Orientación acertada, pero con altos riesgos de ejecución

La conferencia de Martín Guzmán fue bien recibida. Hacia adelante, sin embargo, se avecina lo más difícil: las medidas concretas y la ejecución.

13 de diciembre, 2019

Martín Guzmán riesgos

Por Alejandro Radonjic

 

En líneas generales, el mensaje de Martín Guzmán de la tarde del miércoles cayó positivamente entre los economistas. Ayer, hubo validación del mercado. Inicial, cuanto menos.

 

Sobre las palabras de Guzmán, hubo quienes destacaron el tono. “Tono moderado, sin tirapostas ni maestro ciruela”, destacó Luciano Cohan (Seido). Otros, destacaron que su mensaje fue mejor que las varias opciones (de nombres y políticas) de la larga previa posterior a las PASO. “El diagnóstico y la secuencia anunciada el miércoles es mucho más lógico de lo que se esperaba en la previa”, resaltó Gabriel Caamaño Gómez (Consultora Ledesma). En una línea similar se ubicó Elypsis. “Por ahora, las señales son de moderación y sensatez”, dijo en un reporte.

 

“Hay buenas intenciones y, como lo más positivo, destaco que resaltó la necesidad de tener superávit fiscal y emitir poco, pero todavía falta el plan y saber cómo se reestructurará la deuda y, además, si eso será exitoso”, dijo Fernando Marull ante El Economista. “Guzmán reconoció la restricción presupuestaria y eso es importante, considerando la Historia Argentina”, acotó Fernando Marengo desde Arriazu-Macronalistas.

 

“Todavía hay muchísimo que no sabemos, pero la conferencia de ayer estuvo orientada a empezar a alinear expectativas para bajarle probabilidad a los escenarios más extremos. En particular, creo que se buscó desterrar la idea de una gran expansión fiscal financiada con emisión”, agregó Adrián Yarde Buller, Jefe de Research del Grupo SBS.

 

“Me pareció muy auspiciosa la visión de equilibrio general que tuvo Guzmán, así como el énfasis en la consistencia. Gran parte de los errores del Gobierno previo tuvieron que ver con los problemas de coordinación. Es clave volver a crecer porque, si Argentina no lo hace, ningún perfil de deuda es sustentable”, agrega Martín Vauthier (Director de Eco Go) y dice que no es negativo que faltaran anuncios.

 

El riesgo país cayó 2,1% ayer y se ubicó en 2.101 puntos. Algunos bonos, como el Bonar 24, subieron hasta 4,6%.

 

“Se vio un ministro muy sólido, con ideas claras que muestran una racionalidad que la gestión kirchnerista hasta el 2015 no tuvo. Un modelo sustentable es la idea rectora de Guzmán (…) Y la sorpresa fue la prudencia con el tema de la emisión monetaria, que no implica la no emisión pero sí el reconocimiento que no puede realizarse sin límites”, fue el view de Delphos.

 

“En general, el discurso me pareció bueno”, agrega Walter Ramírez (Gerente de Research del Banco Supervielle) ante El Economista. “Destaco que estableció como pilar fundamental del plan económico la búsqueda de la consistencia macroeconómica general (monetaria, fiscal y deuda, todo debidamente articulado) algo que debería ser una obviedad pero que, sin embargo, estaba como una incógnita para muchos analistas del mercado que debería ser develada con las primeras señales económicas del nuevo Gobierno”, agrega.

 

Además, Ramírez dice: “Considero un aspecto muy positivo la persecución de un superávit fiscal primario, luego de un primer año de gestión en el que, entiendo, se intentará mantener el déficit fiscal primario de 2019, y la explicitación de que la opción de financiamiento de una expansión del gasto público vía emisión de dinero no está sobre la mesa dado que es macroeconómicamente desestabilizante. Asimismo, el hecho de aspirar a una reestructuración de la deuda compatible con los objetivos de superávit fiscal primario y de cuenta corriente (el ministro habló de superávit comercial, pero entiendo que se refería al de cuenta corriente ya que es en esa cuenta en la que juegan los intereses de la deuda) suena adecuado. Sólo quedó indeterminada la cuestión cambiaria ya que podría haber distintos equilibrios (consistencias) a diferentes niveles de tipos de cambio real. Hay numerosas cuestiones por encarar, que son sumamente difíciles de resolver pero, al menos en el discurso inicial percibo una gran racionalidad económica ingrediente que no puede estar ausente en ninguna gestión económica”.

 

Todo muy lindo, pero…

 

Todos tienen buenas intenciones y pueden hacer una presentación convincente. Llegar a buen puerto es harina de otro costal y, en contextos de crisis, como las que hoy se viven, el trecho se alarga y se pone sinuoso.

 

Además de comentarios positivos, los economistas también destacaron que el “plan Guzmán” tiene pocas definiciones concretas. Por el momento, es cierto. Tan cierto como que asumió el martes a la tarde. También es cierto que hay “riesgos de ejecución”, es decir, dudas sobre la capacidad de delivery.

