Tetaz: “El coronavirus frenará la economía y acelerará la inflación”

16 de marzo, 2020

Tetaz

“Lo más plausible es imaginar una recesión global al menos similar a la del 2009, en el mejor de los casos”, dice el economista Martín Tetaz en su tradicional newsletter de los lunes que, en esta ocasión, se enfoca en el tema del momento: el avance del Covid-19. “Es difícil (…) imaginar que con las principales economías del globo prácticamente paradas por dos meses (en el mejor de los casos), el planeta pueda crecer”, agrega y aclara que una recesión tipo la de 2009 es solo en el caso “de que la epidemia se controle”. Sino, sugiere, será más profunda.

 

“En Latinoamérica el panorama es peor porque la región ya venía transitando la etapa de caída del ultimo superciclo de commodities, con conflictividad política por las dificultades de los gobiernos para ajustar las economías a los nuevos niveles de precios de sus principales productos de exportación. Arriba de ese piso contractivo del 2019 los productores de petróleo como México, Ecuador, Colombia, Venezuela, Bolivia y Brasil sufrirán el shock de la ruptura de Arabia Saudita en la OPEP, que deja en barril de petróleo en los mismos niveles de principios de siglo. Además, por el canal financiero, la región enfrenta la salida de capitales más brutal de los últimos años, incluso superior a la del 2009, lo que le meterá presión devaluatoria a las monedas locales y hará subir el riesgo país, sobre todo en aquellos países con altas necesidades financieras en relación a sus reservas”, agrega Tetaz.

 

Tetaz: "El coronavirus frenará la economía y acelerará la inflación"

 

Tetaz: "El coronavirus frenará la economía y acelerará la inflación"

 

“Solo las materias primas alimenticias parecen salvarse de la debacle y esa es una buena noticia para la porción de las exportaciones asociadas a commodities del agro, que son el 30% de las ventas externas brasileñas, pero el 65% de las argentinas (…) Pero, aunque el canal directo comercial no le pegue tanto a nuestro país, gracias a la estabilidad en el precio de la soja y el maíz, el efecto de segundo orden de la devaluación brasileña nos complica, porque ese tipo de cambio bilateral define la rentabilidad relativa del sector industrial y Brasil es el principal destino de nuestras exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial (MOI). Con el diario el lunes, es evidente que los vecinos se apuraron a bajar sus tasas, reduciendo el margen de carry, lo que los dejó más expuestos al shock de salida de capitales de emergentes y se refleja en la suba del 21% del dólar desde principio de año. Esa devaluación le pone presión adicional al dólar en Argentina”, agrega Tetaz.

 

¿Y Argentina?

 

Hay una porción de la economía que no tendrá un impacto económico directo, porque son empleados públicos o trabajan para empresas que siguen operando, como los fabricantes de alimentos, o que sufren la pandemia, pero tienen espalda para soportar los sueldos. Sin embargo, asevera Tetaz, buena parte de la economía informal, los comerciantes, profesionales y cuentapropistas en general se verán afectados y la caída del consumo de esos sectores tendrá un efecto multiplicador al resto de la economía.

 

“La respuesta del Gobierno será un paquete de anabólicos para la demanda, que probablemente incluya un bono extraordinario para los perceptores de AUH, un sistema de licencias optativas para los trabajadores que deban quedar al cuidado de los niños, un refuerzo en las tarjetas alimentarias, un aplazamiento en los pagos de las cuotas de créditos de la Anses y los bancos públicos y alguna moratoria impositiva que tal vez incluya la suspensión del pago del Monotributo y los aportes a la seguridad social de las Pymes, que tendrán sus finanzas estresadas por la caída en las ventas y la necesidad de mantener los sueldos del personal”, señala.

 

“Tampoco sobran recursos para hacer frente a la crisis y ello explica por qué no se apresuran medidas extremas como la suspensión del transporte público y la cuarentena generalizada, máxime cuando no hay garantías de que la epidemia pase rápido. Partiendo de un déficit primario del orden del 0,8% del PIB y con los datos fiscales de enero poco auspiciosos, cualquier medida de aislamiento reducirá los ingresos impositivos, al tiempo que el paquete de fomento para paliar la crisis incrementará el gasto. Cada día que se extienda la epidemia crece el déficit fiscal y como no hay acceso a los mercados financieros habrá que financiarlo con más emisión monetaria. El coronavirus profundizará la estanflación, frenando más la economía y acelerando la inflación. La magnitud de ambas cosas dependerá de duración del virus”, agrega.

 

A todo eso se suma la difícil situación del canje de deuda que será pato o gallareta en los próximos quince días. “Si la propuesta del Gobierno es demasiado agresiva y no consigue el consentimiento suficiente como para activar las cláusulas de acción colectiva (CAC) será default sin escalas. Hasta antes de que estallara el Covid-19 había alguna chance de un plan B, que implicara una nueva propuesta un par de meses más tarde, pero no hay ninguna posibilidad de que ante la amenaza de que se prolongue la pandemia el Gobierno use las escasas reservas de divisas que tiene para pagar deuda, máxime cuando no sabe cuando pasará la tormenta”, concluye.