El ahorro en dólares

23 de mayo, 2012

El ahorro en dólares

“El sector privado pasó de prácticamente no conocer un dólar a principios de la década de 1970 a tener activos externos por el equivalente al 25% del PIB al inicio de la convertibilidad. Esta proporción continuó incrementándose en los noventa. El sector privado duplicó su tenencia de activos externos desde 50 a 100 mil millones de dólares entre 1991 y 2001. En porcentaje del PIB pasó de 25% a 35%”, sostiene Ramiro Castiñeira, economista jefe de Econométrica, en su informe semanal, intitulado “La demanda de activos externos en la Argentina”.

¿Qué pasó entre los ’70 y la actualidad? El Rodrigazo (1975), la Tablita (1978), las hiperinflaciones (1989/1990), el Plan Bonex (1990), el Corralito, el Corralón, el default, la pesificación (2001/2002) y, ahora, nuevamente la inflación.  Estos episodios traumáticos calaron hondo en la población.  Ahí está, según Castiñeira, las causas de por qué “el sector privado prefiere ahorrar en activos externos preferentemente sin intermediación de instituciones locales, ya sean públicas o privadas”.

En el período de crecimiento iniciado en 2002 la tendencia a la dolarización, con fluctuaciones, persistió. En 2010 los activos de residentes en el exterior sumaban 173 mil millones de dólares, equivalentes al 36% del PIB. “El actual ritmo de dolarización del sector privado es el mismo que en la convertibilidad”, dice Castiñeira y agrega: “Con crisis, sin crisis, en crecimiento, en recesión, con gobiernos promercado o más heterodoxos, el sector privado hace décadas que destina entre el 25 al 35% de la creación de su riqueza, a la compra de activos externos. Dado que el ahorro interno (PIB menos consumo) es del orden 25% del PIB, cuantifica lo que todo el mundo sabe: el argentino ahorra en dólares”.

“Tampoco hay necesidad de flagelarse, el mundo ahorra en dólares y principalmente los emergentes. En mayor o menor magnitud todos financiamos a EE.UU. casi a tasa cero”, explica Castiñeira y sostiene que, en el actual escenario de crisis global, el “vuelo de calidad” (flight to quality), es decir, la búsqueda de activos seguros como el dólar es una moda mundial. “Nadie puede asegurar si el euro continúa o no, pero sí sabemos quien será el ganador: el dólar”.

La actual coyuntura local, empero, tiene un condimento especial, dice Castiñeira. “Agotados todos los colchones la economía está expuesta a una nueva crisis. Sin señales más que sentarse sobre las reservas como plan para solucionarlo, el sector privado se anticipa y busca dolarizarse, sea en el mercado oficial o paralelo”, explica.  Sin señales contrarias desde el Gobierno, cuesta creer que la dolarización, ya sea oficial o informal, cese.

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