Los desafíos de la industria

Integración productiva y financiamiento, dos claves.

5 de septiembre, 2012

Los desafíos de la industria

(Columna de Marcos Leonetti, economista y director de laeconomiaonline.com)

Al analizar los últimos diez años de la industria nacional podemos contar con elementos que, para quienes eligen ver el vaso medio lleno, parecen revelar un proceso de reindustrialización, y para quienes eligen ver el vaso medio vacío, falta casi todo por hacer. Ambas posturas tienen argumentos que dan sustento a cada posición.

Demos un breve repaso de lo alcanzado en el período mencionado. El PIB industrial se incrementó una vez y media; se crearon más de 400 mil empleos formales (expresado en porcentaje, representa un aumento del 60%) y el salario promedio creció casi seis veces. Las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI) se incrementaron dos veces, y las de origen agropecuario (MOA) lo hicieron una vez y media. La cantidad de empresas industriales creció 10%. Aunque el coeficiente de apertura comercial se duplicó, el déficit de MOI sigue siendo muy crítico: en 2011 llegó a los US$ 32.000 millones.

El sector automotriz es el más destacado, alcanzando cada año nuevos récords y acompañando el ritmo de crecimiento que exhibe en los mercados emergentes de todo el mundo. Tomemos como ejemplo este sector para destacar ciertas particularidades de la industria nacional en general.

Un nuevo escenario global

Un informe reciente de BBVA Research, focalizado en el sector automotriz, da cuenta de los cambios que se dieron en el mundo en la última década y muestra la nueva configuración global con que los desplazamientos dieron lugar. En los países emergentes, la industria automotriz ha estado entre los sectores de mayor expansión, además de figurar entre los principales impulsores de crecimiento de la producción industrial en el mundo.

Mientras la producción se mantuvo en los mismos volúmenes en los países desarrollados, en torno a 30 millones de unidades por año, en los emergentes hubo un crecimiento partiendo de 25 millones de unidades por año hasta llegar a los 42 millones de unidades anuales en 2011. Las automotrices tuvieron que ir trasladándose hasta estos mercados, que no sólo son los que están creciendo, sino que son los que mayor potencial de desarrollo tienen en el futuro cercano.Hoy hay un nuevo mercado entre los emergentes, con modelos de vehículos más chicos, económicos y de menor cilindrada para quienes acceden a un nuevo nivel de financiamiento.

“Las matriculaciones de vehículos se han más que duplicado en los EAGLES (Emerging and Growth Leading Economies), las economías emergentes que lideran el crecimiento global desde 2005, superando las cifras totales de los países desarrollados”, detalla el informe.

En este contexto, la Argentina también tiene su gran cuota de oportunidad, pero enfrenta algunos retos importantes. Este año, a pesar de la desaceleración que experimentó la actividad económica, la producción de autos alcanzará una cantidad similar a la de 2011 y, más pronto que tarde, el millón de unidades será realidad. Hoy se producen en el país 80.000 motores para ese casi millón de unidades, con lo cual hay un gran camino para transitar. Parte de las problemáticas del sector tienen que ver en cómo se resuelve todo el entramado productivo para consolidar una integración productiva y tecnológica en las distintas cadenas de valor de los autopartistas.

La financiación a las grandes inversiones que requiere la industria es la parte que brilla por su ausencia. Si se quieren aprovechar las oportunidades y dar el salto a un nuevo estrato cuali y cuantitativo es condición sine qua non la creación de un banco de desarrollo industrial.Las políticas que requiere este desafío tienen que estar a la altura de las necesidades. Si miramos a Brasil, observamos que el Bndes presta 3,5 veces lo que el BID financia en todo el mundo.

La delicada ecuación que permite mantener competitividad, crecimiento y poder adquisitivo de los asalariados es parte del desafío a observar muy de cerca. Para ello, el tipo de cambio y la dinámica de los precios relativos exigen políticas focalizadas en el sector. Partamos desde lo conseguido para enfrentar lo que viene.