Opiniones mixtas en el mercado con el “Plan Guzmán” para renegociar la deuda

Martín Guzmán tendría la tarea de renegociar la deuda pública de Argentina desde el próximo miércoles 11 de diciembre y ocuparía el sitio que, tan solo semanas atrás, tenía casi asegurado Guillermo Nielsen

4 de diciembre, 2019

Massa Guzmán

Si no median novedades de último minuto, Martín Guzmán tendría la tarea de renegociar la deuda pública de Argentina desde el próximo miércoles 11 de diciembre. El joven economista, oriundo de La Plata, ocuparía el sitio que, tan solo semanas atrás, tenía casi abrochado Guillermo Nielsen. Así, Guzmán, ladero de “Joe” Stiglitz y versado (aunque más desde la academia que de la práctica) en negociaciones soberanas, ocupará el lugar que hoy tiene Santiago Bausili. Algunos, incluso, especulan con que lidere el Ministerio de Hacienda. Por suerte, cada vez falta menos para el 6-D, la fecha en la que Alberto develará el misterio del quien es quien.

 

En una conferencia reciente en Ginebra, Guzmán delineó lo que podría ser el plan de Argentina para con sus acreedores en pocos días más. En adelante, el “Plan Guzmán”.

 

“¿Qué piensa uno de los hombre que suena para finanzas?”. Así tituló ayer Delphos su informe diario. “Lo que le falta en experiencia le sobra en preparación y conocimiento”, señalaba el reporte. Su idea central, según lo expresado en recientes conferencias, indica que el camino sería el de buscar un reperfilamiento “amistoso” que implique no pagar capital ni interés por dos o hasta tres años, incluso.

 

“El deudor, dice Guzmán, debe plantear una negociación de buena fe que no implique un default en diciembre de 2019 y que persiga alcanzar un acuerdo en marzo de 2020. La gran duda es si es posible llevar a la práctica estos objetivos dada la complejidad que implica la negociación con los acreedores externos”, resume Delphos.

 

“Si Guzmán es elegido para hacerse cargo de la deuda y lleva adelante su plan, entonces debería seguir pagando la misma (cuanto menos, la de Ley Internacional) mientras comienzan las negociaciones con los acreedores. Marzo de 2020 parece ser una fecha demasiado cercana. Seguramente va a demandar más tiempo. ¿Existe la voluntad para seguir pagando por mucho más tiempo mientras se negocia? Buenas intenciones, con grandes escollos de aplicación práctica”, argumentaron en Delphos.

 

Tras el supercepo de fines de octubre, el BCRA volvió a sumar reservas (había perdido más de US$ 20.000 millones tras las PASO) y 2020 podría traer consigo un saldo comercial de hasta US$ 20.000 millones. Por ese motivo, los cálculos de liquidez cambiaron y algunos en el mercado sostienen que la deuda se podría honrar por completo. Con lo justo, por cierto. Agregan, además, que no hay un problema de solvencia porque la deuda, si bien ha crecido, no es inmanejable.

 

Así lo explica, ante El Economista, Fernando Marull. “En 2020, vencen US$ 20.000 millones solo en esa moneda: US$ 5.000 millones en Letes; US$ 5.000 millones en capital de bonos; US$ 5.000 millones intereses y US$ 5.000 millones de deuda con organismos”, señala.

 

“Desde 1970 más de la mitad de los experimentos de reestructuración y reperfilamiento con el sector privado fueron seguidos por otra reestructuración o default en el lapso de cinco años”, dijo Guzmán a Clarín.

 

“El cálculo que hacemos es que el BCRA tiene unos US$ 13.000 millones de reservas netas y, con el cepo como está, puede comprar otros US$ 6.000 millones en 2020. Si pasa eso, alcanzaría y ese es el cálculo que hacen algunos. El riesgo es que te quedás sin dinero. Es un riesgo alto aunque, es cierto, reabrís el mercado de capitales porque es la salida más amigable posible y, a la larga, no deberías usar esas reservas porque, simplemente, refinanciás. Eso debería complementarse, lógicamente, con un plan fiscal”, agrega el director de Fernando Marull & Asociados.

