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Santa Evita: la construcción del thriller serial

Una de las ficciones argentinas más importantes del año llegó al streaming: Santa Evita, basada en el best seller de Eloy Martínez

Pablo Manzotti Pablo Manzotti 29-07-2022
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Probablemente se trate, como hecho histórico, de uno de los puntos de inflexión más importantes del atribulado Siglo XX argentino. La muerte de Evita, el destino de su cadáver como prenda política y el peso simbólico de esos sucesos en la historia argentina, exigían a gritos una novelización.

Utilizado como trofeo para marcar, una vez más, la gravital importancia del peronismo en el desarrollo político de Argentina, el cuerpo de Evita atravesó un camino sombrío, macabro y, a su vez, fascinante.

La novelización llegó a mediados de la década del '90 con el libro Santa Evita. Un thriller cautivante, de éxito mundial, fruto de la muy buena prosa periodística de Tomás Eloy Martínez. El escritor desarrolló una ficción a partir de sucesos reales y una notable investigación periodística. Sumergirse, leer la novela de Martínez es transformarla inmediatamente en imágenes, en impacto sensorial. En fin, es una obra que pedía a gritos, desde hace rato, ser adaptada al lenguaje audiovisual.

“En los tres años que siguieron, a la historia argentina le pasó de todo, pero el Coronel se mantuvo aparte, enfrascado en sus clases e investigaciones. Evita murió y su cuerpo fue velado durante doce días bajo la cúpula de jirafa de la Secretaría de Trabajo, donde se había desangrado atendiendo las súplicas de las multitudes. Medio millón de personas besó el ataúd. Algunos tuvieron que ser arrancados a la fuerza porque trataban de suicidarse a los pies del cadáver con navajas y cápsulas de veneno”, señala magistralmente el autor en uno de los párrafos de su obra, con notable pulso descriptivo.

La ansiada adaptación quedó en manos de la productora Non Stop en el marco de las producciones originales de Star+ (parte del grupo de señales Disney). El día en que se conmemoraron los 70 años del fallecimiento de Evita, se estrenaron los siete episodios que la componen. Se trata de una de las apuestas más fuertes del año en la competencia feroz que llevan adelante las plataformas on demand.  

El resultado final de Santa Evita, La Serie es notable en varios aspectos: una reconstrucción de época muy adecuada que hace equilibrio en diferentes décadas del Siglo XX, un relato ajustado con buen uso de flashbacks que determinan una línea de tiempo que resignifica secuencias constantemente y una trabajada interpretación de Natalia Oreiro como el personaje principal de la producción.

Alejandro Maci fue uno de los directores (el otro fue Rodrigo Moreno). De amplia trayectoria en dramaturgia, profundizó en varios aspectos de su trabajo en el marco de las entrevistas de presentación a la prensa.

En relación a la labor realizada para encontrar el tono correcto del personaje de Evita llevado adelante por Natalia Oreiro, señaló: “De Evita hay muchísimo material, filmaciones, grabaciones, audios, fotos…El gran problema es la mitificación. Evita es un ícono, es un personaje que con su muerte quedó emblematizado. Dado que murió muy joven, su carrera política fue breve y extrema. Para contar a la Evita íntima tuvimos que hacer una importante investigación y una deconstrucción de esos aspectos exteriores”.  

Con una concentración mayor de relato biográfico que el que la novela contiene, la adaptación de la serie aborda diferentes etapas de la vida de Eva Duarte. La niña, la adolescente y la mujer adulta están reflejadas en la narración audiovisual pensando en el espectador, no solo argentino, sino para su estreno en la plataforma a nivel internacional. Natalia Oreiro, con su composición, tuvo que trabajar esos cambios de tono y buscar ese perfil no registrado, no conocido, de una de las mujeres más importantes de la historia política argentina.

Y agrega Maci: “La Evita íntima era otra cosa. Algo diferente a todos los registros que hay que tienen que ver más con la comunicación política. Nos pasó algo en el proceso de preproducción, en la investigación. Encontramos un material, un fragmento que forma parte del registro de la famosa gira del arco iris, cuando viajó a Europa. Frente a un entrevistador italiano, manifiesta estar muy cansada. Con Natalia hablamos mucho de ese fragmento porque servía para encontrar una voz completamente natural, de una mujer frente a un viaje exitoso pero, también, de enorme responsabilidad política”.

“El relato tiene un desafío notable”, dice el director. “El presente son los años setenta, cuando sucede la investigación periodística y que retrotrae un pasado que va y viene. A partir de esa muerte, hay un juego de espejos que comienzan a rearmar a esa mujer para adelante y para atrás”.

Fue clave este interesante trabajo desde la dirección para poder articular un relato que acompañe al espectador en el thriller, en el armado de un rompecabezas que, con la ayuda de la emisión episódica que posibilita el formato serial, lo torna mucho más atractivo y adictivo para su visionado. El objetivo de la historia es dejar claro de quién se está hablando y de quién, esos hombres, se quieren apropiar.

Por otro lado, la serie tuvo un proceso de producción muy complejo que encontró un enorme reto en lograr captar los distintivos temporales para que el espectador pueda navegar, convencido, por las diferentes épocas que plantea el relato. La dirección de arte a cargo de la reconocida Mercedes Alfonsín fue clave y es de lo mejor de la producción. Altísimo nivel para la dificultad que plantea un relato de época.

“Nosotras trabajamos en tres ejes: en la novela, en la historia y en nuestra ficción”, dice Pamela Rementeria, una de las guionistas que junto a Marcela Guerty dieron forma al relato. “Elegimos qué contar y cómo contarlo. Es una conjunción de los tres lineamientos. Lo que hicimos fue re ficcionar esa misma ficción que el autor del libro original, plantea”, agregó Guerty.

Santa Evita es una serie que mueve al debate. Al intenso debate. Un terreno que debe manejarse con ajustado pulso desde la adaptación. “Sabemos que nos estamos metiendo con la historia argentina”, comentan las guionistas, “con hechos que plantean opiniones muy divididas. Pero elegimos profundizar y expandir ese camino que comenzó Tomás (Eloy Martínez) que está en esa novela brillante”.  

Un resultado más que interesante para una historia compleja, sinuosa, que ofrece más de un punto de vista sobre hechos que formaron parte central de la historia argentina. Merece el riesgo y el disfrute de su visionado. Así de contradictorio, como el relato en sí mismo.

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