Tras la devaluación preelectoral, Argentina sigue cara

11 de septiembre, 2017

Tras la devaluación preelectoral, Argentina sigue cara

 

Tras la depreciación del tipo de cambio que se dio entre julio y agosto, que a pesar de los vaivenes, subas y bajas, quedó con un dólar 8% más caro que el que se había registrado en junio, los precios de la economía local siguieron mostrando poca competitividad en la comparación, en dólares, contra los precios de Londres. Contra París la cosa está mucho más pareja.

 

El Ieral de la Fundación Mediterránea aprovechó la coyuntura posdepreciación y posincertidumbre, que ahora encontró una nueva calma, posiblemente temporal, tras la nueva apreciación y recuperación parcial. En ese contexto tomó una canasta de productos adhoc e hizo una comparación propia del tipo de cambio real contra Londres y contra París.

 

En el informe a través del cual el Ieral publicó el trabajo se tomaron tres tipos de productos: una serie de clásicos de los locales de comidas rápidas (McDonald’s, Burger King y Starbucks), una lista de productos básicos de supermercados y un grupo de productos de venta por Internet (principalmente tecnología, zapatillas y accesorios de indumentaria).

 

Más caros acá

 

De esa forma la comparación mostró que en total, tomando en cuenta las tres categorías, los precios argentinos son 43% más caros que los de Londres y 3% que los de París. Casi un empate en el último caso. Pero, además, si se toma cada tipo de producto por separado se ve que en el caso de los locales de comida rápida, si bien Argentina es más cara que Londres, resulta más barata que París. En los supermercados, si bien es más cara que Londres, alcanza un virtual empate con París. Y en los artículos vía Internet se ven sendas derrotas: claramente es más cara.

 

Diferencias relativas

 

Las explicaciones de las dificultades de competitividad se ven, según el Ieral, desde tanto desde el numerador como desde el denominador. A la vez que en el numerador el fuerte finaciamiento externo y la alta tasa de interés le ponen un techo bajo al dólar, en el denominador el bajo nivel de apertura y la alta carga tributaria, inflan.