En Mendoza rige el bipartidismo perfecto

29 de septiembre, 2019

mendoza

Por Oscar Muiño

 

Es una provincia rica, con industria y con campo, con una riqueza que le permite vivir sin auxilio del tesoro nacional. Un pueblo laborioso que ha ganado espacios al desierto. El quinto cuerpo electoral del país, detrás de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y la ciudad de Buenos Aires.

 

Habitualmente bien administrada -ocho de las diez gestiones resultaron de aceptables a muy buenas- exhibe dos peculiaridades políticas.

 

La primera, es la existencia de un bipartidismo perfecto entre peronistas y radicales. Mendoza exhibe una peculiaridad única en la política argentina. Desde 1983 hubo diez elecciones a gobernador. Cinco fueron para el peronismo (1987, 1991, 1995, 2007 y 2011) y, con la victoria de Rodolfo Suárez, otras cinco fueron para la Unión Cívica Radical (1983, 1999, 2003, 2015 y 2019).

 

La segunda curiosidad es su legislación: una de las últimas provincias que no admiten reelección y sólo toleran una única gestión.  No existe la desesperada utilización de los fondos públicos para perpetuarse personalmente en el poder.

 

Finalmente, otros datos. El primero, es la existencia de una suerte de consejo donde se sientan todos los ex gobernadores, independientemente de su origen partidario y de la filiación del gobernador en ejercicio. El segundo, es la extraordinaria capacidad de lobby dentro del Congreso Nacional. Ante cualquier amenaza -en general, intentos de gravar vinos, champanes o cualquier producto Made in Mendoza- senadores y diputados de todas las corrientes se juntan y presionan de modo irresistible para evitarlo.

 

Por último, la calidad de su dirigencia, superior al promedio nacional en las diversas fuerzas políticas. Lo que enriquece la oferta electoral y mejora las posibilidades de gestión.

 

A la luz de los resultados para la ciudadanía mendocina, acaso sea el momento para que la política nacional estudie y analice el caso para aprender -o intentar hacerlo- cuáles de tantos logros merecieran ser trasladados al escenario nacional.