 

El dólar “Contado Con Liqui” cayó 3,5% ayer y se ubicó en $73,34. En los últimos días había merodeados los $80. Además, el “dólar MEP” achicó 4,1% a $70,16.

 

El mayor riesgo, obviamente, es acotar la dinámica expansiva del gasto. En Argentina, dice Daniel Heymann (uno de los mentores del propio Guzmán), la demanda de gasto público tiende a infinito.

 

“Da la impresión de que el flamante ministro intenta reconciliar algunos mensajes de la campaña (rechazo o postergación del ajuste fiscal, necesidad de medidas paliativas de los efectos sociales de la crisis, voluntad de pago condicional al crecimiento) con algunas exigencias de consistencia (la inanidad de la emisión de dinero como motor de crecimiento, la relevancia de la restricción presupuestaria, la urgencia de resolver el frente financiero de manera no disruptiva). No está claro como ambas posiciones se reconciliarán en la práctica. Por ahora, las señales son de moderación y sensatez, pero escasean los detalles”, dijeron en Elypsis.

 

Gobernadores y ministros del Gabinete presionarán, con mayor o menor intensidad, para que Guzmán gaste más. Allí será clave el rol del Presidente. El viernes pasado, Alberto Fernández lo empoderó, lo tildó de “auditor de las cuentas públicas” y dijo que tendrá la última palabra. Guzmán no tendrá muchos amigos en el Gabinete ni entre los gobernadores y necesita que Fernández mantenga, en la práctica, ese apoyo que le dio en el discurso.

 

A eso apuntó un economista que pide off the record. “Me gustó Guzmán, pero todavía no me convenció de que él será el ministro de Economía. ¿El plan reactivante, que no presentó y sobre el que dijo poco, lo armará él, (Matías) Kulfas o (Mercedes) Marcó del Pont?”, señala y agrega que otras áreas clave no estarán dentro de su órbita. “Kulfas manejará la política energética y, si pisa las tarifas, eso repercutirá en los números de los subsidios que deberá financiar Guzmán”. Por último, señala que no está claro aún que la reestructuración sea exitosa. “Ojalá lo sea, pero vas a necesitar un plan para atraer a los bonistas y todavía no está. Además, si falla la reestructuración o se alarga, vas a default y/o tendrás que emitir más”, sentencia.

 

La propia dinámica del gasto, apuntó Federico Furiase, es expansiva por la indexación. “Tiene coherencia el mensaje de Guzmán en torno a que en 2020 no habría margen para seguir ajustando el déficit, pero tampoco para aumentarlo con emisión. Ahora, dada la inercia fiscal por la indexación de jubilaciones, para mantener el déficit en 2020, y bajando la inflación, habrá que hacer un esfuerzo fiscal. Además, será clave que, más allá de 2020, el Gobierno muestre un sendero creíble de convergencia al superávit fiscal primario requerido para estabilizar el ratio deuda a PIB. Es La condición necesaria para tener una reestructuración exitosa de la deuda que permita dar aire al perfil de vencimientos y descomprimir el riesgo país”, señaló Furiase.

 

Un día antes, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, dijo que no se cambiará el sistema previsional ni la fórmula de movilidad. En otras palabras, el gasto público (cuanto menos, su principal componente) seguirá indexado y alimentado en base a la inflación pasada.

 

Por eso, todos los cañones apuntan a la AFIP y las retenciones, que ya explican cerca de 20% de la recaudación. Bienes Personales también formaría parte del “combo solidario”, aunque con menor incidencia. ¿Ganancias?

 

“La intención de no buscar una contracción fiscal en 2020 parece apuntar a un resultado primario similar al de 2019 y la intención de aumentar el gasto social demandaría incrementos impositivos para mantener constante la brecha fiscal”, analizaron desde SBS. El miércoles, el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra, ya anticipó que los chacareros deberán hacer “un mayor esfuerzo”.

 

Caamaño Gómez listó otras amenazas: una sequía (no fue generosa en lluvias la primavera en la zona agrícola), un posible default de la provincia de Buenos Aires y el precio de las commodities. “El impacto de la sequía y los precios, además, sería mayor que en el pasado, dado el rol clave dentro de lo fiscal de las retenciones”, agregó. “Lo de Buenos Aires puede complicar vía expectativas y resolución del nudo financiero”, señaló.

 

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Marx y Cosentino, confirmados en unidad de deuda

 

Una de las varias novedades que introdujo Guzmán en su conferencia del miércoles fue la creación de una unidad ad hoc para la Gestión de la Sostenibilidad de la Deuda Pública Externa. Ayer se conoció que uno de los integrantes será Daniel Marx, posiblemente uno de los mayores expertos de Argentina y una buena decisión por parte de Guzmán. Además de Marx, estará también integrado por otro exsecretario de Finanzas, Adrián Consentino.