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El contexto internacional: desafíos y oportunidades

El impacto en el país del nuevo escenario global

10-02-2016
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(Columna de Federico Furiase y Martín Vauthier, economistas del Estudio Bein & Asoc.)

Frente al escenario de volatilidad financiera y aversión al riesgo en los mercados globales derivado de la incertidumbre en torno al desarme de las burbujas en China, el desplome del precio del petróleo y la debilidad de los países emergentes, los bancos centrales de los países desarrollados profundizan los estímulos monetarios para evitar un escenario de estancamiento con deflación de precios y para sostener los precios de los activos.

A la expectativa de una mayor intervención monetaria del Banco Central Europeo (BCE), se sumó la pausa en el ciclo de suba de tasas de la Reserva Federal de EE.UU., el anuncio inesperado de tasa negativa del Banco Central de Japón y la inyección de liquidez del Banco Popular de China vía repos a los bancos.

Estímulos y tasas

Frente al “estabilizador” de la política monetaria expansiva de los bancos centrales, las tasas de interés a diez años de los bonos soberanos de EE.UU. (1,87%), Alemania (0,31%) y Japón (0,06%) ajustaron a la baja, en un entorno donde la aversión al riesgo y la búsqueda de refugio financiero acompañaron este movimiento.

El desplome de los precios de la energía y la debilidad de los mercados emergentes demora la convergencia desde abajo de la inflación a la meta de los bancos centrales del mundo desarrollado. En este contexto, el Banco Central de Japón y el BCE intentan aumentar la dosis del estímulo monetario para mantener debilitada la moneda (y así incentivar una recuperación de las exportaciones que tampoco llega del todo frente al lento crecimiento del volumen del comercio global) y evitar el riesgo de deflación.

El Banco Central de Japón sorprendió con un anuncio de tasa de interés negativa (-0,1%) para las “reservas excedentes” que tienen los bancos depositadas en la entidad, para intentar incentivar, en una segunda vuelta, la alocación de la liquidez en crédito para el sector privado y, al mismo tiempo, para encarrilar la convergencia de la inflación hacia la meta del 2% interanual, postergada ahora hasta el 2017. Vale recordar que esta medida se complementa con el programa de compra de activos financiado con emisión monetaria consistente con un aumento de 80 billones de yenes de la base monetaria por año (en torno a US$ 56.000 millones por mes).

Si bien el BCE ya se encuentra en zona de tasas negativas (con una tasa de depósitos de los bancos en -0,3%) y con un programa de compra de activos por 60.000 millones de euros por mes ?que fue extendido en principio hasta marzo de 2017?, el presidente Mario Draghi dejó la puerta abierta para un nuevo refuerzo del estímulo monetario en la reunión de marzo, frente al escenario de baja inflación.

En este contexto de mayor volatilidad en los mercados financieros y ausencia de presiones inflacionarias, la Fed podría ir más lento en el ciclo de suba de tasas de este año en relación a la proyección de diciembre pasado, que contemplaba 4 subas de 25 puntos básicos consistente con una tasa de interés del 1,375% al final del año, si la aversión global al riesgo, la salida de capitales desde los mercados emergentes y la mayor intervención monetaria de los bancos centrales del mundo desarrollado continúan fortaleciendo al dólar y erosionando la competitividad de las exportaciones netas de EE.UU. Sobre todo si la caída de los precios de la energía y de los precios de importaciones sigue demorando la convergencia de la inflación a la meta. Mientras tanto, los comentarios de William Dudley, presidente de la Reserva Federal de Nueva York, alimentaron las expectativas del mercado en torno a un ciclo de suba de tasas de interés de la Fed más lento al escenario delineado en la reunión de diciembre pasado, impulsando la cotización del euro hacia la zona de US$ 1,12.

El plano localEn lo que respecta a la economía local, si bien el menor set de precios de las materias primas, la recesión en Brasil y el menor crecimiento de China, configuran un desafío desde el lado de las exportaciones, las bajas tasas de interés en los mercados, frente a los obstácu los que encuentra la Fed para apurar la suba de tasas frente a los niveles de deuda acumulados, y la inyección de liquidez de Japón y Europa, habilitan una oportunidad para apalancar la economía partiendo de los bajísimos niveles de deuda en el mercado.

A contramano de los países de la región, que fueron por el camino de la deuda y las metas de inflación (“dominancia monetaria”), y que ahora exhiben un aumento en el costo financiero frente a la salida de capitales (Brasil); la Argentina, que priorizó un esquema de financiamiento monetario del Tesoro y uso de reservas para achicar deuda (“dominancia fiscal”) a costa de una inflación más alta, viene comprimiendo los spreads de tasas de interés desde arriba, frente al cambio en la orientación de la gestión de Gobierno y la baja deuda heredada. Por eso, hacia adelante, la posibilidad de abrir la cuenta capital para apalancar la economía es lo que permitirá un manejo más flexible del “trilema” de la política económica en lo que respecta a un equilibrio dólar-tasa de interés de pesos “útil” para coordinar la puja distributiva y moderar las correcciones fiscales requeridas. Proceso de entrada de capitales que, además del rumbo de las negociaciones en Nueva York, dependerá del humor de los mercados internacionales ?más volátil por cierto? y, en algún momento, de la consistencia de los números fiscales.

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