La visión del líder

Un gran líder no debe buscar ser seguido, sino entusiasmar a que sigan su visión

25-03-2015
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(Columna de Bernardo Bárcena, profesor de liderazgo y negociación en la Escuela de Negocios de IDEA) Recuerdo que para que comiencen a asomar algunas sonrisas en los rostros de los reclusos que participaban del taller de autoliderazgo, algunos de ellos condenados a prisión perpetua, necesité hacer tres dinámicas “rompehielos”, algo inédito para mí. Sin dudas, una de las experiencias más impactantes que viví como docente de liderazgo y negociación fue el primer taller que dicté en el Penal 48 de máxima seguridad en el partido de San Martín. Dos horas después, aún bajo el shock de haber dictado uno de los cursos más movilizadores de toda mi vida, el padre Jorge mi invitó a recorrer las instalaciones del penal: la panadería, la pequeña sede de la Universidad de San Martin, las celdas, la huerta, etcétera. Mientras caminábamos y conversábamos me comentó lo siguiente: ?“Muchos adolescentes de mi parroquia habitualmente participan aquí como voluntarios. Son jóvenes que se acercan para dar charlas a los internos, para acompañarlos y para colaborar de algún modo. Cuando los adolescentes terminan la jornada de voluntariado les pregunto: ¿Qué te pareció? ¿Qué sentiste? Y con frecuencia contestan: 'Mucha felicidad, me voy muy contento'. Cuando escucho que se van tan felices les digo inmediatamente: 'No entiendo tu felicidad, esto no es normal, no es lindo?acá viven personas encerradas como pájaros durante años, esto es horrible?yo imagino un mundo en el que los hombres se respeten, se quieran, se ayuden, un mundo en el que no existan las cárceles'”. Seguramente cuando escuché esto último habré lanzado inconscientemente algún gesto de sorpresa porque inmediatamente me preguntó: ?“Bernardo, ¿crees que soy un idealista?”. Francamente pensé que sí, pero hice unos segundos de silencio para pensar cómo se lo diría. Llegando a la huerta del penal y antes de que pudiera emitir una palabra, el padre Jorge continuó hablando: ?“Imaginar un mundo en el que todos nos respetemos y ayudemos, un mundo sin cárceles, es definitivamente una utopía. Pero? ¿sabés cómo 'funcionan' las utopías?”. Esa conversación se volvía cada vez más interesante. ?“¿Cómo funcionan exactamente las utopías, Padre?”, le pregunté. Señaló con su índice el muro del perímetro del penal y me dijo: ?“Supongamos que la utopía es ese muro. Caminás un paso hacia él pero el muro se aleja un paso, de modo que estás a la misma distancia de la utopía que antes. Decidís entonces dar otro paso, pero la utopía vuelve a correrse... y así sucesivamente. Justamente la condición de inalcanzables las convierte en utopías. Entonces querido Bernardo, te pregunto: ¿para qué sirve caminar hacia ellas si nunca las alcanzarás?”. Creí comprender hacia dónde apuntaba y no me equivoqué. Mientras lo miraba en silencio me dijo: ?“Justamente para caminar”. Unas semanas más tarde, dictando una clase sobre la visión del Líder en el Programa de Formación Gerencial de la Escuela de Negocios de IDEA, recordé la enseñanza del padre Jorge sobre la utopía. Les hablaba a los participantes acerca de la visión de grandes empresas y grandes líderes cuando de pronto comprendí en plena clase que una visión tiene mucho de utopía. Tal vez una visión sea inalcanzable, pero movernos hacia ella logra que avancemos, que caminemos. Una visión es una imagen mental de un estado futuro deseable. Debe ser motivadora, idealista, ambiciosa, inspirar entusiasmo, crear un puente entre el presente y el futuro y guiar las actividades del día a día. Una de mis definiciones preferidas de liderazgo es: “Liderazgo es ver el futuro y volver para construirlo tal cual lo viste”. Quiero destacar que un gran líder no deberá buscar ser seguido, sino entusiasmar a otros a que sigan su visión. Cuando Martin Luther King dijo: “Tengo el sueño de que mis cuatro hijos algún día vivirán en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter” no esperaba que lo siguieran a él, sino que se sumaran a su lucha por la igualdad de los derechos civiles. Algunas visiones memorables son: ? Walt Disney: Hacer feliz a la gente. ? Mary Kay: Dar oportunidades ilimitadas a las mujeres. ? Merck: Preservar y mejorar la vida humana. ? 3M: Resolver innovadoramente problemas no resueltos. ? Muhammad Yunus: Un mundo sin pobreza. No existe liderazgo sin visión, ya que la visión lidera al líder. Entonces reflexiono junto a usted: ¿Cuál es su visión personal? ¿Cuál es la visión de su equipo de trabajo? ¿Cuál es la visión de su empresa? ¿Cómo se ve a usted mismo en un año? ¿Y en cinco? ¿Y en diez? ¿Esa imagen mental del futuro es ambiciosa, es motivadora, entusiasma? ¿Usted está preocupado porque los demás lo sigan a usted o se esfuerza para que se enamoren de su visión y la sigan? Cuando el papa Francisco dice que quiere “Una Iglesia pobre y para los pobres” no pide que lo sigan a él, sino que los miembros de la Iglesia se enamoren de su visión y la sigan. Será por eso que en la Piazza San Pietro, cuando un grupo de fieles le gritaba “¡Francisco! ¡Francisco!” El se dio vuelta, los miró y les dijo: “No griten Francisco. Griten Jesús”. Será también por ello que Antoine de Saint-Exupéry nos enseñó lo siguiente: “Si quieres construir un barco, no ordenes a los hombres a ir por madera ni distribuyas entre ellos los distintos trabajos. Es preferible que les enseñes el anhelo por la inmensidad del mar”.

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