Asesoramiento científico para las políticas públicas

2 de marzo, 2021

Asesoramiento científico para las políticas públicas

Por Agustín Campero (*)

Visto en perspectiva, la humanidad está viviendo un período de avances como pocas veces en la historia: en los grandes números retroceden la cantidad de hambrientos, nuevos millones de personas de sectores y zonas desfavorecidas acceden a consumos y hábitos de clase media, cae la cantidad de muertos por razones evitables, disminuyen las enfermedades contagiosas. Avanzan las democracias y la libertad, hay muchas menos guerras, hay menos muertes por violencia.

Resulta paradójico escribir esto durante el segundo año de una pandemia que trae consecuencias muy duras. Pero, tomando un poco de distancia, vemos que la pandemia va a ser mucho menos prolongada que otras, las vacunas se desarrollan y aplican en tiempo récord. La comunidad científica colabora globalmente para dar cuenta de los avances y nuevos descubrimientos. Si bien la cantidad de contagiados es globalmente alta, la cantidad de muertos, en perspectiva histórica, no lo es.

Desde ya que hay déficits y amenazas, tanto viendo el período largo como estos meses de pandemia: en los últimos años avanza un modo democrático de baja intensidad, la contaminación y la degradación del ambiente. Los foros y la gobernanza global sufrieron duros golpes, crecieron el nacionalismo y la intolerancia. Retroceden los incentivos para cooperar al interior de los sistemas políticos de los países, y al exterior en el sistema global.

En cuanto a los déficits de cómo el mundo encaró la pandemia podemos mencionar que los Estados tardaron en iniciar procesos de cooperación, que frente al miedo y el desconocimiento se tomaron medidas demasiado extremas a través del mecanismo de “copiar al vecino” sin tener en cuenta otras consecuencias. Se violaron libertades individuales, se generaron persecuciones, en algunos países (como el nuestro) la educación retrocedió de manera alarmante. La enfermedad y las medidas de encierro perjudicaron a los más pobres.

Todos los avances que viene teniendo la humanidad fueron gracias a las ideas y el impulso del iluminismo, el avance del conocimiento científico, el progreso de la educación laica, los bienes públicos de calidad, la tolerancia, el pluralismo y la paz.

Se deben a la aplicación del conocimiento para el desarrollo y el bienestar. A la expansión de las libertades y la confianza en la enseñanza del conocimiento acumulado.

En esta dirección, existe un mecanismo que puede contribuir a mejores políticas públicas, a elevar el nivel de la discusión y a formular mejores leyes: el asesoramiento científico a políticas públicas.

El asesoramiento estructurado y pautado para tener en cuenta el conocimiento científico disponible puede tener distintas maneras de organizarse. A grandes rasgos, hay casos de asesoramiento experto al Poder Ejecutivo, y también oficinas o comisiones dedicadas al asesoramiento al Poder Legislativo.

Si bien son bastante diversas las modalidades de este tipo de asesoramiento formalizado, se pueden sintetizar algunas características de buenas prácticas que oportunamente señaló en la revista Nature Sir Peter Gluckman, exasesor científico jefe del Primer Ministro de Nueva Zelanda y miembro fundador y actual presidente de la Red Internacional de Asesoramiento Científico Gubernamental (INGSA).

1. Mantener la confianza del público, los medios, los tomadores de decisiones y la comunidad científica.

2. Proteger la independencia del asesoramiento.

3. Informar a los niveles más altos del gobierno o del departamento relevante del gobierno.

4. Distinguir claramente entre la ciencia para las políticas y la política para la ciencia.

5. Tener la expectativa de informar a las políticas, no de definirlas y ejecutarlas.

6. Dar a la ciencia una posición privilegiada como insumo de las políticas.

7. Reconocer los límites de la ciencia.

8. Actuar como un intermediario, no como un defensor.

9. Involucrar a la comunidad científica.

10. Involucrar a la comunidad de políticos y funcionarios.

En Argentina existen situaciones embrionarias de asesoramiento científico tanto en el Ejecutivo como en el Congreso. En el Poder Ejecutivo, en febrero de 2018 se creó el Programa de Asesoramiento Científico a Políticas Públicas en el marco de la Secretaría de Articulación, a mi cargo, del Ministerio de Ciencia. El objetivo del programa era estructurar un esquema de asesoramiento científico para el ejecutivo, y para contribuir a coordinar este tipo de asesoramiento para la formulación de leyes.

Por otra parte, en el Congreso existe un proyecto (auspicioso desde mi punto de vista, cuyo autor es José Luis Patiño) de creación de una oficina de asesoramiento científico, aprovechando la experiencia de la Oficina de Presupuesto del Congreso y teniendo como modelo la oficina POST del parlamento británico.

Teniendo en cuenta el alto consenso que logró la reciente sanción de la ley de financiamiento para ciencia del diputado José Luis Riccardo, sería muy bueno que se pueda avanzar en la creación de dicha oficina, y en el fortalecimiento del programa que se creó en el 2018. Al decálogo de buenas prácticas de Gluckman yo le agregaría la necesidad de que estén todos o la mayor parte de la biblioteca presente en los informes, que sea lo más neutra posible, y que sus discusiones o parte de ellas sean de acceso público.

Una de las cuestiones de las políticas para la pandemia que desarrolló el Gobierno de Argentina fue el funcionamiento del comité de expertos. No se puede utilizar ese ejemplo como un buen modelo. A pesar del prestigio de sus integrantes, desde el vamos la constitución de dicho comité estuvo totalmente desbalanceada en el tipo de especialidad de sus integrantes, se involucró activamente en la política interna, se perfiló públicamente como férreo defensor de un solo tipo de posible instrumento de política pública (la cuarentena) y sus discusiones no fueron públicas, no tuvieron actas y no se enriquecieron –al menos públicamente- con otras visiones complementarias.

Esto último me lleva a lo más importante en la política pública. El asesoramiento experto es un tipo de asesoramiento, un insumo para tomar la mejor decisión posible. Pero la decisión más trascendente y fundamental sigue siendo la decisión política.

(*) Economista especializado en ciencia y tecnología