Impacto

Filtración en el Pentágono: la venganza de Trump contra el Reino Unido que incluye a las Malvinas

Correos filtrados del Pentágono revelan que Washington analiza dejar de apoyar la soberanía británica en Malvinas. Es una represalia porque Londres no permitió usar sus bases para atacar a Irán.

24 abril de 2026

Estados Unidos evalúa revisar su respaldo a la soberanía británica sobre las Islas Malvinas como represalia por la falta de apoyo del Reino Unido en la guerra contra Irán, según revelan correos electrónicos filtrados del Pentágono revisados por el diario británico The Telegraph. 

  • La medida forma parte de una lista de posibles sanciones dirigidas a aliados de la OTAN que no acompañaron la ofensiva militar impulsada por Washington.

El gobierno británico reaccionó con dureza y reafirmó su postura histórica: las Malvinas son un territorio de ultramar bajo soberanía del Reino Unido y el derecho a la autodeterminación de sus habitantes es "primordial". Desde Downing Street insistieron en que esa posición "no ha cambiado" y que seguirá siendo defendida sin concesiones.

La tensión se enmarca en el rechazo inicial de Londres a permitir ataques contra Irán desde bases británicas, como Diego García. Aunque luego aceptó colaborar en misiones defensivas para proteger a civiles, la Casa Blanca consideró insuficiente ese respaldo. En paralelo, Donald Trump intensificó sus críticas hacia el gobierno británico por su falta de alineamiento.



Los documentos filtrados también incluyen otras posibles medidas, como reducir el apoyo diplomático a territorios europeos en disputa o incluso sancionar a países considerados "difíciles" dentro de la OTAN. Entre las alternativas más sensibles aparece la posibilidad de afectar la posición británica en Malvinas, un tema históricamente respaldado por Estados Unidos desde la guerra de 1982.

En ese contexto, el conflicto reaviva tensiones geopolíticas más amplias. Argentina mantiene su reclamo de soberanía sobre las islas, mientras que Washington analiza su estrategia global frente a aliados y rivales. La filtración expone un cambio potencial en el equilibrio diplomático y refleja el creciente malestar de Estados Unidos con Europa en medio de la crisis en Medio Oriente.

Milei: "Estamos haciendo avances como nunca se han hecho"

El presidente Javier Milei aseguró que su gobierno está "haciendo avances como nunca se han hecho" en relación al reclamo de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, aunque advirtió que el resultado final no depende únicamente del país. "No depende solo de nosotros", planteó.



En una entrevista con el canal de streaming Neura, el mandatario sostuvo: "Nosotros estamos haciendo todo lo humanamente posible para que las Malvinas y todo el territorio vuelva a manos de Argentina". Además, subrayó que la estrategia oficial busca combinar firmeza con racionalidad: "La soberanía no se negocia, pero hay que hacerlo de manera criteriosa, hay que hacerlo con cerebro. Hay una frase de Marshall que a mí me encanta, que dice: 'Cerebro frío al servicio de corazón caliente'".

Respuesta del Reino Unido y tensión diplomática

Las declaraciones se dieron en paralelo a una rápida reacción del Reino Unido frente a versiones sobre un posible cambio de postura de Estados Unidos. El vocero del primer ministro Keir Starmer reafirmó este viernes que la soberanía de las islas Malvinas "recae en el Reino Unido".

El pronunciamiento llegó tras la difusión de un informe que indica que Washington podría revisar su posición neutral en la disputa. En ese contexto, el portavoz británico remarcó: "Las Islas Falkland han votado abrumadoramente a favor de seguir siendo un territorio británico de ultramar, y siempre hemos apoyado el derecho de los isleños a la autodeterminación y el hecho de que la soberanía reside en el Reino Unido".



El conflicto diplomático también impacta en otros frentes, como la candidatura internacional de Rafael Grossi. En ese marco, el portavoz de Downing Street reiteró que el gobierno británico "no podría ser más claro sobre la posición del Reino Unido" y que "la soberanía reside en el Reino Unido y el derecho de los isleños a la autodeterminación es primordial".

Y concluyó: "Ya hemos expresado esta postura de forma clara y constante a las sucesivas administraciones estadounidenses, y nada va a cambiar eso". Por su parte, Starmer había definido el tema como "algo personal", recordando que su tío fue excombatiente de la guerra de 1982, y ratificó que la soberanía no es negociable.

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