La alemana Lufthansa anunció un recorte masivo de su operación global y la cancelación de unos 20.000 vuelos ante el riesgo de escasez de combustible, en un contexto marcado por la suba del petróleo tras la escalada del conflicto en Medio Oriente.
- La compañía busca anticiparse a un posible desabastecimiento y contener el impacto en sus operaciones.
Según informó la empresa, la medida apunta a ahorrar cerca de 40.000 toneladas métricas de combustible, en un escenario donde el precio del insumo "se ha duplicado" desde el inicio de la guerra en la región. El ajuste afecta principalmente a rutas europeas y de corta distancia, y se extendería hasta el verano del hemisferio norte.
El recorte ya comenzó a aplicarse esta semana, con más de un centenar de vuelos suspendidos en una sola jornada, y continuará con la eliminación de trayectos considerados poco rentables desde sus principales hubs, como Múnich y Fráncfort. La aerolínea adelantó que en los próximos días presentará un plan más amplio de reorganización de su red.
La decisión se da en medio de una creciente preocupación en Europa por el suministro energético. La Agencia Internacional de la Energía advirtió que la región cuenta con menos de seis semanas de reservas de combustible para aviación, lo que encendió alarmas en el sector. En paralelo, la Unión Europea analiza medidas para evitar un desabastecimiento, como importar combustible desde Estados Unidos o flexibilizar regulaciones.
El impacto ya comienza a sentirse a nivel global. En Estados Unidos, Delta Air Lines también evalúa recortes en su red para compensar el aumento de costos. Con el precio del combustible presionado por las tensiones en el Estrecho de Ormuz, no se descarta que más aerolíneas ajusten sus operaciones o trasladen el impacto a los precios de los pasajes.