El Gobierno de Donald Trump envió a cientos de venezolanos acusados de pertenecer a pandillas a una prisión en El Salvador.
Un juez federal ordenara que los vuelos no se llevaran a cabo, pero los aviones ya habían zarpado.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, publicó el domingo en redes sociales un video de tres minutos en el que se ve a hombres esposados siendo bajados de un avión durante la noche y llevados a prisión. El video también muestra a funcionarios de la prisión afeitando la cabeza de los presos.
El Gobierno de Trump espera que este inusual acuerdo de transferencia de prisioneros —no un intercambio, sino un acuerdo para que El Salvador reciba a presuntos pandilleros— sea el inicio de un esfuerzo mayor para utilizar la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 para arrestar y deportar rápidamente a quienes identifique como miembros de la pandilla Tren de Aragua, sin necesidad de muchos de los procesos legales habituales en casos de inmigración.
El domingo, el Gobierno de Venezuela denunció la transferencia, afirmando que contravenía las leyes estadounidenses e internacionales, y añadió que el intento de aplicar la Ley de Enemigos Extranjeros "constituye un crimen de lesa humanidad".
El comunicado comparó el traslado con "los episodios más oscuros de la historia de la humanidad", incluyendo la esclavitud y los campos de concentración nazis. En particular, desde Caracas se denunció lo que denominó una amenaza de secuestro de menores de tan solo 14 años, calificándolos de terroristas, alegando que los menores eran "considerados criminales simplemente por ser venezolanos".
Según Reuters, EE.UU. le pagará US$ 6 millones a El Salvador por ese primer intercambio
Como Venezuela no aceptó vuelos de deportación, la administración Trump ha buscado destinos alternativos para los venezolanos, incluyendo la base naval de la Bahía de Guantánamo, Cuba, a donde ha enviado a migrantes, incluidos presuntos pandilleros, aunque posteriormente los ha expulsado de la base.
En un giro inusual, El Salvador le ha presentado a Trump otra alternativa.
"A principios de febrero, durante la visita del secretario de Estado Marco Rubio a El Salvador, Bukele ofreció acoger a deportados de cualquier nacionalidad, incluyendo a delincuentes convictos, y encarcelarlos en parte del sistema penitenciario salvadoreño, a cambio de una tarifa", según una nota del NYT.
El canciller Marco Rubio, que anunció la oferta de Bukele en ese momento, afirmó que el presidente salvadoreño había accedido a encarcelar a "cualquier extranjero ilegal en Estados Unidos que sea delincuente de cualquier nacionalidad, ya sea de la MS-13 o del Tren de Aragua".
Funcionarios tanto de Estados Unidos como de El Salvador revelaron que el acuerdo con la administración Trump también incluía el traslado de presuntos miembros de la pandilla salvadoreña MS-13 que se encontraban detenidos en Estados Unidos a la espera de cargos.
"Hemos enviado a dos peligrosos líderes de la MS-13 y a 21 de sus miembros más buscados para que comparezcan ante la justicia en El Salvador", publicó Rubio en redes sociales el domingo. Rubio, de padres cubanos, añadió que más de 250 miembros extranjeros del Tren de Aragua también fueron enviados a El Salvador, país que aceptó mantenerlos en sus excelentes cárceles a un precio justo.
Qué es el Tren de Aragua
El Tren de Aragua es una organización criminal transnacional originada en Venezuela, específicamente en la cárcel de Tocorón, en el estado Aragua, alrededor de la primera década de los 2000.
Inicialmente surgió como una banda dentro del sistema penitenciario venezolano, liderada por figuras como Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como "Niño Guerrero".
- Con el tiempo, se transformó en una de las estructuras delictivas más poderosas de Venezuela y logró expandirse a varios países de América Latina, como Colombia, Perú, Chile, Ecuador, Bolivia y Brasil, además de tener presencia en Estados Unidos y otros lugares.
Esta banda se dedica a una amplia gama de actividades ilícitas, incluyendo el tráfico de drogas, la trata de personas, el tráfico de migrantes, la extorsión, el secuestro y el homicidio. Su expansión se ha visto facilitada por la crisis migratoria venezolana, utilizando las rutas de los migrantes para establecer células en diferentes países y aprovecharse de poblaciones vulnerables.
Se estima que cuenta con miles de miembros, aunque las cifras varían según las fuentes, y opera bajo un modelo que combina control territorial con alianzas estratégicas con otros grupos criminales, como el Primeiro Comando da Capital (PCC) en Brasil.
El Tren de Aragua ha sido señalado por su violencia extrema y su capacidad de adaptación, lo que lo ha convertido en una amenaza significativa en la región.
Gobiernos como el de Estados Unidos lo han designado como una "organización criminal transnacional" y, más recientemente, como una "organización terrorista extranjera" bajo la administración de Donald Trump en 2025.
Otros países, como Chile y Ecuador, también han tomado medidas para combatirlo, mientras que el Gobierno venezolano ha negado su magnitud, calificándolo como una "ficción mediática".