Cuellos de botella

29 de diciembre, 2011

En su último Reporte Macro, la consultora Economía y Regiones (E&R) sostiene, al unísono con sus pares, que “el nivel de actividad inexorablemente se enfriaría en 2012”.  Según E&R, la economía enfrentará cinco cuellos de botella el año próximo que impactarán en el nivel de actividad.

El primero, las variables globales que repercuten en el país. “La cosecha sería un 3% inferior, el precio de la soja en el mejor de los casos no caería significativamente y el nivel de actividad económica de Brasil se desaceleraría, por lo que los dólares provenientes del intercambio comercial se reducirían (en términos del producto) y se desaceleraría en consecuencia el ritmo de crecimiento del consumo y del nivel de actividad local”, dice la consultora y agrega que el tipo de cambio real seguirá apreciándose.

El control de las importaciones sería el segundo cuello de botella doméstico ya que alrededor del 70% de las compras al exterior son insumos y bienes de capital del sector industrial.  El impacto de no abrir el grifo se sentirá en el sector. “Hay que tener en cuenta que la actual administración tiene una valoración positiva de los controles, ya que mediante su aplicación logró incrementar considerablemente el superávit comercial, que ascendería a U$S 10.500 millones en 2011, una cifra entre 30% y 40% superior a las estimaciones privadas (y oficiales) previas”.

El tercer cuello de botella macroeconómico doméstico emerge cuando se visualiza que no habría margen para recurrir a políticas fiscales y monetarias tan expansivas como las de 2011.  “El incremento de la recaudación se desacelera y las fuentes de financiamiento del Tesoro ya no serían tan holgadas”.   En la  esfera monetaria, la emisión de pesos en el próximo año sería menor a la de 2011, porque los canales a través de los cuales el BCRA puede inyectar dinero serían cada vez más acotados.

La política de ingresos sería el cuarto cuello de botella.  Para la consultora, no habrá crecimiento del salario real del sector formal en 2012. La reducción de los subsidios energéticos sería el quinto cuello de botella, porque impactará en el ingreso disponible de las clases sociales que más consumen, afectando negativamente el dinamismo de la demanda agregada y el nivel de actividad.

¿Cómo surfeará el Gobierno esas aguas?

El economista Jorge Vasconcelos, de la Fundación Mediterránea, se pregunta en una columna reciente si hay una política (no revelada) de enfriar la economía.  Señales, al menos, hay.  Escribe:Entre los datos que permiten alimentar tal conjetura están la brusca desaceleración en el ritmo de crecimiento del gasto público, que de un andarivel en torno al 35 % de variación interanual hasta octubre pasó a un guarismo de 14 % interanual en noviembre. También el hecho que el Banco Central parece dispuesto a convivir con una tasa de interés por depósitos mayoristas (badlar) en torno a 18 %, sin esfuerzos visibles para bajarla de esa cota”.  En cuanto a la política monetaria, advierte, “recién a mediados de enero, cuando se produzca el reflujo de la liquidez, podrán leerse de un modo más nítido las preferencias del Banco Central”.  Según el economista, la estrategia de mediano plazo del Gobierno sería (es una hipótesis, dice) “enfriar la economía para que, dentro de unos meses, un sinceramiento cambiario no genere un círculo vicioso de precios y salarios, sino que permita dar lugar a una necesaria corrección de los precios relativos.

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