El mercado aún no comenzó a pulsear contra el BCRA

2 de mayo, 2019

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Por Guido Lorenzo LCG

 

El cambio en las zonas de no intervención (como un oxímoron, el BCRA puede intervenir) es lo suficientemente grande como para pensar que cambió sustancialmente el programa del FMI y se podría estar abriendo una etapa en la que el control de la inflación se basa también en la fijación del tipo de cambio.

 

El riesgo con esta novedad es que se decida deliberadamente elegir al tipo de cambio nominal como ancla para frenar la inflación, algo que inexorablemente terminaría en atraso cambiario, dado el nivel del que parte el tipo de cambio real y la inercia inflacionaria.

 

El FMI ha mostrado flexibilidad, habida cuenta de lo comprometido que se encuentra el organismo con el plan para Argentina. Uno de los pilares, era la flotación libre, se ha doblegado y el compromiso de déficit cero fue flexibilizado. Algo que por un lado muestra al FMI rápido de reflejos, pero también le quita credibilidad al último bastión del programa: el apretón monetario.

 

El dato. La dolarización proyectada para 2019 rondará el 5% del PIB (US$ 22.000 millones) y las exportaciones no están mostrando una buena dinámica.

 

A pesar de esto hay que tener en cuenta que en el programa original estaba prevista la intervención, pero a un nivel más alto. Precisamente, en $51,4, según la última modificación del esquema. Quizás cabe pensar si el FMI no quería que el BCRA venda divisas, independientemente de ese precio dado que, con el solo anuncio, se evitó la necesidad del BCRA de vender dólares.

 

A fin de cuentas, el BCRA no vendió ni un dólar para intervenir y, con ello, se frenó la estampida contra el peso. No sabemos qué sucedería si se retoma el nerviosismo en el mercado y hasta donde realmente puede intervenir el BCRA es un misterio guardado bajo siete llaves que se develará una vez que la oferta del agro empiece a ceder y la demanda se exacerbe debido a la incertidumbre electoral.

 

El tipo de cambio empezó a reaccionar principalmente debido a que el agro, previo a este anuncio, estaba liquidando por debajo de los US$ 100 millones por día, y luego del mismo el promedio diario se ubicó comenzó a subir. Es esperable que durante unos meses la oferta del agro siga siendo abultada, más aún cuando las tasas de interés elevadas son una necesidad y una tentación para transformar esos dólares en pesos.

 

A pesar de la “estabilidad” lograda, el riesgo país sigue en la zona de los 950 puntos. Sucede en parte que esto no logra esclarecer la incertidumbre política y, de hecho, el foco ahora se corre a las reservas netas del BCRA, poniendo nuevamente la atención en el balance del mismo. Las reservas netas rondan los US$ 30.000 millones, menos del 50% de las reservas brutas. En caso de tener necesidad de vender para afrontar un escenario de estrés cambiario las mismas caerían y la solvencia del sector público sería puesta nuevamente en dudas.

 

Haber habilitado a la autoridad monetaria a intervenir era una condición necesaria para lograr la estabilidad, pero de ninguna manera es suficiente para asegurar que no se descontrole el tipo de cambio. El Gobierno le ganó la pulseada al FMI en la negociación, pero el mercado todavía no comenzó a pulsear contra el BCRA.

 

No creemos que el BCRA tenga vía libre para intervenir, la dolarización proyectada para 2019 rondará el 5% del PIB (US$ 22.000 millones) y las exportaciones no están mostrando una buena dinámica. Por todo eso, es esperable que en algún momento el BCRA tenga que jugar y ahí se verá el verdadero margen de maniobra que tiene.

 

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