El déficit comercial bajaría (pero poco)

26 de julio, 2018

El déficit comercial creció 123% en los últimos 12 meses

 

Por Alejandro Radonjic

 

Cuando los países consumen más allá de sus posibilidades, hay déficit de cuenta corriente y, cuando el financiamiento para ese déficit se termina y mientras tanto no ampliaste tus posibilidades (centralmente, tus exportaciones), hay que ajustar. Allí está el germen estructural de la reciente devaluación. Es un ajuste recesivo clásico. Desde ya, no es la salida virtuosa. Eso es lo que está atravesando hoy Argentina, y ayer lo confirmó el Indec.

 

En rigor, el ICA mostró un ajuste de 7,5% de las importaciones en junio, cifra que asciende a 11,7% en cantidades. La primera baja en 18 meses. Una brusca reversión contra la tendencia previa. En 2017, las compras habían crecido 20% y venían en ese mismo ritmo hasta que pasaron cosas. En cantidades (ver tabla), todos los rubros cayeron y, con la excepción de bienes intermedios, a tasas de dos dígitos. ¿Los motivos? La suba del dólar (que encarece las importaciones) y, sobre todo, la recesión que, como informó el propia Indec un día antes en su EMAE, no es superficial.

 

Las que no mostraron reacción (y era esperable porque es un proceso que tarda) fueron las exportaciones, que 1,4% interanual el mes pasado. Aun así, están 5,5% arriba en 2018. Algo es algo. En junio, se exportó por US$ 5.076 millones y casi US$ 30.000 millones en todo el semestre. Anualizado, 2018 va para los US$ 60.000 millones, aproximadamente, un nivel muy bajo para un país que tiene un PIB diez veces mayor.

 

Por todo eso, el rojo comercial que venía en una zona de US$ 1.000 mensuales, bajó hasta US$ 382 millones en junio y acumula US$ 5.101 millones en la primera mitad de 2018.

 

El déficit comercial bajaría (pero poco)

 

La voz experta

 

“Los datos publicados por el Indec dibujan una imagen temprana pero bastante certera de lo que será el resto del año en materia de comercio exterior”, dijeron desde Abeceb y esperan un rojo comercial similar al de 2017. Asi lo explican: “Dado el nuevo escenario macro, vemos que a diciembre las importaciones irán convergiendo a una expansión interanual de un dígito (con sucesivas caídas en el segundo semestre) en el total de 2017, aunque la floja dinámica de las exportaciones (y con riesgo a la baja por las malas perspectivas para el sector automotriz y los cereales) no permitirán cerrar el déficit más allá de lo que fue el guarismo de 2017, cuando el rojo fue de US$ 8.400 millones”, agregaron desde la consultora que dirigía Dante Sica hasta hace algunas semanas.

 

“Con un tipo de cambio real cercano a los niveles actuales y una actividad económica con escaso dinamismo en lo que queda del año, esperamos que las importaciones continúen la dinámica contractiva que mostraron en junio. Las importaciones deberían volver a mostrar variaciones positivas luego de superado el efecto de la sequía. De esta manera, el déficit comercial en la segunda parte del año no debería superar los US$400 millones por mes en promedio, cerrando el año con un déficit en torno a los US$ 7.400 millones, aproximadamente US$1.000 millones por debajo de 2017”, dijeron, en relativa sintonía, desde ACM.

 

“Para el segundo semestre, estimamos que la caída de las importaciones observada en junio se repetirá, máxime mientras la actividad continúe deprimida. Por el lado exportador, la menor incidencia del sector agropecuario y una mayor competitividad cambiaria ayudarán a que las ventas externas crezcan en la comparación interanual. Sin embargo, la constante revisión a la baja de las estimaciones de crecimiento brasileñas impactarán negativamente en este punto. En síntesis, proyectamos que durante la segunda mitad del año el rojo comercial se reducirá significativamente respecto a igual período de 2017, pudiendo incluso arrojar un saldo positivo en algunos meses, algo que no sucede desde 2016. Como resultado, el intercambio comercial de bienes cerraría 2018 en línea (o levemente por debajo) del déficit del año pasado (US$ 8.500 millones)”, agregaron desde Ecolatina.

 

“En los próximos meses, las importaciones replicaran la dinámica contractiva de junio, debido a la menor actividad económica y, en menor medida, el encarecimiento relativo de las importaciones respecto a los bienes producidos localmente. Las exportaciones seguirán reflejando los efectos de la sequía. Su evolución también dependerá de cuánto traccione la demanda de Brasil y de cuanto respondan a la reciente mejora de la competitividad cambiaria”, añadieron en LCG.

 

“Es esperable que la caída de las importaciones como consecuencia de la contracción económica permita detener el ritmo de crecimiento del déficit externo en lo que resta del año y achique el desbalance. Los últimos eventos devaluatorios muestran un patrón similar. Las importaciones suelen caer por el salto del tipo de cambio, mientras que las exportaciones no reaccionan al alza. La excepción fue 2016, cuando se observó un comportamiento particular: las importaciones crecieron a pesar de la recesión como consecuencia de la fuerte apertura comercial, mientras que las exportaciones lo hicieron por la liquidación de stocks agropecuarios luego de la reducción/eliminación de las retenciones”, dijeron desde Radar.