Luego de que Flavio Briatore, asesor ejecutivo de Alpine, confirmara que Christian Horner participa de negociaciones para adquirir el 24% del paquete accionario del equipo donde compite Franco Colapinto en la Fórmula 1, la escudería francesa salió a aclarar públicamente el alcance y los límites de esas conversaciones.
Este domingo, el equipo con base en Enstone difundió un comunicado oficial para ordenar versiones y precisar cómo avanzan las gestiones vinculadas a ese 24% que aún pertenece al grupo inversor Otro Capital, un consorcio estadounidense integrado por actores y deportistas de primer nivel como Ryan Reynolds, Michael B. Jordan y las figuras de la NFL Patrick Mahomes y Travis Kelce.
Alpine confirmó que Otro Capital mantiene conversaciones exploratorias para desprenderse de su participación, tal como había trascendido en octubre pasado, y que uno de los grupos interesados incluye a Christian Horner.
Desde la escudería remarcaron un punto clave: cualquier negociación se realiza exclusivamente entre los accionistas, es decir, Otro Capital (24%) y Renault Group, dueño del 76% restante, y no involucra de manera directa ni a Briatore ni a la estructura operativa del equipo. En ese sentido, en Enstone fueron enfáticos al subrayar que Horner -o cualquier otro potencial inversor- debe dialogar con los actuales propietarios y no con la conducción deportiva.

Más allá del ruido que genera la posible llegada del exjefe de Red Bull en un rol distinto al habitual, Alpine buscó bajar la espuma y dejó en claro cuál es hoy su prioridad estratégica. "El objetivo principal del equipo es ser más competitivo en la pista en 2026", señalaron, aludiendo a la nueva era reglamentaria que comenzará ese año y que, según la escudería, representa una oportunidad única para mostrar una recuperación sostenida del rendimiento, luego de varias temporadas irregulares.
El trasfondo económico explica parte del interés. Otro Capital ingresó a Alpine en junio de 2023 con una inversión de 200 millones de euros (US$ 216 millones), en una operación que valuó al equipo en torno a US$ 900 millones. Apenas dos años después, la revista Forbes estimó el valor de la escudería en aproximadamente US$ 2.450 millones, lo que eleva la porción del consorcio norteamericano a unos US$ 588 millones, una revalorización que refleja el boom financiero de la Fórmula 1.
Consultado sobre la eventual incorporación de Horner como accionista, Briatore fue pragmático y evitó dramatizar el escenario. "Creo que todos pueden ser un buen activo para el equipo, dependiendo del rol que ocupen. No hay ningún problema", afirmó el italiano, que a sus 75 años volvió a escena para encabezar la reconstrucción deportiva de Alpine.
El contexto deportivo, sin embargo, no es menor. Alpine viene de finalizar último en el Campeonato Mundial de Constructores, en lo que fue su peor campaña desde que compite bajo esta denominación en 2021, e incluso uno de los registros más flojos si se considera la etapa previa como Renault F1. Con ese antecedente, el proyecto 2026 aparece como un punto de inflexión, apoyado en el cambio reglamentario, la futura utilización de motores Mercedes y una dupla de pilotos que el equipo considera clave.
Briatore habló del tema durante la presentación del A526, el flamante monoplaza de Alpine, realizada este viernes a bordo de un crucero en Barcelona, un evento que contó con la presencia de Colapinto y su compañero Pierre Gasly. Allí volvió a insistir en que no tiene injerencia en la venta del paquete accionario, pese a su relación personal y profesional de larga data con Horner.
Vale recordar que Horner ya había mostrado interés en el piloto argentino cuando aún era el mandamás de Red Bull, aunque esa operación no prosperó por la oposición del entonces asesor Helmut Marko y por las exigencias económicas de Williams, equipo que por entonces tenía los derechos deportivos del corredor bonaerense. A fines de 2024, esas conversaciones quedaron archivadas.
La posible vuelta de Horner a la Fórmula 1, tras más de 20 años al frente de Red Bull y un palmarés que incluye ocho títulos de pilotos y seis de constructores, suma un capítulo nuevo, pero con un matiz distinto: no como director de equipo, sino como parte de un grupo inversor. Tras su salida del equipo austríaco, envuelta en un acuerdo multimillonario y en medio de un escándalo interno, su nombre fue vinculado a varias escuderías, aunque hasta ahora ningún rumor se había materializado.
Por lo pronto, en Alpine buscan despegar el ruido corporativo del foco deportivo. Las conversaciones continúan en una fase preliminar, sin plazos definidos y con una condición ineludible: cualquier operación deberá contar con el aval de Renault, accionista mayoritario. Mientras tanto, en Enstone prefieren mirar hacia adelante y concentrarse en un 2026 que consideran decisivo, con la convicción de que el rendimiento en pista será el verdadero motor del futuro del proyecto.



