Cae la soja (y seguirá cayendo)

Menos dólares para todos y todas

29 de septiembre, 2014

Cae la soja (y seguirá cayendo)

(Columna de Diego Giacomini, economista jefe de Economía & Regiones)

A lo largo de la última década, nuestra economía se ha tornado cada vez más dependiente de la soja. Los ingresos provenientes de la oleaginosa son fundamentales para sostener el nivel de actividad interno y sectorial. La actividad sojera resulta muy relevante para toda la economía real, sobre todo se convierte en una actividad esencial para las economías regionales vinculadas a la producción y transformación en harina y aceite y para el resto de los sectores asociados, como el transporte, el comercio, la industria y la intermediación financiera.

Pero la soja también son dólares. Las exportaciones de soja son el principal canal de abastecimiento de dólares que tiene el superávit comercial. En términos macroeconómicos, los dólares provenientes de las exportaciones de soja resultan fundamentales para financiar la demanda de dólares del resto de la economía y sobre todo, el déficit externo de la industria y del sector energético. Es decir, la soja brinda las divisas necesarias para que los sectores productores importen insumos y bienes de capital necesarios, que además de ser muy inelásticos suelen ser difíciles de sustituir localmente. Es más, la estrategia de mantener el superávit comercial agregado en torno a los US$ 7.000 millones, hace que el “grifo” de las importaciones resulte cada vez más dependiente de los dólares que ingresan por exportaciones.

La soja también es fundamental para los ingresos fiscales del gobierno nacional que recauda el 35% [1] del valor exportado. Y en menor medida para las provincias, que reciben el Fondo de la Soja [2] con el cual financian (exclusivamente) obra pública. Puntualmente, para el Gobierno Nacional, las retenciones del complejo sojero, que incluye recaudación por exportaciones de poroto, de harina y de aceite, representan el 50% del ingreso por impuestos al comercio exterior; a la vez que alcanzan un 5% de la recaudación del año. Para las provincias, los ingresos provenientes del fondo sojero [3] representan el 20% del gasto en capital [4] y más del 4% del gasto en personal. En resumen, la soja es la única fuente genuina de divisas de la cual dispone tanto el sector público (nacional y provincial) como el sector privado, siendo el único proveedor de dólares para un sistema económico en el cual todos los restantes sectores son verdaderas “aspiradora de dólares”.

¿Por qué caerá más la soja?

El precio internacional de la soja cayó y seguirá relativamente bajo en lo que queda de 2014 y 2015. Esta caída es explicada por una esperada abundante oferta del poroto y una suave pero irreversible alza del poder adquisitivo del dólar que continuará en los próximos años. La tonelada de oleaginosa pasó de cotizar US$ 550 (mayo 2014) a US$ 360 (para su contrato más cercano de noviembre 2014). Adicionalmente y para presionar más hacia la baja sobre la cotización, está ingresando al mercado la cosecha americana, que se estima será record. Por lo tanto, a partir de hoy la economía Argentina se deberá adaptar a precios de soja en torno a los US$ 380 dólares, 25% más bajo que los US$ 513 promedio registrados entre los años 2011 y 2013.

Mucha oferta y demanda insuficiente

El USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos) estima que la producción mundial de soja de la campaña agrícola 2014/2015 será de 311 millones de toneladas, un 10% más que el año anterior. El ranking de producción lo encabeza Estados Unidos con 106 millones de toneladas, seguido por Brasil con 94 millones y la Argentina con 55 millones de toneladas. El principal impulso en la oferta proviene de la cosecha americana que será un 19% más alta que la campaña anterior; la mitad de este aumento de volumen responde a una mayor área sembrada y la otra mitad restante a un avance en los rendimientos del cultivo propulsados por el buen clima. El aumento del área sembrada de soja responde a los altos precios de la soja con respecto al maíz -2,7 veces- (ver grafico), que incentivan a los productores a sustituir siembra de maíz por soja. Este comportamiento se vio en EE.UU. y se espera que se replique en la siembra de Brasil y Argentina que se inicia en septiembre de 2014.

De ser así, la oferta de soja seguirá siendo abundante en 2015, de no mediar eventos climáticos adversos en Sudamérica. Específicamente, el precio del maíz cayó mucho porque se lo demandó menos para producir el combustible etanol, por efecto de la caída en los precios de combustibles fósiles en EE.UU. La demanda mundial de soja sigue firme con un incremento del 5.4% en forma interanual. Pero este incremento no alcanzaría para absorber el aumento de la oferta (10%), por lo que se prevé un aumento del 35% anual del stock de soja, hasta alcanzar las 90 millones de toneladas. En términos relativos, la soja almacenada en silos alcanzará el record de 32% del consumo anual del poroto para el ciclo 2014/15; abundancia que presiona sobre los precios.

Cae la soja (y seguirá cayendo)

Cambia la FED, se refuerza el dólar, baja la soja

La pérdida de poder adquisitivo del dólar (PAD) de Estados Unidos en (2002-2007) y (2009-2011) fue un factor decisivo para que los precios de las commodities en general, y soja en particular, alcancen niveles record medidos en dicha moneda. Si el dólar vale menos en el mundo, los precios de las commodities valen más en términos de esa moneda. Esta depreciación del dólar fue impulsada por una política monetaria extremadamente flexible de la Reserva Federal, que inundo de liquidez en dólares al mundo. Pero a partir de 2012, el PAD revierte su tendencia a depreciarse y vuelve a recuperar valor suavemente.

La mejora en las perspectivas económicas de EE.UU. comienza a anticipar un retiro de los estímulos monetarios que provocan esta abundancia de dólares en el mundo. Diversos indicadores señalan que el crecimiento económico de la economía de EEUU se está acelerando. Se espera que su tasa de crecimiento crezca de 1,9% (2013) a 2,8%, 3% y 3,5% en 2014, 2015 y 2016 respectivamente. En diciembre de 2013, la mejora de los indicadores económicos de Estados Unidos llevó a que el comité de política monetaria decida recortar en US$ 10.000 millones por mes el monto de inyección del programa de estímulos monetarios denominada quantitative-easing 3 (QE3). Siguiendo este sendero, se pondría fin al programa mensual de compras de activos financieros (QE3) en octubre de 2014.

A su vez, para 2015 la FED decidiría subir su tasa de interés de corto plazo, que hoy se encuentra en un mínimo histórico de 0,25% anual. La mayoría de los miembros del comité de política monetaria de la Reserva Federal avalan esta postura. La expectativa esta puesta en que la tasa se incremente entorno al 1% y 2,5% en 2015 y 2016 respectivamente. Si la performance de la economía americana continua por este sendero de mejora, es esperable que el poder adquisitivo del dólar siga subiendo y los precios de commodities en general, incluyendo la soja, sean presionados a la baja.

Puntualmente para nuestra economía, la caída del precio de la soja tiene su impacto más relevante en el superávit comercial principalmente y en menor medida en la recaudación tributaria. Una soja de aproximadamente US$ 380 la tonelada implicaría una caída del valor de las exportaciones de US$ 4.000 MM, lo cual conduciría prácticamente a la desaparición del superávit comercial, que el gobierno, con más trabas y menor actividad, lograría sostener en US$ 2.300 MM en 2015.

[1]Retenciones a las exportaciones. El 35% al poroto y el 32% al harina y al aceite de soja.

[2]Formado por el 30% de lo que se recauda en concepto de retenciones

[3]El fondo Federal Solidario absorbe el 30% de las retenciones del poroto, harina y aceite de soja.

[4]Dentro del gasto en capital se incluye la obra pública.