Se necesitan inversiones

Para salir de la estanflación.

21 de diciembre, 2012

Se necesitan inversiones

(Columna de Fausto Spotorno, director del área de Research de OJF & Asociados)

Por definición, el término estanflación se refiere al proceso en el cual la actividad económica está estancada y la inflación se mantiene elevada. En este sentido, 2012 fue un año que podría figurar en los manuales de estanflación. Sin embargo, lo que resulta preocupante es que los factores que están detrás de la elevada inflación y del bajo crecimiento tienden a coagularse en la economía. De acuerdo al IGA-OJF (Indice General de Actividad), la actividad económica acumula una caída del 0,3% en los primeros 11 meses del año y esperamos que el año termine cerca de cero. Al mismo tiempo, la inflación se mantendría en torno al 24%-25% anual, de acuerdo a lo publicado por el Congreso. Una de las más altas del mundo. Aún usando datos oficiales, el crecimiento del PIB cerraría el 2012 cerca del 2,5% y la inflación en torno 10%. Cualquier economía del mundo estaría preocupándose por la estanflación con estas cifras.

Aún así, para el 2013 el crecimiento podría alcanzar el 3%-4% anual. Si bien esta cifra resulta muy atractiva, lo cierto es que esconde detrás un proceso estructural de fuerte desaceleración económica. De hecho, la recuperación del año que viene dependerá de cuestiones coyunturales y externas. En efecto, más de la mitad de ese crecimiento es simplemente producto de recuperar lo que se perdió en industria y agro durante este año. En primer lugar, hay que tener en cuenta que si diciembre de 2012 cierra en línea con noviembre, lo más probable es que el arrastre estadístico que deje el 2012 para el 2013 sea de 0,9 puntos porcentuales. A eso hay que sumarle 0,7 puntos porcentuales de la recuperación del agro, producto del mejor clima y otro tanto por el impacto de la recuperación brasileña sobre la producción industrial. El impacto indirecto de la recuperación de estos dos sectores sobre el comercio mayorista explica otro 0,3 punto. Todo lo demás significaría alrededor de 1 punto adicional.

Notese que, en general, los factores que sostienen esta expansión para el año que viene son factores externos, como el crecimiento de Brasil, la performance de China y otros países emergentes, el precio de la soja y el clima. Todas variables sobre los que la política económica no tiene ningún control. Los factores internos, por el contrario, no son consecuentes con el crecimiento. La competitividad industrial se ha deteriorado severamente porque los costos medidos en dólares suben continuamente. Este año, habrían subido 6-7% mientras que en Brasil bajaron en esa proporción.

La inversión durante el 2012 habría caído alrededor del 7% y resulta muy distorsionada por regulaciones excesivas y confusas. La capacidad ociosa es de las más bajas de la historia y la infraestructura de servicios públicos y transporte se ha deteriorado. Existe, adicionalmente, un ambiente de negocios que no es propenso al crecimiento, lo que se refleja en un elevado riesgo país (a pesar de que el endeudamiento está controlado) y en la caída de las operaciones de fusiones y adquisiciones.

Hay un exceso de regulaciones tanto escritas y como no escritas. Recientemente el Banco Mundial publicó su ranking mundial de facilidad para hacer negocios. Entre siete países escogidos con características similares, en el ranking general la Argentina sólo está mejor que Brasil y se encuentra bastante lejos de Chile, Perú, Colombia, México y Uruguay. De hecho, de los 10 items, la Argentina se posiciona última en cuatro de ellos: apertura de un negocio, manejo de permisos de construcción, protección de inversores y comercio transfronterizo, y se encuentra anteúltimo en pago de impuestos.

Finalizando el 2012 se observa una inflación anual en torno al 25%. El problema y principal diferencia con años anteriores es que esta tasa se dio con un crecimiento casi nulo del PIB, con lo cual esto demuestra el supuesto “piso” que tiene el alza de precios en esta economía. En 2012 se vio un incremento en la cantidad de medios de pagos sin que hayan aumentado la cantidad de bienes. De hecho, el M2 creció por encima del 35% interanual. Detrás de esto se encuentra el financiamiento al Tesoro por parte del BCRA y, en este aspecto, las cosas tienden a complicarse. La situación fiscal se deteriora rápidamente en la Argentina. Sólo para diciembre se espera un déficit fiscal financiero de la Nación cercano a los $30.000 millones, lo que implica que el año terminará con un déficit de $ 50.000 millones y, por primera vez, desde 1996 aparecería un déficit primario. Si bien para los estándares mundiales de la actualidad un déficit fiscal de 2% del PIB no es demasiado, es mucho si la única forma de financiarlo es vía emisión monetaria, como sucede hoy día.

Para el 2013, la cuestión puede ser aún más grave si tenemos en cuenta que en un año electoral el gasto en obra pública puede dispararse, sobre todo si consideramos que este año hubo una desaceleración importante en materia de inversión estatal.

Si bien el año que viene la economía saldrá de la estanflación porque la actividad económica crecería 4%, lo cierto es que muchos factores que llevaron a la estanflación continuarán presentes. Dicha expansión será heterogénea y muy dependiente de lo que suceda con Brasil y con la soja. Es posible, incluso, que no se vea muy reflejado en la demanda laboral y ello implique un salario real estancado y una creación de empleo débil. Por otra parte, se ven pocos avances en materia de combate a la inflación, sobre todo teniendo en cuenta que la situación fiscal empeora rápidamente y que cada vez será más necesaria la emisión monetaria. Para combatir estos elementos es necesario que el 2013 sea el año de las inversiones. Ello requerirá generar confianza en aquellos que quieren invertir enla Argentina que, sin lugar a dudas, es un destino muy atractivo tanto para inversores locales como internacionales.