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¿Por qué es tan cara la ropa?

Un informe elaborado por la Uade describe como la diversidad de precios del sector textil revela una estructura de costos compleja y con muchos intermediarios en un sector al que le cuesta competir.

01 agosto de 2016

Comprar online un vestido en Estados Unidos y tenerlo en pocos días con un servicio puerta a puerta a un precio menor al de cualquier etiqueta del shopping local muestra la particularidad de un sector cada vez más difícil de descifrar. Un reciente informe de la Uade señala que la industria textil “se encuentra atomizada y precarizada, haciendo muy compleja la posibilidad de ser competitivos en el mundo, donde el “precio” es la variable que construye la diferencia”.

El mercado de ropa argentino tiene, según da cuenta el informe, precios muy variados y dispersos que dependen de una multiplicidad de factores que van más allá de los costos: los tipos de canales de venta, la calidad y el grado de legalidad con el que trabajen las diferentes marcas, fábricas o locales de ropa.

En este contexto, detrás de los precios están la cantidad de intermediarios, el costo de marketing, la publicidad, el diseño, la cantidad de empleados, el alquiler de local y los impuestos. “Existen grandes diferencias entre los principales costos de cada canal”, asegura el estudio realizado por el Instituto de Ciencias Sociales y Disciplinas Proyectuales de La Fundación Uade.

El primero tiene que ver con el outsorcing, en donde las principales marcas norteamericanas o europeas fabrican sus prendas en países subdesarrollados con costos extremadamente bajos debido a los bajos salarios pagados a los trabajadores y las pésimas condiciones de trabajo.

“El segundo factor es la falta de productividad”, asegura el estudio. En Argentina, la gran mayoría de los talleres no funciona con su máxima capacidad de producción y además son talleres pequeños que no logran aplicar economías de escala, lo que aumenta los costos productivos que luego se trasladan al precio.

Con este escenario, la Uade asegura que es muy difícil competir y que la única estrategia para que funcione el mercado ?o mejor dicho para que no compita- es restringir las importaciones para no terminar con una “industria precaria”. En realidad, “la clave estaría en desarrollar un producto diferencial con alto valor agregado, debiendo ser el diseño el objetivo prioritario para poder salir al mercado internacional dado a que el mercado local es chico en cuanto a la demanda”

La industria local se encontraría actualmente en una encrucijada, según la Uade: decidir una política proteccionista de inversión y apostar a la producción local con el objetivo de agregar valor agregado o bien, inclinarse por la importación de Oriente que es sensiblemente más barata pero con los riesgos que eso podría traer a la mano de obra local.

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