Comercio exterior

Balance 2013 y perspectivas 2014

7 de febrero, 2014

Comercio exterior

(Columna de Gabriel R. Molteni y Gonzalo de León, economista jefe y analista económico, respectivamente, de la Cámara Argentina de Comercio)

Durante el 2013, el comercio exterior argentino, medido como la suma de las exportaciones e importaciones de bienes, a valores corrientes, sumó US$ 157.028 millones, lo que representa un crecimiento de 5,1% respecto a los US$ 149.434 millones que había alcanzado en 2012. Gran parte de este aumento está explicado por las compras de nuestro país al exterior: la suba de las importaciones explicó el 72,4% del alza del comercio, en tanto que el incremento de las exportaciones fue responsable del 27,6% restante.

La mejora del comercio exterior se evidenció a partir de febrero, cuando comenzaron a registrarse variaciones interanuales positivas del comercio total, y en particular durante el segundo trimestre gracias a las exportaciones agrícolas y de automóviles. El mayor incremento se observó en abril y fue de 20,8%. En los últimos meses del año las alzas comenzaron a moderarse, para finalmente concluir en diciembre con una variación interanual negativa de 9,6%. La caída observada en el último mes del año fue el resultado de una baja de las exportaciones de 13,6% en simultáneo con una retracción de las importaciones de 5,2%.

Como resultado, el saldo de la balanza comercial continuó deteriorándose. En diciembre, el superávit fue de US$ 272 millones, equivalente a apenas 32,6% del excedente obtenido en igual período de 2012. Considerando la totalidad de 2013, se registró un superávit de US$ 9.024 millones, 27,3% por debajo del superávit del año previo.

Parte del deterioro que tuvo nuestra balanza en 2013, en particular hacia final del año, puede atribuirse a la baja –muy acotada por el momento– de los términos de intercambio exterior, que bajaron 3,9% tomando la totalidad del año y 5,9% si se considera la variación interanual de diciembre. En concreto, entre diciembre de 2012 y diciembre de 2013 los precios de nuestros productos de exportación cayeron en promedio 1% mientras que los precios de las importaciones tuvieron un avance de 3%.

Por otra parte, es muy importante para explicar el deterioro del saldo comercial observar lo ocurrido con el sector energético. En concreto, las exportaciones de este rubro, medidas en cantidades, cayeron en diciembre 45%, en tanto que las importaciones retrocedieron 2%. Combinando esto con unos precios que no registraron mayores cambios, se observó que el déficit de la balanza energética pasó de US$ 13 millones en diciembre de 2012 a uno de US$ 261 millones en diciembre de 2013.

Perspectivas 2014

Para este año el panorama resulta algo ambiguo, ya que si bien se identifican algunos factores de potencial alivio para el sector externo argentino, no menos cierto es que hay elementos que generan preocupación, tanto en el plano local como internacional. Entre los elementos positivos para el sector externo se encuentra la depreciación que ha experimentado el peso en las últimas semanas, que le ha permitido al país ganar competitividad cambiaria, aunque su mantenimiento requiere de acciones en otros frentes, para evitar que el incremento de precios erosione rápidamente lo ganado a través de la suba del tipo de cambio nominal.

Otro factor de alivio para el sector externo será la cosecha. Según estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la cosecha de soja 2013/14 será de 53 millones de toneladas, lo que implicará un crecimiento de casi 10% respecto a la campaña anterior. La Bolsa de Comercio de Rosario y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos tienen proyecciones aún más optimistas. Sin embargo, el efecto de esta mejora en los volúmenes sobre la economía argentina en buena parte dependerá de la cotización de la oleaginosa en los mercados internacionales, que en los últimos tiempos ha mostrado una tendencia declinante, acumulando desde los máximos de mediados de 2013 una baja de 20%.

En este sentido, cobra relevancia el anuncio de la Reserva Federal de Estados Unidos, que señaló que a partir de febrero reducirá sus compras mensuales de activos financieros de US$ 75.000 a US$ 65.000 millones, lo que tenderá a fortalecer el dólar, reducir la cotización de las materias primas y encarecer el costo de financiamiento para los países emergentes.

Otro de los factores que pueden dificultar el desarrollo del comercio exterior de nuestro país es la economía brasileña. La actualización de enero de las Perspectivas de la Economía Mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI) implicó una rebaja de la proyección de crecimiento de Brasil para el presente año, que se redujo en 0,2 puntos porcentuales para ubicarse en un magro 2,3%, lo que es una señal de alarma para el sector automotor, muy dependiente de la economía brasileña (hacia ese país se dirige cerca del 90% de sus exportaciones del sector).

El plano local, la incertidumbre que caracterizó al mes de enero, de no encauzarse mediante la implementación de adecuadas políticas económicas, constituiría una complicación adicional para el sector. En este contexto, resulta alentador que el Gobierno Nacional haya lanzado recientemente el Programa de Aumento y Diversificación de las Exportaciones (PADEx) –que se propone tanto incrementar las exportaciones tradicionales como diversificar los destinos de exportación y la canasta exportadora–, aunque aún resultaría muy prematuro evaluar su alcance, ya que su potencial efecto sólo sería visible en el mediano plazo.