La visión desde FIDE de las primeras medidas de Fernández

5 de enero, 2020

Las medidas anunciadas por el Gobierno apuntan a promover la desdolarización, la industrialización y el desarrollo con equidad, afirmó el think-tank heterodoxo Fundación de Investigaciones Económicas para el Desarrollo (FIDE) que, hasta diciembre pasado, estuvo liderado por Mercedes Marcó del Pont, hoy a la cabeza de la AFIP.

 

En su informe de enero, editado por el economista Nicolás Zeolla, FIDE asegura que el Gobierno ya cuenta con instrumentos para enfrentar la crítica situación económica y social heredada.

 

“El espíritu de las nuevas medidas busca moderar la salida de divisas, pero también es consistente con el objetivo de promover una desdolarización de la economía. En ese sentido se inscribe la decisión de eliminar impuestos a aquellas operaciones financieras que involucran instrumentos en pesos, como plazos fijos o títulos públicos”, afirma el nuevo informe de FIDE.

 

El trabajo destacó que con la sanción de la Ley de Emergencia Económica el Gobierno garantizó “un conjunto de instrumentos y condiciones a partir del cual abordar la difícil situación macroeconómica y social heredada”.

 

Según FIDE, la nueva política de ingresos debería generar una progresiva recomposición de la capacidad de gasto de los hogares, viabilizando una mejora en el consumo interno. “La posibilidad de que el sector empresario pueda maximizar el impacto de esa mayor demanda en un contexto de elevada capacidad instalada ociosa está condicionada por la enorme asfixia financiera que enfrenta el sector”, dice y añade que en ese marco figura el impulso de una moratoria que permite a las pymes financiar deudas impositivas con quitas en los intereses acumulados y un período de gracia. “En igual sentido se orienta la decisión del BCRA de reducir la tasa de interés de referencia y recuperar el uso de mecanismos para impulsar el crédito productivo”, sostiene.

 

Por separado, FIDE asegura que las regulaciones instrumentadas en el mercado de cambios “resultan coherentes no sólo frente a la urgencia de mantener estables las principales variables macroeconómicas sino también con el desafío de mediano plazo de la desdolarización, la industrialización y el desarrollo con equidad”. Si bien el control de cambios contribuyó a estabilizar el mercado cambiario (en noviembre pasado la fuga de capitales totalizó US$ 101 millones, una décima parte de la dolarización de ahorros verificada antes de los controles), dice FIDE, “la insuficiencia estructural de dólares persiste”.

 

En el plano fiscal el informe sostiene que el camino que tomó el Gobierno es “no ser un factor contractivo adicional” sobre la ya golpeada actividad económica. “El paquete de medidas y la política de aumento del gasto social inyectan un volumen significativo de recursos, pero a la vez se busca que se autofinancie cobrando impuestos en aquellos sectores con suficiente capacidad contributiva”, señala FIDE y, además, pondera su “sesgo redistribuivo”: “El impuesto del 30% a las compras de dólares sin un destino productivo constituye un componente significativo del paquete fiscal. La reinstauración de las alícuotas del impuesto a los Bienes Personales en los niveles previos a la disminución implementada por el Gobierno anterior (y su duplicación para los activos localizados en el exterior de no mediar una repatriación parcial de los mismos) también recupera la progresividad de ese gravamen. El incremento de las retenciones, por su parte, al incorporar espacios para la segmentación para los productores más pequeños, mantiene el mismo sesgo redistributivo”.

 

“El desafío que significa armonizar la recuperación progresiva de los ingresos con la desaceleración del ritmo de inflación constituye uno de los ejes centrales del acuerdo social, que está dando sus primeros pasos. La tranquilidad cambiaria y el congelamiento de tarifas por unos meses contribuyen en mucho en el quiebre de la elevada inercia infl acionaria. El compromiso de los principales formadores de precios para ir recomponiendo márgenes a través del incremento en sus volúmenes de ventas y no por la vía de las remarcaciones de precios es, a su turno, una condición suficiente para que ese recorrido se vaya consolidando en los próximos meses”, agrega el trabajo.

 

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