Presión para abrir actividades

23 de abril, 2020

 

De a poco, en algunos países o regiones dentro de ellos, comienzan a reabrirse algunas actividades económicas. Hay una suerte de carrera contra el tiempo, porque en todas partes se espera que el pico de la pandemia vaya quedando atrás o pase lo suficientemente rápido, y de esa forma limitar todo lo posible el impacto negativo sobre la economía que de todas maneras será enorme.

 

Las tasas de desempleo están creciendo mucho aunque no hay una actualización constante de los datos en muchos países. En Estados Unidos, que tiene un régimen laboral flexible, en las tres semanas siguientes a que se tomaran las medidas restrictivas de la actividad económica se presentaron 22 millones de subsidios de desempleo y se estima que en la semana que concluyó el 25 de abril, y cuyos dato se conocerán hoy, se habrían sumado otros cuatro millones. Esa cifra da una pauta de los despidos que está habiendo y que pueden llevar la tasa de desempleo a un nivel cercano al 20%. Esa circunstancia es la que lleva a que Donald Trump insista con la necesidad de reabrir la economía estadounidense en un plazo no muy lejano y hay varios gobernadores que están yendo en esa dirección. Por supuesto que todo depende de la situación de cada estado porque el impacto de la pandemia no fue homogéneo. Nueva York tuvo 76,2 muertes cada 100.000 habitantes, pero en California la relación fue de 3,3, en Florida de 4 y en Texas de 1,9. En líneas generales, la pandemia afectó más en el noreste y en el medio oeste del país y lo hizo mucho menos en el oeste y el sur. El gobernador de Georgia que tuvo una tasa de mortalidad de 7,6 cada 1000 habitantes ya anunció que comenzará a abrirse la economía a partir de hoy.

 

A niel global, si bien todos los países están pensando en distintas alternativas para moderar las restricciones, se observan muchas diferencias entre ellos. Hay un grupo de países en los que la cantidad de infectados con el coronavirus está creciendo, entre ellos, Rusia, Canadá, India y Brasil.

 

Otros países presentan una situación relativamente estable como Estados Unidos, el Reino Unido, España y Japón. Los tres primeros tienen una enorme cantidad de muertos pero la tendencia se estabilizó. En este grupo está Argentina aunque con la diferencia, con relación a los demás, de que aún no llegó al pico de contagios.

 

En un tercer grupo de países la curva de nuevos infectados está bajando, algunos de ellos son Italia, Francia y Alemania, lo cual le permite ir pensando en aliviar las restricciones. En el caso de Alemania, que padeció muchas menos muertes que los demás, ya se han dado algunos pasos para abrir la economía y la vida social. La ventaja de Europa en este contexto recesivos es que los vaivenes económicos son más moderados que en Estados Unidos y la mayor rigidez de su mercado laboral hace que la tasa de desempleo suba menos.

 

En Argentina la situación también muestra diferencias entre las realidades de las provincias y bo todas están en las mismas condiciones para disponer el retorno de algunas actividades económicas. Según un informe de la consultora Abeceb, las provincias de Entre Ríos, Catamarca, Formosa, La Pampa y Jujuy son las que están en mejores condiciones de comenzar una flexibilización de la cuarentena. A su vez, los distritos que cumplen con menor cantidad de requisitos para una apertura de actividades son Buenos Aires, Córdoba, CABA, Neuquén y Tierra del Fuego. La diferencia de lo que aportan cada una de esas provincias al PIB nacional es muy importante por lo cual se ratifica que la recuperación será lenta.

 

La pobreza extrema

 

El nivel de actividad caeré en todo el mundo y se perderán millones de empleos. Pero más abajo en la escala de ingresos se viven situaciones aún más dramáticas que generarán una presión adicional para reabrir la economía. Los funcionarios del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, hay en este momento 135 millones de personas que padecen situaciones de hambre extrema y por la restricciones económicas que impuso la pandemia, podrían sumarse a esa situación otras 130 millones. Según esas estimaciones 265 millones de personasen el mundo podría estarían al bode de la inanición antes de fin de año.

 

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