Las seis reglas de la economía “albertista”, según Kulfas

27 de septiembre, 2019

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Matías Kulfas está cada vez más cerca de ser el ministro de Economía desde el 10 de diciembre, tal como lo anticipó ayer El Economista. Hoy oficia como el embajador económico del albertismo y resume la visión, con un lenguaje más técnico, que tiene el ganador de las PASO. Incluso, Kulfas ya se reunió con varios gobernadores para hablar sobre los tiempos que vienen y como será la relación con las provincias. Desde ya, no son reuniones a título personal y tienen la venia del propio Alberto. El próximo lunes 30, el exBNA y BCRA e integrante del Grupo Callao estará en el Malba, en un encuentro organizado por el Grupo Clarín. Curiosamente, hablará antes Hernán Lacunza. ¿Se acarician el presente y el futuro cercano?

 

Más allá de lo que pase con Kulfas el 10 de diciembre, su palabra hoy es útil para pensar como observa Alberto el futuro de la economía. Días atrás, estuvo en La Rioja y realizó una interesante presentación resumiendo, además del presente, el probable futuro.

 

A modo de introducción de los tiempos que vienen, Kulfas resumió los ejes directrices de las Albertonomics. “Las seis reglas de la economía alebrtista”, se intitulaba.

 

1 Tipo de cambio competitivo y estable

2 Superávit comercial

3 Superávit fiscal

4 Acumulación de reservas

5 Desendeudamiento

6 Bajar la inflación

 

Cualquier similitud con el nestorismo no es mera coincidencia. Además de esos grandes títulos, Kulfas también mencionó otro de los ejes del plan de Alberto: el acuerdo económico y social. Los objetivos, señaló, serán “bajar la inflación, mejorar la productividad y mejorar de manera sustentable el salario real”. Además, anunció la puesta en marcha de un plan de desarrollo industrial y tecnológico con estímulos financieros.

 

Kulfas incluso habló de la reforma laboral y dijo que serán sector por sector. “No hay soluciones mágicas”, sentenció en tierras riojanas.

 

Para terminar su disertación en una nota más optimista (un sentimiento escaso en la Argentina de estos días), Kulfas mencionó varios datos, incluso políticos. Por ejemplo, que el acuerdo económico y social permitirá, además de bajar la inflación, también “superar la grieta”. Más allá de eso, el economista cree que Argentina tiene drivers para ilusionarse con crecer.

 

“Vaca Muerta rompe la histórica dicotomía exportación versus empleo. Generará 500.000 puestos de trabajo de forma directa e indirectos y su desarrollo aumentará las exportaciones argentinas en 50%”, dijo en la presentación.

 

“El nuevo perfil exportador permitirá superar la restricción externa de manera genuina”, aseguró.

 

  • Vaca Muerta aportará US$ 35.000 M más
  • La minería, US$ 10.000 M más
  • La industria y los servicios, otros US$ 10.000 M
  • La agroindustria, otros US$ 15.000 M

 

“El gran desafío es sacar de la lógica extractivista a la minería, el petróleo y el gas”, dijo Kulfas y agregó que se terminó la dicotomía campo versus industria. “De manera silenciosa, las actividades agrícolas han industrializado muchas zonas del interior del país, generando empleos y nuevas actividades de servicios tecnológicos. Ese proceso va a continuar”, aseguró.

 

El plan de Kulfas también tiene un capítulo “verde”. Según su visión, 5.000 basurales a cielo abierto pueden ser reconvertidos en 5.000 fuentes de materiales reciclados, energías renovables y empleos. Saneamiento y reciclaje, precisamente, son ejes de los que Kulfas llama “nuestro Green New Deal”. A la vez, mencionó que hay que profundizar los avances en las energías renovables. También considera positiva la reciente sanción de la Ley del Conocimiento. “Es una oportunidad a partir de nuestras universidades, centros tecnológicos, tecnólogos, profesionales y empresas”, dijo.

 

A modo de conclusión, Kulfas dijo: “Venimos de un Gobierno que no cree en la capacidad transformadora de la gestión estatal. Incorporó Ceos del sector privado y no generó resultados, pero sí conflictos de intereses. Argentina necesita un adecuado mix entre Estado y mercado. Es posible encontrarlo”. ¿Podrá hacer todo eso en una Argentina que arde en la urgencia?