Lucha por el liderazgo

Revuelta en la jungla

Con este marco geopolítico Argentina podría sacar buen provecho, no por ser actor de peso en este campo, pero si por sus fortalezas si éstas son adecuadamente explotadas.

Donald Trump junto a Xi Jinping
Donald Trump junto a Xi Jinping

Si uno intentara replicar la geopolítica actual, aunque sea de una manera burda, imitando la rebelión de la granja, el genial libro de George Orwell y utilizando animales a modo didáctico, imaginaría algo así como como la lucha por el liderazgo en la jungla entre dos poderosos, uno que caracterizaríamos como el elefante, el líder actual y el otro en ascenso, un mítico dragón (viene mejor al cuento que un león por ejemplo) que quiere revivir sus pasadas épocas de gloria. 

Completarían la escena, un rinoceronte siempre agresivo que ha vuelto a las suyas y un hipopótamo, un tanto anquilosado, que se había acostumbrado no sin cierta placidez a vivir con la seguridad que le brindaba el elefante y el favorable intercambio de víveres que tenía con el dragón. 

Pero se complicó todo, el dragón se ha vuelto más poderoso. Obsesionado por este ascenso el elefante líder empezó a volver loca a su manada, agrediendo a casi todos en la jungla, aun los que respetaba y lo respetaban. El hipopótamo perdió la paz, ya no confía en la seguridad que le daba uno ni en el intercambio favorable con el otro y peor que peor está siendo agredido por el rinoceronte, que se queja de que algunos miembros de su manada se fueron a su redil y quiere recuperarlos, además de su prestigio y poderío pasado. 



Hacía cinco años que el presidente chino Xi Jinping no pisaba suelo europeo.
 

Para completar la parodia con otros animalitos, que son actores menores en esta lucha, podríamos citar a un pajarraco, otrora un loro hermoso, pero caído en desgracia, que no encuentra su lugar y va mutando su respeto de un líder a otro siendo que últimamente se posa en la oreja del elefante al que elogia sin miramientos. El elefante feliz por el regreso de éste a su redil, después de todo cada tanto lo hace, en algún momento comenzará a molestarle que esté le recuerde permanente "que no se olvide de abastecer a este pobre lorito".

Como mencioné, es una burda parodia, porque los animales no son tan estúpidos como para pelearse entre sí solo para satisfacer el ego de sus líderes y con manadas que le siguen (aunque claramente no todas), creyendo que esa lucha no tiene costos para ellos. Esto, como la historia lo demuestra, y es repetitivo, es propio de los humanos. 



Vayamos ahora al mundo real que es mucho más complejo y para nada divertido.

Parafraseando a Vargas Llosa podríamos preguntarnos "pero cuándo se jodió el mundo (como él se preguntó por Perú)", aunque primero deberíamos preguntarnos si realmente la pregunta responde a un diagnóstico. Veamos: por el lado optimista: se ha alargado significativamente la esperanza de vida, especialmente en los países desarrollados y emergentes, la pobreza ha estado en franca disminución con avances significativos en grandes poblaciones como la India y China y la tecnología ha estado avanzando a pasos agigantados revolucionando en especial la forma de cómo nos comunicamos. Últimamente con el desarrollo de la inteligencia artificial se promete avances significativos en muchos campos con significativas mejoras en la productividad, y por ende en la calidad de vida de los habitantes.

Por el lado pesimista: en la mayoría de los países desarrollados y emergentes la tasa de natalidad ha caído considerablemente por debajo de los niveles de reposición, y de no corregirse (difícil de lograrlo) generará a futuro un déficit en la disponibilidad de recursos humanos productivos (si no lo está haciendo ya) que actuará como cuello de botella en las respectivas economías afectando sus crecimientos. Dos y no menos importante, los países desarrollados han abusado en los últimos años de políticas fiscales y monetarias expansivas con tal de mantener activas sus economías y evitar los periodos de recesión que se producen cada tantos años a la vuelta de cada ciclo, teniendo como contrapartida, un preocupante aumento de déficits fiscales y abultados endeudamientos. 



