Lula da Silva y el mensaje político detrás del estilo

17 de diciembre, 2019

lula da silva

Por María Soto Politóloga y Asesora Profesional de Imagen

 

En el terreno de la política, se espera que la vestimenta del Mandatario sea congruente con su discurso, es decir, con el mensaje que pretende transmitir a su audiencia. En ese sentido, cuando se analiza el uniforme político de un funcionario, no se determina si éste viste bien o mal, o si está a la moda o no.

 

Lo que se analiza es si su vestuario se inserta adecuadamente dentro del contexto socioeconómico y cultural en el que se desenvuelve, así como el cargo que ocupa o aspira ocupar, y sus valores y/o postura política. Bien lo señaló en su momento William Shakespeare: “El traje denota muchas veces al hombre”.

 

Ahora bien, la percepción y valoración de la audiencia puede verse afectada y resultar negativa si el líder político no logra hacer coincidir su discurso con su atuendo, porque genera “ruido” en la comunicación de su gestión e ideología política.

 

Para demostrar la importancia que tiene la conexión del vestuario con las circunstancias que rodean a un político, tomaremos como punto de análisis el estilo del exmandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien ha recuperado su libertad hace algunas semanas.

 

En primer lugar, el expresidente brasileño desde siempre ha buscado establecer conexión entre su estilo y sus valores e ideología política. Desde los inicios de su carrera política, Lula ha buscado el apoyo de las clases sociales bajas, contando con una base electoral compuesta principalmente por las clases trabajadoras.

 

En ese sentido, el exmandatario es consciente de que su vestuario es una forma de acercarse a los ciudadanos y esto se evidencia en la mayoría de los eventos públicos a los que acude, ya que suele presentarse con atuendos informales, usando prendas ligeras que denotan sobriedad, tranquilidad y frescura. Estas características pretenden eliminar esa barrera jerárquica que usualmente ha tendido a separar al pueblo del gobernante, y que no se corresponden con los valores que siempre pregonó Lula da Silva.

 

De tal manera, el expresidente de Brasil usa su vestuario como un medio para lograr confianza, y manifestar que él también forma parte del pueblo que lo sigue, buscando conectar con sus necesidades y la desigualdad social que los aqueja.

 

Cuando se trata de eventos públicos que requieren un estilo más formal, Lula da Silva suele presentarse con trajes de color negro o gris, portando corbatas de un rojo intenso o estampadas con colores alusivos a la bandera brasileña. En estos eventos se percibe la elección estratégica de sus atuendos, dado que al vestir traje de color negro consigue destacar notablemente sobre la colorida vestimenta de la multitud.

 

Por otro lado, el uso frecuente del color rojo tanto en sus remeras básicas con cuello a la base como en sus corbatas, acentúa y reitera su sentido de pertenencia y liderazgo en el Partido de los Trabajadores. Al mismo tiempo, el uso de las remeras básicas es preferido sobre el cuello polo, ya que el primero genera una conexión más horizontal con su audiencia, compuesta mayormente por las clases trabajadoras.

 

Cuando el líder político brasileño combina el uso del color rojo con el negro, lo hace estratégicamente con la finalidad de ostentar fuerza, determinación y contundencia en su accionar político.

 

Es necesario destacar que Lula da Silva siempre ha querido proyectarse como un brasileño entre los brasileños. Así lo demuestra tenazmente en sus discursos y en su uniforme político. Gracias a su personalidad carismática, es capaz de motivar y despertar la admiración de sus seguidores. Siempre ha hecho uso de metáforas y analogías sencillas para poder conectarse con su audiencia. En ese sentido, dentro de sus discursos menciona su amor por el fútbol, tema recurrente y muy popular entre los ciudadanos brasileños, y enaltece la importancia de la agricultura, el trabajo de la tierra y la figura de padre de familia. Todas estas cualidades de compromiso social crean una buena sincronía con la imagen que proyecta.

 

Su imagen pública refuerza no solo su ideología y valores, sino que también acompaña adecuadamente cada uno de las situaciones en el que se encuentra. Por ejemplo, durante la transmisión de su primer mensaje estando en prisión, Lula vistió un traje gris, el cual enfatizó una imagen de decaimiento profundo, deterioro y malestar, ciertamente muy en consonancia con los efectos que devienen sobre un hombre que ha perdido la libertad.

 

No obstante, su imagen da un giro totalmente opuesto durante su primer discurso después de ser liberado. Lula da Silva lució un atuendo moderno dentro de un estilo monocromático “total black”. Su elección resaltó la presencia de un hombre empoderado, determinado y decidido. Y de nuevo, el color integralmente negro le permitió destacarse notablemente entre la multitud que lo rodeaba.

 

En un contexto incierto en el que aún debe dirimirse la responsabilidad de Lula en los cargos por corrupción que se le imputan, sí contamos con un dato certero, y ese es el carisma que lo caracteriza y que hábilmente despliega en cada una de sus apariciones públicas.