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“Haru Oni”: Chile apuesta por el hidrógeno verde y el e-metanol

Comenzó la construcción de Haru Oni, la primera planta comercial integrada del mundo para producir combustibles ecológicos a partir de hidrógeno verde.

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27-09-2021
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La lucha contra el cambio climático ha tomado un nuevo impulso y varios países se han comprometido de lleno con la misma. Y, en el caso de América del Sur, hay un país que lleva la delantera.

En Chile, ya comenzó la construcción de Haru Oni, la primera planta comercial integrada del mundo para producir combustibles ecológicos a partir de hidrógeno verde con tecnología de electrólisis.

El hidrógeno, que tiene tres veces más energía que la gasolina, ya se ha utilizado en el pasado como combustible: el primer motor de combustión de la historia funcionó con hidrógeno, mientras que también se utilizó en varias naves espaciales de la NASA.

Por ejemplo, el famoso dirigible de pasajeros alemán LZ 129 Hindenburg, que el 6 de mayo de 1937 se incendió y produjo el desastre del Hindenburg, funcionaba con este elemento químico, el más abundante en el universo.

Actualmente, el 99% del hidrógeno utilizado como combustible se produce a partir de hidrocarburos, como el gas natural y el carbón. Pero el nuevo proyecto, que es liderado por Siemens Energy, utilizará energía eólica para producir “hidrógeno verde”, el cual es 100% sostenible.

En primer lugar, a través de un proceso llamado electrólisis, se utilizará energía eólica para dividir el agua en sus componentes, oxígeno e hidrógeno. Según la Agencia Internacional de la Energía, actualmente menos del 0,1% se produce a través de este método.

Luego, se capturará dióxido de carbono del aire y se combinará con el hidrógeno verde para producir metanol sintético: la base de los combustibles climáticamente neutros como el e-diesel, la e-gasolina o el e-kerosene, que se podrían utilizar tanto en automóviles como barcos y aviones. Por último, aproximadamente el 40% del metanol se convertiría en gasolina sintética.

En este caso, cabe aclarar que hoy en día se producen menos de 200.000 toneladas de metanol renovable, lo que representa menos del 1% de todo el metanol producido, que en su mayoría se obtiene a partir de gas (65%) y carbón (35%).

El objetivo es que la planta comience a funcionar en 2022 y produzca unos 750.000 litros de e-metanol por año, de los cuales una gran parte se convertirían en e-gasolina (130.000 litros por año). Pero, a largo plazo, la ambición aumenta: se planea incrementar la capacidad a 55 millones de litros de e-gasolina anualmente para el 2024 y a más de 550 millones de litros para el 2026.

En este sentido, la estrategia de Chile es convertirse en un proveedor global de este tipo de combustibles. Para el 2025 apunta a ser el primer receptor de inversiones en hidrógeno de Latinoamérica y, para 2050, generar exportaciones por US$ 25.000 millones.

Respecto al impacto ambiental, estas increíbles cifras permitirían extraer hasta 12.000 toneladas de CO2 de la atmósfera por año y que alrededor de un millón de personas conduzcan sus vehículos durante un año.

Según diversas estimaciones, estos tipos de combustibles emiten 90% menos de CO2 que los tradicionales, lo que permitiría reducir las emisiones del sector del transporte, responsable del 45% de las emisiones mundiales.

Justamente esto provocó que uno de los máximos interesados en el proyecto sea Alemania, que, a través de su Ministerio Federal de Economía y Energía, realizará un aporte de 8 millones de euros. Esta medida va en línea con el “Acuerdo Verde” europeo, el cual tiene como objetivo final convertir a Europa para 2050 en el primer continente climáticamente neutro.

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