Del “veranito externo”…

... al "¿cuánto caerán las reservas?"

24 de mayo, 2013

Del "veranito externo"...

Mientras el frío se apodera del país, el veranito externo que muchos consultores económicos auguraron no ha llegado a las arcas del BCRA (y quizás no llegue). ¿Las reservas del Banco Central podrían caer más de US$ 5.000 millones en el año? Así lo sostiene el informe reciente de la consultora Empiria. Por un lado, la proyección no debería prender muchas alarmas pues la caída de las reservas ya superó los US$ 4.500 millones. Por lo tanto, si a mediados de mayo la caída es de esa magnitud, que caigan US$ 500 millones más podría ser visto, incluso, como un freno en la caída.

Pero… la cuestión es más compleja. Primero, sería el tercer año consecutivo de caída (en 2011 cayeron US$ 5.900 millones y en 2012, US$ 3.300 millones). Segundo, porque se da en un contexto de suba de las exportaciones (aunque moderada), superávit comercial y términos de intercambio altos. Tercero, porque el “cepo cambiario” está cada vez más cerrado. Cuarto, porque las obligaciones externas son bajas.

Entonces, ¿por qué caen las reservas? “Múltiples factores explican la caída de reservas: la merma en la cotización del oro (cerca del 20% en el año, implican unos US$ 650 millones de menores reservas respecto al cierre de 2012), los pagos de deuda del Tesoro a bonistas (en torno a los US$ 900 millones) y a organismos internacionales (US$ 350 millones), y la salida de depósitos en dólares (US$ 1.100 millones) explican el 70% de la variación negativa de las reservas. El 30% restante, conforme a los balances semanales del BCRA, debe atribuirse a la cancelación de deudas con otros bancos centrales, correspondientes a líneas de crédito que se habían abierto en 2011 para maquillar la caída de reservas en el entorno de las elecciones presidenciales (que en el pico de 2011 habían llegado a US$ 5.000 millones, se habían reducido a US$ 3.000 millones durante 2012, y ronda actualmente los US$ 1.500 millones)”, explican desde Empiria. Si se tuvieran que cancelar esos US$ 1.500 millones que aún se deben, la caída en el año podría llegar a US$ 5.000 millones.

Fuentes del BCRA consultadas por un matutino financiero, explicaron que “es un tema de administración de reservas, y no tiene que ver con que nos pidan que cancelemos. El BCRA puede decidir desendeudarse o reducir la deuda cuando el mercado cambiario está más favorable, que son estos meses con liquidación de exportaciones, para después renovarla en momentos en que el mercado cambiario lo exige, cuando se termine el período de liquidación de divisas”.

¿Y el veranito?

Desde la consultora de Federico Muñoz & Asociados, lanzan la siguiente interpretación: “Meses atrás, el Gobierno confiaba en que con la llegada del otoño vendrían también los dólares sojeros que equilibrarían el balance cambiario y frenarían la sangría. Pero pese a que la soja se está liquidando a buen ritmo, las reservas continúan en caída libre. Y lejos de avizorarse una mejoría, todo indica que el panorama para las cuentas externas tenderá a empeorar.

Al persistente retraso cambiario, se suma otro factor que desalienta el ingreso neto de divisas cada vez con más fuerza: la enorme brecha entre el dólar oficial y el paralelo”. Semejante diferencial, dice, afecta el ingreso de dólares por el canal comercial, incentivando maniobras ilícitas. Un cálcu – lo de la consultora muestra una tonelada de soja puesta en el puerto de Rosario vale $ 1.700 y la misma tonelada de soja en el país vecino cuesta $ 3.600.

Pero, además de los efectos comerciales, la brecha desestimula el ingreso de dólares financieros y estimula la fuga a través de otras vías. “Es natural que haya pocos interesados en traer dólares financieros al país desde el momento que se deben liquidar a poco más de $5, mientras el mercado paralelo indica que valen $9. Esta brecha ha mermado el ingreso de divisas tanto en forma de inversiones directas como en inversiones de cartera. También redujo a cero el desatesoramiento de dólares (la venta a tipo de cambio oficial de los dólares guardados en cajas de seguridad) una fuente de divisas que supo ser significativa”, explican.

Por el lado de la fuga, aparece el denominado “dólar Colonia” y, justamente por eso, el BCRA anunció nuevas medidas para achicar la cantidad de dólares que se pueden retirar en los cajeros foráneos a US$ 100 por trimestre en países limítrofes y a US$ 800 por mes en los demás.

“En un futuro no muy lejano, el conteo diario de la caída de las reservas puede llegar a convertirse en el morboso indicador de la decadencia del modelo, al estilo del riesgo país en tiempos del 1 a 1”, arriesga, con tono lúgubre, Muñoz.

¿Cómo se detiene?

Difícilmente el blanqueo (que ya tuvo el visto bueno del Senado) pueda cambiar el signo de este panorama sombrío, dicen desde Empiria, mientras el swap con China no se concrete la solución, dice Muñoz, pasa por otro camino: “La declinación de las reservas sólo se revertirá si se atacan sus causas básicas: el retraso cambiario, el exceso de oferta de pesos, las tasas de interés inferiores a la inflación que desincentivan el ahorro en moneda local y, en un sentido más amplio, la fuerte desconfianza que inspira la actual conducción económica”.

Más allá de algunos movimientos en las tasas, es un camino que el Gobierno aún no ha emprendido.