una entrada de dólares por endeudamiento que sostiene el tipo de cambio”, señala.

“La dificultad es muy grande, y una economía en crecimiento requiere cada vez de más importaciones, y así se agrava el rojo de Cuenta Corriente. El problema es estructural y productivo. El endeudamiento tarde o temprano tiene un límite. Es necesaria una configuración de políticas macroeconómicas y productivas más claras para generar una capacidad exportadora mayor. No hay una solución mágica. Hay que buscar un sendero y un tipo de cambio más competitivo que fomente las exportaciones”, concluye Alfie.

Pero el panorama exportador se vislumbra complicado. La Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) proyecta que las exportaciones aumentarán de US$ 57.500 millones en 2017 a US$ 60.800 millones en 2018 aunque, en paralelo, las importaciones treparán de los US$ 65.300 millones a los US$ 70.000 millones. Así, el rojo comercial será todavía mayor y llegaría a los US$ 9.200 millones. El motor exportador no está arrancando y es necesario que comience a funcionar para que la economía sea sustentable. Si eso no ocurre, continuará dependiendo de las lluvias en el campo y un contexto internacional amigable para evitar colapsos. Es necesario mucho trabajo  allí para no depender de la suerte.

Seguí leyendo

Enterate primero

Economía + las noticias de Argentina y del mundo en tu correo

Indica tus temas de interés