Series y películas

5 series y películas imperdibles para ver en Netflix, HBO, Prime Video y cines

Desde Mónaco hasta Texas, pasando por un ring español y un drama familiar nórdico: 5 estrenos que te atrapan.

Cinco estrenos recientes para ver en Netflix, HBO, Prime y cine.
Cinco estrenos recientes para ver en Netflix, HBO, Prime y cine.
Oscar Mainieri 26 diciembre de 2025

Una selección especial con las mejores series y películas, que incluye también estrenos en salas de cine.

Estas son las series y películas para ver en el fin de semana en Netflix, HBO Max, Prime Video y cines.

1. Película para ver en el cine: Valor sentimental



Este film noruego es un drama familiar atravesado por la memoria, la herencia emocional y las formas ambiguas del amor, evitando cualquier énfasis melodramático. El director Joachim Trier (La peor persona del mundo) construye un relato donde los vínculos no se explican del todo, sino que se intuyen en gestos, silencios y pequeñas fricciones cotidianas, dentro de una puesta en escena contenida pero profundamente expresiva.

El argumento gira en torno al reencuentro entre un director de cine veterano y sus hijas adultas, una de ellas actriz, con quienes mantiene una relación marcada por ausencias, reproches soterrados y afectos no resueltos. La excusa narrativa es un nuevo proyecto cinematográfico del padre, que funciona como detonante para reabrir heridas y examinar las dinámicas familiares desde distintos puntos de vista. Más que un relato sobre el cine dentro del cine, Valor sentimental es una reflexión sobre el legado emocional, sobre aquello que se transmite sin palabras y que condiciona las elecciones vitales.

La labor de Trier destaca por su precisión formal y su sensibilidad para el tempo narrativo. El director confía en la duración de los planos, en la modulación de las actuaciones y en un montaje que privilegia la respiración interna de las escenas. Hay una clara voluntad de no subrayar, de dejar que el espectador complete los sentidos. La cámara observa con una cercanía respetuosa, sin invadir, como si cada plano fuera una invitación a escuchar lo que los personajes no pueden o no saben decir.



Entre las influencias reconocibles aparecen ecos del cine de Ingmar Bergman, especialmente en la disección de los vínculos familiares y en el peso del pasado como fuerza modeladora del presente. También pueden rastrearse citas de Antón Chéjov; hay una extraordinaria secuencia que planea en torno al monólogo inicial de La gaviota, una de sus obras teatrales.

En cuanto a los roles y las actuaciones, el film se apoya en un grupo de actores de enorme solidez. Stellan Skarsgård encarna al padre con una mezcla de fragilidad, egoísmo y ternura que evita cualquier caricatura, mientras Renate Reinsve demuestra una capacidad excepcional para expresar contradicciones internas, dando vida a una hija atrapada entre el resentimiento y el deseo de reconocimiento. El resto del elenco-que incluye a una luminosa Elle Fanning- acompaña con sobriedad y refuerza un conjunto actoral que sostiene el tono íntimo y reflexivo del film. 

Muy recomendada.



2. Serie para ver en Netflix: Las esposas cazadoras

Esta delirante serie en 8 episodios construye su relato alrededor de una comunidad cerrada del interior de Texas, donde un grupo de mujeres de clase acomodada canaliza el tedio, el deseo y la frustración a través de rituales sociales marcados por el alcohol, las armas y una intimidad cargada de secretos. La historia sigue a Sophie O'Neil (Britanny Snow), una recién llegada desde el noreste de Estados Unidos, cuya búsqueda de estabilidad y pertenencia la conduce a integrarse en este círculo femenino tan seductor como peligroso, hasta quedar atrapada en una dinámica que desemboca en un crimen.

En términos de valores positivos, la serie intenta poner en escena la agencia femenina y la idea de que el poder y la violencia no son patrimonio exclusivo de los hombres. También sugiere, aunque de manera irregular, una crítica a la hipocresía moral de ciertos entornos suburbanos, donde el orden social se sostiene sobre silencios cómplices, privilegios de clase y una violencia latente cuidadosamente disimulada. Hay, además, un interés por mostrar cómo el deseo, la ambición y la necesidad de pertenencia pueden operar como fuerzas tan determinantes como destructivas.



