La industria somos todos

2 de septiembre, 2020

La industria somos todos

Por Marysol Rodríguez  Secretaria de UIA Joven

Desde hace 79 años, cada 2 de septiembre se celebra el “Día de la Industria Nacional”, en conmemoración a la primera vez en que se haya exportado un producto “hecho en Argentina” cuando en 1587, desde los fondeaderos del Riachuleo (que hacía las veces de puerto de Buenos Aires), zarpaba una embarcación con tejidos y otros productos provenientes de Santiago del Estero, rumbo a Brasil.

Este hecho histórico nos interpela a recordar el papel central que cumple la industria en el proceso productivo nacional. Sin ir más lejos, en el actual contexto de pandemia, y ante la escacez de productos elaborados, sería imposible pensarnos sin el abastecimiento nacional que hemos tenido. Y aún ante este escenario, nuestra corta historia industrial es una de desencuentros y grandes cuestionamientos.

La industria está en todas partes, nos acompaña en todos los momentos de nuestra vida cotidiana. Nos vestimos, caminamos, nos alimentamos, nos abrigamos, soñamos, leemos, aprendemos, nos comunicamos, viajamos, vivimos todos los días con productos y servicios industriales. ¿Y ello significa que otros sectores de la economía son menos relevantes? Claro que no. Ya lo dijo Carlos Pellegrini: “La agricultura y la ganadería son dos grandes industrias fundamentales; pero ninguna nación de la tierra ha alcanzado la cumbre de su desarrollo económico con solo estas industrias. Las industrias que las han llevado al máximun de poder son las industrias fabril, y la industria fabril es la primera en mérito y la última que se alcanza, porque ella es la más alta expresión del progreso industrial”.

¿Entonces por qué los argentinos siempre tenemos que optar por una cosa “o” la otra: la industria o el campo, la industria o la tecnología, la industria o el software, etcétera? ¿Por qué simplemente no construimos sumando la senda del “y”? Somos muchas las y los dirigentes industriales que creemos que ya no es posible sostener un modelo que se basa en -y se nutre de- la descalificación del otro, cuyo funcionamiento requiere de la centralidad de un único actor en el entramado productivo para lograr un desarrollo sostenible e inclusivo

La industria somos todos, porque es un sector fundamental no solo para el desarrollo del país sino, también, para otros sectores de la estructura productiva. Basta observar su incidencia en cinco áreas clave: su participación en la economía es del 20%; aporta el 25% de la recaudación por parte del sector privado; representa el 53% de la inversión nacional en I+D (Investigación y Desarrollo) y genera el 85% de las exportaciones y el 20% del empleo privado. Creo que es un buen momento para optar por un camino que permita el aporte de todos los sectores.

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