Dólar
 

En consecuencia, la inflación, tema ausente por décadas, volvió a estar en el radar. Se suma a lo descripto los efectos del cambio climático, el impacto de la tecnología imponiendo nuevas modalidades de trabajo, con toda la incertidumbre que genera y el impacto de éstas en la forma que se comunica e informa a la población. 

Con este panorama no resulta una sorpresa ver encumbrarse a líderes autoritarios en las principales potencias como Trump, Xi Jinping y Putín, pero que, a su vez, contrasta con la ausencia de líderes fuertes en las distintas naciones europeas. 



Trump con su MAGA y el cuerpo político que lo apoya, entiende que EEUU debe pasar a la acción si no quiere perder la batalla por el liderazgo con China, necesita corregir su enorme déficit fiscal que se acerca al 7% del PBI, y con un endeudamiento cercano al 100% del PBI, y evitar que China lo sobrepase en lo que se considera que será la clave de la batalla, la innovación tecnológica derivada de la inteligencia artificial y, como base de ésta, el desarrollo de chips de avanzada. 

No solo se juega estar en la vanguardia tecnológica la promesa de ganar la lucha por la productividad en la economía, sino también, y quizás más importante, el liderazgo en el equipamiento militar. 

Su herramental en esto: los aranceles (múltiple propósito: recaudación, aunque también disciplinamiento, como los casos reciente de Brasil e India, protección de su industria afectada por la competencia especialmente china, y reducción de su importante déficit comercial), reducción de gastos (especialmente en áreas donde ha tallado el partido opositor), la presión por la baja de la tasa de interés (aun siendo área de dominio de su Banco Central) y la presión sobre Europa para que ajuste su gasto en defensa. Pero no solo apunta a resolver la cuestión económica, Trump, como pragmático que es, entiende que los nuevos riesgos, por ejemplo, la progresiva apertura de nuevas rutas marítimas a partir del incipiente deshielo del Ártico y el silencioso pero constante avance de su competidor China, tanto en la industria naval como en el dominio de puertos y rutas navegables, requiere posturas agresivas y de allí, para sorpresa del mundo, que lanza sus amenazas sobre Groenlandia, Canadá y el canal de Panamá, aunque mas no sea en retórica. 



¿Y el cambio climático? Respuesta clara y pragmática de Trump, nada de eso: repite la famosa frase de los republicanos "drill baby drill". Después de todo, y más allá de sus convicciones, un petróleo barato es necesario para reducir los costos de vida, que de por si algo aumentarán por los aranceles y además su producción ayuda a las cuentas externas.

Coca-Cola cambia su receta histórica en EE.UU. por pedido de Trump y Robert Kennedy Jr.
 

China, con un liderazgo totalmente centralizado en la figura de Xi Jinping, mientras tanto aprovecha su espectacular evolución consolidándose como líder en la industria manufacturera con avances notables en tecnología aplicada tanto en autos eléctricos, energía solar y eólica como también en la ya mencionada inteligencia artificial. De paso sus avances en este campo le permiten ceñir sobre su población el llamado "capitalismo de la vigilancia", ahuyentando cualquier peligro de reacción a sus políticas ejercidas con mano firme. A su vez, le permite vender al mundo sus manufacturas competitivas, sosteniendo la vigencia de la globalización que tan funcional le resultó a su desarrollo y por la cual sigue ampliando su influencia. 



Irónico, pero entendible, cambian los roles de los líderes, EEUU a través de la agresividad de Trump está "rifando" su poder blando que ejerció desde la segunda guerra mundial, donde se consolidó como líder del mundo occidental, en tanto China se muestra avanzando en este campo intentando mostrarse como ajeno a los asuntos políticos de cada nación, interesado solo en relaciones comerciales. 