Estamos en presencia de una Dallas (aquella telenovela seriada que reinó durante la década de los 80) del siglo XXI, que parece oscilar entre una crítica superficial al conservadurismo texano y una fascinación acrítica por el lujo, el exceso y el escándalo. La líder del grupo, Margo, interpretada por la totémica Malin Akerman, es la esposa de un candidato a gobernador (Dermot Mulroney), pero no se priva de desnudarse cada 15 minutos en escenas eróticas con un joven que es dueño de unos pectorales que rivalizan con el tamaño de sus pechos, o en variados intercambios lésbicos con alguna de sus "amigas". La esposa del pastor evangelista siente una pasión extrema por su hijo adolescente cuya expresión más visible son los besos en la boca. La esposa del ineficiente sheriff local puede apuntarle tanto a un jabalí como a una señora sin el menor remordimiento. 

La serie no es para tomársela en serio, ya que tiende a reducir la complejidad psicológica de sus personajes a estereotipos reconocibles: la manipuladora carismática, la recién llegada ingenua, las seguidoras sin voluntad propia. Lejos de cuestionar estos modelos, muchas veces los reafirma, asociando el empoderamiento femenino casi exclusivamente con la manipulación, el engaño o la transgresión vacía, sin un verdadero desarrollo crítico de esas conductas. Los personajes masculinos, por su parte, quedan relegados a figuras funcionales, lo que empobrece el conflicto y reduce las tensiones de género a una lógica simplificada.

Como entretenimiento es superlativo... si a uno le gusta chapotear en las aguas emponzoñadas del mal gusto. A partir del cuarto episodio comienza una investigación policial con giros extremos. Y el final queda abierto... para una segunda temporada.



Recomendada. 

3. Película para ver en Netflix: Asesinato en Mónaco

Este ágil y expeditivo documental nos narra -con lujo de detalles- las alternativas en torno al homicidio de Edmond Safra, un banquero brasileño-libanés que murió en diciembre de 1999 en su penthouse de Mónaco a causa de un incendio; tanto él como su cuidadora Vivian Torrente fallecieron por inhalación de humo. Según el testimonio inicial, antes del fuego se produjo un asalto cometido por dos hombres, versión sostenida por el segundo cuidador, Ted Maher. Sin embargo, desde temprano la policía empezó a desconfiar de él. Maher había sido quien pidió auxilio, pero como enseña el manual del policial, eso no excluye que pudiera ser también el responsable, quizá intentando desviar las sospechas.



El caso, en efecto, estaba rodeado de incógnitas, y Asesinato en Mónaco explota conscientemente ese carácter enigmático. El documental despliega múltiples teorías sobre lo ocurrido y, sobre todo, sobre los posibles motivos. Cuando la víctima es un multimillonario, las hipótesis sobre quién podría desear su muerte parecen infinitas. El problema surge al preguntarse qué ganaría el cuidador con el crimen: no heredaría nada y, por el contrario, perdería un empleo muy bien remunerado. A eso se suma que el relato que ofreció resulta tan rebuscado que casi podría parecer verdadero, aunque solo hasta cierto punto.

La resolución de lo sucedido ese día es, en última instancia, tan extraña como profundamente trágica. Sin revelar el desenlace, el documental deja claro que la catástrofe podría haberse evitado. En algunos pasajes aún se insinúan explicaciones alternativas, y la película no omite las diversas teorías conspirativas que circularon en torno al caso. 

El relato combina material de archivo con entrevistas actuales para reconstruir los hechos, sin grandes ambiciones formales ni hallazgos narrativos destacados. Para quienes desconocen el caso, la serie resulta una introducción vigorosa, reforzada por el contraste entre la imagen de lujo y perfección asociada a Mónaco y el abismo que el crimen dejó al descubierto. Ese choque entre fachada y horror fue, en su momento, difícil de digerir y dañino para la imagen del principado (que esconde más de un chanchullo), un detalle que el documental expone con un matiz inevitablemente cínico.



Recomendada.