 

Sin embargo, reconoce, los planes de los que se hablan son otros. “A la uruguaya, a la ucraniana y, ahora, el Plan Guzmán. Todos patean el problema de liquidez hacia adelante. Sin embargo, aun en ese caso también es necesario seguir la consolidación fiscal porque si no, en 2022, vas a tener que reestructurar de nuevo. Además de los vencimientos que pateaste, en 2022 hay que pagarla al FMI y la cuenta total podría ascender a US$ 60.000 millones, incluyendo las necesidades en pesos”, dice Marull y agrega: “Guzmán quiere evitar el default porque sabe que después es muy difícil volver a los mercados y, en teoría, su plan es amigable y puede funcionar. La gran duda del mercado es la consolidación fiscal que debe acompañarlo”.

 

Según Eric Ritondale (EconViews), el período de gracia debe ser mayor. Una década, dice. “Una propuesta que implique gracia por dos años es riesgosa porque no queda claro que aliviane el programa financiero lo suficiente como para no tener problemas en 2022-2023”, señala.

 

“Es imperioso reperfilar los vencimientos. No sólo debe incluirse el capital sino también los intereses: Argentina necesita una negociación bastante más elaborada y compleja que la de otros países”, según Guzmán.

 

En diálogo con El Economista, agrega: “Me gustaría una propuesta que involucre más gracia (diez años), sin quita nominal, que hoy tenga un valor de US$ 60-70 bajo condiciones de salida razonables y acordando un plan fiscal de mediano plazo aceptable y bien explicado”. Según Ritondale, el FMI debe aprobar todo y “necesitas alinear tanto a los bonistas como al organismo”.

 

“Ignorar al FMI y buscar un acuerdo con dos años de gracia, no me gusta y no creo que termine bien, a menos que se haga un ajuste fiscal importante en 20202021, lo que no parece estar en la agenda. En resumen, no veo bien a la propuesta”, resume y ratifica la necesidad de “señales por el lado fiscal” porque, sino, “cualquier propuesta es inviable, nadie va a querer entrar y muchos van a querer litigar en Nueva York”.

 

En diálogo con Infobae, Diego Saravia (Proficio Investment) dijo que el “Plan Guzmán” no alcanzará: “Aún con superávit fiscal primario de 2% del PIB y el regreso del crecimiento, haría falta una negociación mucho más agresiva, que incluya una importante quita de capital y posiblemente todavía más tiempo para empezar a pagar intereses”.

 

“Restaurar la sostenibilidad de la deuda es una condición necesaria para lograr una recuperación de la economía pero, a la vez, recuperar la economía es también necesario para restaurar la sostenibilidad del pago de la deuda”, dijo Guzmán en Ginebra.

 

“El nivel de deuda es muy alto como para plantear una salida parecida a la de Uruguay. Aun cuando el peso de la deuda del sector público es del 40%, tampoco es que se puede dejar de pagar totalmente y patear todo para adelante”, aseguró Saravia.

 

Un informe de Bull Market Brokers (BMB) analiza el “Plan Guzmán” y, más allá de su primer impacto positivo en los mercados, pondera que es “totalmente inviable”. El escenario propuesto por Guzmán deja a Alberto Fernández con una situación financiera parecida a la actual en 2023. Además, dice: “En ese escenario, el BCRA emite el equivalente a dos bases monetarias actuales para comprar el saldo comercial en cuatro años. Sin tener en cuenta otros financiamiento hacia el Gobierno, como el déficit fiscal”.

 

Según BMB, el “escenario óptimo” para Alberto (el que haría que los números cierren sin que en 2023 aparezcan de nuevo en problemas como hoy) es comprar la totalidad del saldo comercial hasta 2023; 20% de quita para la deuda Ley Nueva York, 50% de quita para la de Ley Argentina; canje compulsivo de Lecap y Letes por bonos Cer y un superávit primario de 1% para 2021 y 2% para 2023.