Informe de pxq: “El frente fiscal parece comenzar a ‘pegar la vuelta’”

3 de septiembre, 2020

Martín Guzmán, ministro de Economía.

Mientras el Ministerio de Economía avanza en el blindaje de la “caja en dólares” (privados y FMI), la “caja en pesos” también preocupa porque, sin financiamiento fresco, el BCRA debe poner la diferencia entre lo que gasta el Estado y lo que recauda. Diferencia que terminará 2020, según pxq, en 7,3% del PIB (primario) o 9,3% (incluyendo deuda). Una magnitud temeraria.

“La asistencia del BCRA al Tesoro sumó en los primeros 7 meses del año $1.472.000 millones (5,7% del PIB), debido a que tras el reperfilamiento de deuda en moneda local el Tesoro apenas si pudo renovar los vencimientos de deuda en pesos antes que conseguir sumar financiamiento neto. En ese contexto, el BCRA se convirtió en la única fuente de financiamiento del fisco”, señala el reporte de pxq al que accedió El Economista.

El buen dato es el gasto empieza a pegar la vuelta. Eso insinúa, cuanto menos. “A partir de julio, el frente fiscal parece comenzar a ‘pegar la vuelta’. Al inicio del segundo semestre se empieza a observar una reducción en la tasa de crecimiento del “gasto Covid-19” debido principalmente a que la reactivación económica (aunque es leve) implica una menor necesidad de asistencia del fisco a empresas y personas”, sentencia el reporte y agrega que la recaudación está mejorando.

Sin embargo, la situación fiscal sigue siendo dramática y la convergencia fiscal, de la cual se estuvo muy cerca en 2019 (-0,4% del PIB), aún está lejos y el fondeo fresco del mercado local no tiene la profundidad necesaria.  ¿Cuánto espacio tiene el Tesoro para financiarse en el mercado y cuánto dependerá de la asistencia del BCRA?

Entre septiembre y diciembre, estima pxq, el déficit financiero (primario + intereses) alcanzaría $860.000 millones. Si bien el Tesoro tiene cierto margen para financiarse en el mercado, “aun así deberá recurrir a transferencias del BCRA para cerrar parte de esa brecha”. Una trayectoria posible, dicen, es que la mitad de ese monto se financie con el sector privado y la otra mitad con transferencia de utilidades del BCRA. “La autoridad monetaria aún tiene espacio”, agregan.

Informe de pxq: "El frente fiscal parece comenzar a 'pegar la vuelta'”

“Si esa fuera la forma de financiar la brecha financiera para lo que resta del año, el Tesoro debería buscar captar parte de la liquidez del mercado interno y una opción que podría tener sentido y que a la vez podría morigerar parte de las expectativas de devaluación sería un título atado a la evolución del tipo de cambio. Si el Tesoro logra financiar el 50% del déficit fiscal, y suponiendo que el piso del PIB se ubicó en el segundo trimestre, el máximo de base monetaria y pasivos monetarios con respecto al PIB ya se habría superado y de ahora en más se debería ver una reducción gradual”, agregan.

La recaudación ayudará en 2021 porque la economía crecerá, pero el gasto no podrá ajustar tanto. El nivel de actividad seguirá bajo, los ingresos disponibles estarán maltrechos y habrá elecciones. Por eso, el Mecon apunta a un rojo de 4,5% (lo anunció Martín Guzmán el lunes) y el BCRA deberá seguir imprimiendo. “Si se tiene en cuenta que en 2021 los intereses netos rondarían el 1% del PIB, el déficit financiero alcanzaría 5,5%. Las necesidades en pesos sumando amortizaciones con el sector privado rondarían el 7,9% del PIB. ¿Se puede pensar en el sector privado refinanciando sus vencimientos y financiando +2,5% extra de ese déficit? Si este fuera el caso, quedaría otro 2,4% para financiar por parte del BCRA”, señalan.

“El mecanismo a través del cual el Tesoro se financie en lo que queda de 2020 y en 2021 no es indiferente para la estabilidad macroeconómica”, dice el informe. Más precisamente: “El problema está en la demanda de pesos en el ámbito local y en cómo eso se contagia al mercado cambiario vía la brecha”.

Para que el mercado de cambios amplio se tranquilice, “es necesario que el BCRA y el Tesoro trabajen en conjunto proveyendo de alternativas para la liquidez en pesos y un horizonte de política monetaria, cambiaria y fiscal”.

“La transición entre una economía bimonetaria que reperfila su deuda en moneda local y coquetea con un default soberano hacia un ‘peso fuerte’ requiere necesariamente de etapas. Si el punto de partida es el dólar y el punto de llegada son los instrumentos en pesos a tasa fija, la transición tiene que estar compuesta por instrumentos dollar-linked, ajuste por CER y tasa variable. En el corto plazo, es esperable que la variación mensual de los precios se acelere a la zona de 2,5% mensual para lo que resta del año, con lo cual la búsqueda por cobertura demandará una suba de la tasa de interés doméstica y/o un incremento de los instrumentos atados a CER. A su vez, una forma de quitar presión sobre la brecha podría ser emitir instrumentos atados a la evolución del dólar, alternativa que hoy solo aprovecha una parte muy menor del sector privado no financiero”, concluyeron.

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