Nace un nuevo cuarteto

El MIST, la nueva criatura de Jim O'Neill.

28 de septiembre, 2012

Nace un nuevo cuarteto

Jim O’Neill, ejecutivo del banco de inversión Goldman Sachs, suele recibir ácidas críticas de sus colegas economistas por haber privilegiado los imperativos del marketing sobre los principios de su disciplina al inventar el acrónimo BRIC, que designa a un grupo de países (Brasil, Rusia, India, China) que, fuera de su tamaño y su condición de emergentes, poco tienen en común.

Pero lo cierto es que O’Neill, al pronosticar que estas cuatro economías superarían a los líderes del mundo desarrollado a mediados de este siglo, logró un llamativo éxito con una fórmula que logró seducir a los inversionistas, movilizó vastas corrientes de fondos y fue recibida como una verdadera bendición por los gobiernos de los países involucrados. A algo más de una década de haber acuñado el concepto, y mientras sus cuatro gigantes pierden esplendor bajo los rigores de la crisis global, O’Neill busca repetir la hazaña con el lanzamiento de otra sigla mágica: MIST, representativa de otro cuarteto de países en desarrollo. Esta vez se trata de México, Indonesia, Corea del Sur y Turquía, supuestamente destinados a convertirse en prodigios de prosperidad en medio del actual horizonte gris del mercado global.

Nuevamente, resulta difícil encontrar un común denominador entre estas economías, excepto que las cuatro fueron extraídas de una lista más amplia, de once naciones, bautizada como Next Eleven (o N- 11), que también integraban Bangladesh, Egipto, Nigeria, Pakistán, Filipinas, Vietnam e Irán (aunque este último fue pudorosamente eliminado de la nómina por razones políticas). Aparentemente convencido de las propiedades casi mágicas del número cuatro, que habían consagrado el éxito de su creación anterior, O’Neill decidió recortar la lista, lo que además le permitió generar un acrónimo de resonancias casi poéticas (MIST, el equivalente en inglés a “bruma” o “neblina”).

Claro que la sustancia vaporosa que evoca la nueva denominación contrasta con la solidez del “ladrillo” que caracteriza fonéticamente al BRIC, un bloque que reúne un PIB conjunto de US$ 13,3 billones, frente a los US$ 3,9 billones del MIST. Tampoco son comparables estos grupos en términos de población: 500 millones de habitantes en el ámbito del MIST, 2.900 millones en el BRIC. Resulta, por lo tanto, poco creíble la noción de que estas cuatro nuevas estrellas del firmamento económico puedan asumir en un plazo relativamente breve el papel de locomotoras de los negocios globales.

Buenas calificaciones

Esto no contradice, de todos modos, las buenas calificaciones que banqueros e inversores coinciden en asignarles a estas potencias medianas que vienen mostrando una llamativa fortaleza para sobrellevar la actual temporada de sequía internacional. México creció 4,1% en el segundo trimestre de este año e Indonesia alcanzó cotas aún más elevadas, con una expansión del 6,4% de su economía, frente al modesto 0,8% de Brasil.

Según el análisis de Goldman Sachs, estos buenos resultados son el premio a la disciplina fiscal y monetaria que caracteriza a los miembros del MIST, junto con un menú de ingredientes atractivos para los inversionistas foráneos: apertura de los mercados, baja regulación y seguridad jurídica. “El punto en común entre los cuatro países es que están administrados por equipos económicos profesionales, con una orientación promercado, lo que brinda seguridad y satisfacción a los inversionistas”, señaló con inusual franqueza Alfredo Coutiño, director de Moody’s Analytics para América Latina, en una reciente entrevista con la revista brasileña Exame.

Lo cierto es que, más allá de los argumentos a favor y en contra, los cuatro países son economías fuertes y en desarrollo (todos ellos pertenecen al G20), con mercados internos dinámicos y atractivos y una evidente vocación por mejorar su clima de negocios. ¿Es suficiente esto para hablar de un nuevo bloque de países destinados a ocupar la vanguardia del futuro económico? Quizá no, pero eso no parece preocupar demasiado a los inversionistas que escuchan los pronunciamientos de O’- Neill como verdades reveladas. El fondo diseñado por Goldman Sachs con bonos del N-11 ha visto subir su cotización en un 12% en lo que va del año, frente a la escuálida ganancia de 1.5% del fondo constituido con papeles de Brasil, Rusia, India y China. Por ahora, al menos, la bruma prevalece sobre el ladrillo.