Superávit comercial

¿Qué pasará en el segundo semestre?

7 de agosto, 2013

Superávit comercial

(Columna de Gabriel R. Molteni y Gonzalo de León, economista jefe de la Cámara Argentina
de Comercio -CAC- y analista económico de la CAC)

El Indec publicó recientemente los datos oficiales de comercio exterior correspondientes al primer semestre del año. A partir de un análisis del mismo, pueden destacarse dos aspectos. En primer término, la relevancia del sector energético para explicar el deterioro de nuestro excedente comercial. En concreto, el déficit del balance energético fue en el primer semestre de 2013 de US$ 3.247 millones, 127,5% superior al déficit de US$ 1.427 millones registrado en igual período del año pasado; y Combustibles y Energía se posicionó como la principal categoría de importación, con 24,4% del total.

Debe destacarse que el deterioro del saldo de este sector, de US$ 1.820 millones interanual, fue superior al deterioro global de la balanza comercial de la Argentina, que fue de US$ 1.698 millones. De eso se desprende que, de no haberse producido el deterioro del balance energético, el superávit de la balanza no sólo no se habría reducido sino que incluso se habría incrementado. El mal desempeño de este sector queda aún más en evidencia si se comparan las cifras actuales con las de algunos años atrás. Sirva de referencia que a mediados de las década de los 2000 se registraba un superávit energético anual que estaba en torno a los US$ 6.000 millones. Las perspectivas para lo que resta del año no son alentadoras y se prevé que 2013 cierre con un déficit entre US$ 5.000 y US$ 6.000 millones, duplicando al desequilibrio de US$ 2.738 millones con el que cerró 2012.

Esto significa que si en 2006 teníamos capacidad para importar bienes de capital, intermedios o de consumo por US$ 6.000 millones –debido al excedente energético–, este año –si se pretende preservar el superávit comercial total– no sólo habremos dejado de realizar esas compras sino que además habremos tenido que dejar de importar bienes por un adicional de casi el mismo monto para cubrir el déficit energético antes mencionado. El escenario descripto sirve para explicar las recientes intervenciones gubernamentales en esta área –desde la expropiación de YPF hasta el flamante acuerdo con Chevron para la explotación del yacimiento de Vaca Muerta–.

El segundo aspecto a destacar, considerando la estacionalidad, es que las perspectivas para el saldo comercial total de este año no son alentadoras. Al considerar la dinámica que habitualmente registra nuestro comercio exterior, se deprende que en la segunda mitad del año las importaciones aumentan su crecimiento en relación a las exportaciones. Una simple extrapolación de la evolución registrada en los últimos años al segundo semestre muestra que las exportaciones cerrarían 2013 en torno a los US$ 85.000 millones, mientras que las importaciones se ubicarían cerca de los US$ 79.000 millones, dando esto como resultado un excedente de la balanza comercial de US$ 6.000 millones, muy por debajo del excedente de US$ 12.690 millones registrado el año pasado.

Dado que, en el contexto actual de reservas declinantes, es improbable que las autoridades permitan tal deterioro del superávit, es muy posible que en la segunda mitad del año se potencien las políticas públicas orientadas a preservar el excedente comercial del país.

Recuadro Analytica: “Habrá un endurecimiento”

“Es esperable que se vuelva a restringir el flujo de importaciones con el objetivo de proteger el superávit comercial, en meses donde no abundan los agrodólares y estacionalmente aumentan las importaciones de combustibles”, sostiene el último informe de la consultora Analytica. “Si bien muchas empresas ya perciben un endurecimiento, esta situación puede acentuarse con el correr de los meses”, agrega. Desde la Cámara de Importadores (CIRA) sostienen que las restricciones siguen firmes y se quejan de que las importaciones se hayan convertido en la “variable de ajuste”.