Completa la "jungla" Rusia, que aprovecha la debilidad europea para avanzar en algo que ya se creía una pesadilla de tiempos pasados, la guerra por anexión de territorios, una amenaza que de todas formas Europa siempre tiene presente. 

Interesante juego de realineamiento geopolítico, Rusia, otrora enfrentado a China, hoy resulta su aliado. Trump, el pragmático, seguramente tendrá presente, que por su disputa con China, y su presencia en el Ártico conviene volcarlo a su lado. ¿Y Ucrania? Si no fuera por los europeos....¿o aún así?



putin
Interesante juego de realineamiento geopolítico, Rusia, otrora enfrentado a China, hoy resulta su aliado.

Precisamente Europa, es la más afectada, primero es un conjunto de naciones no del todo amalgamadas, y con algunos miembros discordantes, que ha gozado de la seguridad bajo el paraguas extendido de EEUU y aprovechado del gas barato ruso para abastecer a sus consumidores incluyendo sus industrias. A la par desarrolló en la mayoría de sus naciones una social democracia (precisamente la que denosta Trump) que le permitió extender beneficios a los sectores más vulnerables y lograr, dentro de lo posible, una mayor equidad entre sus ciudadanos. Todo cambió en poco tiempo, se acabó la energía barata rusa, EEUU la ha conminado a subir significativamente los gastos de defensa, justo cuando además su población envejece, y está cada vez más afectada por el cambio climático, sufre por las corrientes migratorias y encima debe ocuparse de Ucrania. 

Quizás como beneficio, esto los lleve a unirse más dejando de lado las trabas burocráticas, tan propias de gobiernos anquilosados que fortalecen los egos de los funcionarios, y focalizarse en las acciones que les permitan el desarrollo conjunto de sus economías.



Independientemente de hacia dónde se inclina la balanza lo cierto es que el conjunto de estos factores ha influido para que prevalezcan cada vez más regímenes populistas promovidos por líderes de corte autoritario y con poco respeto por las instituciones. Las democracias liberales en occidente se encuentran en retroceso.

Argentina puede sacar provecho

Por último, con este marco geopolítico Argentina podría sacar buen provecho, no por ser actor de peso en este campo, pero si por sus fortalezas si éstas son adecuadamente explotadas. Si bien un estado de mayor confrontación entre potencias, con más proteccionismo e inestabilidad conducirán seguramente a un menor crecimiento global, Argentina dispone de los recursos naturales y humanos para aquellos bienes y servicios que de todas maneras el mundo necesita.

Para eso deberá mostrar a través de la acción de sus gobernantes con el apoyo mediante de sus ciudadanos en los procesos electorales, que está decidida a encarar las reformas necesarias que posibiliten el ingreso de capitales, sin los cuales todo quedará en promesas. 



La estabilidad macroeconómica sobre la base de eliminación del déficit fiscal y la emisión monetaria, algo que parecía una utopía poco tiempo atrás, ha mostrado que el camino puede ser recorrido. Muchos discutirán la forma, pero lo importante es internalizar la sustancia. Si lo entiende una parte importante del electorado, será un gran paso adelante. Siempre estos procesos de ajuste son penosos, y en muchos casos injustos, más todavía de dónde venimos. Pocos países en el mundo tienen superávit fiscal, el tema es que pocos tienen nuestro record de déficits incontrolados, emisión monetaria sin límite, defaults y expulsión de capitales tanto locales como extranjeros. Pero también a considerar es que son pocos los países de regímenes democráticos donde conviven dos modelos de gobierno, ambos con respaldo masivo, y que resulten tan antagónicos. La clave es convencer al tercer grupo, los indecisos y que pueden volcar una elección, de cual es el camino a seguir.

Son tiempos de grandes cambios, tiempos de incertidumbre, pero también de oportunidades. ¿Tiempos de Argentina? Esperemos que así sea.

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