El FMI reconoció que la deuda no es sostenible y solicitó una quita “apreciable” a los acreedores

19 de febrero, 2020

Guzmán FMI

Luego de concluir su misión en Argentina, el equipo del FMI, dirigido por Julie Kozack Subdirectora del Departamento del Hemisferio Occidental y Luis Cubeddu Jefe de Misión para Argentina, emitió un comunicado en el que reconoce que la deuda del país no es sostenible, al tiempo que solicitó “una contribución apreciable de los acreedores privados”.

 

La delegación visitó Buenos Aires del 12 al 19 de febrero para discutir con las autoridades argentinas los recientes desarrollos macroeconómicos y conocer en mayor detalle el programa económico del Gobierno.

 

“A la luz de estos desarrollos, y sobre la base del análisis de la sostenibilidad de la deuda de julio de 2019, el personal del FMI ahora evalúa que la deuda de Argentina no es sostenible. Específicamente, nuestra visión es que el superávit primario que se necesitaría para reducir la deuda pública y las necesidades de financiamiento bruto a niveles consistentes con un riesgo de refinanciamiento manejable y un crecimiento del producto potencial satisfactorio no es económicamente ni políticamente factible”, reconoció el organismo multilateral.

 

En consecuencia, agregó, “se requiere de una operación de deuda definitiva, que genere una contribución apreciable de los acreedores privados, para ayudar a restaurar la sostenibilidad de la deuda con una alta probabilidad”. De ese modo, los funcionarios del FMI hicieron hincapié en la importancia de continuar un proceso colaborativo con los acreedores privados para maximizar su participación en la eventual operación de deuda.

 

En su evaluación a la visita, sostuvieron que las reuniones con las autoridades nacionales sobre sus planes y políticas macroeconómicas fueron muy productivas. Destacaron que los lineamientos de esas políticas han sido reiterados la semana pasada por el ministro de Economía, Martin Guzmán, en su presentación en el Congreso de la Nación. “Compartimos el objetivo general de las autoridades de restablecer el crecimiento y reducir la pobreza, y al mismo tiempo fortalecer los equilibrios fiscal y externo”, dijeron desde el FMI.

 

Reconocieron que las autoridades argentinas están actuando para resolver la difícil situación económica y social que enfrenta el país: “Han implementado un conjunto de medidas para atacar la problemática de la pobreza y estabilizar la economía. Se ha buscado aumentar la recaudación en parte para financiar un mayor gasto social, que por lo general está dirigido a atender las necesidades de los más vulnerables. Las reservas internacionales y el peso se han estabilizado con el apoyo de los controles de capital y el superávit comercial. La inflación y las expectativas de inflación han bajado en los últimos meses, pero esfuerzos adicionales serán necesarios para reducirlas aún más desde sus altos niveles actuales. Las autoridades también se encuentran en un proceso para garantizar una resolución sostenible y ordenada de su situación de deuda”.

 

La misión se reunió con el ministro de Economía, Martín Guzmán; el presidente del Banco Central, Miguel Pesce; los ministros Daniel Arroyo, Ginés Gonzáles-García, Matías Kulfas y Claudio Moroni; el secretario de Planeamiento Estratégico, Gustavo Bélíz; la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca; el director del INDEC, Marco Lavagna, y otros altos funcionarios del gobierno.

 

En esa línea, el personal del FMI notó que la capacidad de enfrentar el nivel y el servicio de la deuda pública de Argentina “se deterioró significativamente en comparación con el último análisis de sostenibilidad de la deuda del FMI, publicado en julio de 2019, en el contexto de la Cuarta Revisión bajo el Acuerdo Stand-By (SBA)”. En esa ocasión, la evaluación general fue que la deuda pública de Argentina era sostenible, pero no con una alta probabilidad, dados los riesgos sustanciales, que incluían: (i) problemas en refinanciar la deuda por el aumento de nuevas emisiones de corto plazo; (ii) vulnerabilidad de la trayectoria de la deuda pública a la volatilidad del tipo de cambio, dado que una gran parte está denominada en moneda extranjera; y (iii) grandes necesidades de financiamiento externo, variable que por lo general es buen un predictor de crisis en economías emergentes.

 

“Desde entonces, esos riesgos a la sostenibilidad de la deuda se han materializado. De hecho, desde julio de 2019, el peso se ha depreciado en más del 40%, el riesgo soberano ha aumentado cerca de 1100 puntos básicos, las reservas internacionales han disminuido alrededor de US$ 20 mil millones y el PIB real se ha contraído más de lo que había sido proyectado. Como resultado, la deuda pública bruta aumentó a cerca de 90% del PIB a fines de 2019, 13 puntos porcentuales más que la proyección en el momento de la Cuarta Revisión. Además, dadas las profundas dificultades de financiamiento que surgieron, desde agosto 2019 se han adoptado medidas para mitigar la fuga de capitales y extender el vencimiento de ciertas deudas. Al mismo tiempo, se ha tenido que recurrir al BCRA para financiar parte del déficit fiscal”, informó el diagnóstico actual del organismo que lidera Georgieva.

 

“El FMI y las autoridades del Gobierno continuarán dialogando estrechamente a medida que las autoridades continúen avanzando en la concreción de sus planes y políticas económicas”, concluyeron.

 

El próximo encuentro, será en la reunión de Ministros de Finanzas del G20, donde la directora gerente, Kristalina Georgieva, se reunirá con el ministro de Economía, Martín Guzmán, “a efectos de definir los próximos pasos de la relación entre el FMI y la República Argentina”.

 

 

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