4. Película para ver en Prime Video: Enemigos

Esta película española, dirigida por David Valero, parte de un conflicto íntimo y físico a la vez: dos jóvenes de orígenes humildes, unidos por una historia de violencia, rencor y humillación, se ven empujados a enfrentarse dentro y fuera del ring. El relato se centra en Chimo (Christian Checa), un muchacho marcado por el acoso y la precariedad, y en su antagonista, Rubio (Hugo Welzel), cuya presencia encarna tanto una amenaza concreta como el espejo deformado de una masculinidad aprendida a golpes. La humillación funciona como catalizador narrativo y simbólico: un espacio donde la rabia encuentra cauce y donde la identidad se pone a prueba.



Desde el argumento, Enemigos se inscribe en la tradición del cine social español que observa a la juventud desde la herida y no desde la condescendencia. Valero construye un drama seco, de respiración corta, donde cada enfrentamiento importa menos por el resultado que por lo que revela de los personajes. La provocación física es, en realidad, una extensión de conflictos previos: la violencia estructural, la ausencia de horizontes y la dificultad de nombrar el dolor sin convertirlo en agresión.

Pero, en determinado momento, el guion apuesta por la empatía y la posibilidad de transformación. Enemigos no justifica la violencia, pero la contextualiza, señalando cómo se transmite y se normaliza en entornos atravesados por la desigualdad. La película propone, sin ingenuidad, que el reconocimiento del otro y de uno mismo puede abrir una grieta en ese circuito cerrado de odio. También reivindica la disciplina y el autocontrol no como herramientas de dominación, sino como formas de reconstrucción personal.

En términos cinematográficos, la puesta en escena es sobria y eficaz. Valero trabaja con una cámara cercana al cuerpo, casi táctil, que acompaña a los personajes sin embellecer sus caídas. El uso de locaciones reales y la dirección de actores refuerzan la sensación de autenticidad. Las interpretaciones, especialmente las de los protagonistas jóvenes, sostienen el peso emocional del film y evitan el trazo grueso. 



Muy recomendada.

5. Película para ver en HBO Max: La hora de la desaparición

Dirigida por Zach Cregger, esta película se presenta como una anomalía estimulante dentro del terror contemporáneo: una película que rehúye la linealidad cómoda para construir un relato fragmentado, inquietante y progresivamente perturbador. El punto de partida es simple y siniestro: un grupo de niños desaparece la misma noche, a la misma hora, sin dejar rastro. Pero lo que podría derivar en un misterio convencional se convierte en una exploración coral del trauma, la culpa y la violencia latente en una comunidad aparentemente ordinaria.



La complejidad de la estructura narrativa es uno de los grandes aciertos del film. El guion del mismo Cregger se organiza a partir de múltiples puntos de vista que se superponen, se contradicen y se completan, obligando al espectador a recomponer el sentido a medida que avanza el relato. Cada segmento adopta una perspectiva distinta y desplaza el centro emocional de la historia, generando una sensación constante de inestabilidad. No se trata de un rompecabezas formalista, sino de una estrategia dramática: la fragmentación refleja un mundo moralmente astillado, donde la verdad nunca aparece de una sola pieza.

Cregger demuestra un control notable del ritmo y de la información. El guion administra las revelaciones con el burilado de un orfebre, alternando momentos de calma engañosa con irrupciones de horror abrupto. El miedo no se apoya tanto en el sobresalto inmediato como en la acumulación de indicios, silencios y desvíos narrativos. La película confía en la inteligencia del espectador y se permite zonas de ambigüedad que incomodan más de lo que tranquilizan, incluso cuando el relato parece acercarse a una explicación.



Entre las últimas entregas del cine de terror, La hora de la desaparición sobresale porque no reduce el género a una fórmula de sustos o alegorías evidentes. Aquí el horror surge del entramado social, de la violencia normalizada y de la incapacidad de los adultos para proteger o comprender a los más vulnerables. La película dialoga con el terror psicológico, el drama moral y el thriller, sin encerrarse en ninguno de ellos, y encuentra su potencia en esa hibridez incómoda. El elenco encabezado por Julia Gardner es harto eficiente, y la presencia de la veterana Amy Madigan (Calles de fuego) es sumamente disfrutable.

Muy recomendada.



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