Análisis

Estados Unidos: comenzó la transición presidencial, pero la contención contra China continúa

Tras su contundente triunfo en las elecciones, Donald Trump fue recibido por Joe Biden en la Casa Blanca. Pero, pese a sus grandes diferencias en cuestiones como las guerras de Ucrania y la Franja de Gaza, ambos coinciden en que contener a China es el principal desafío de su país.

Estados Unidos: comenzó la transición presidencial, pero la contención contra China continúa
Damián Cichero 15 noviembre de 2024

Casi cuatro años después del ataque al Capitolio, y tras una campaña electoral que muchas veces resultó avergonzante, la transición presidencial ha comenzado en Estados Unidos: el miércoles, Joe Biden recibió a Donald Trump en la Casa Blanca.

Aunque Biden logró quedar menos pegado a la derrota demócrata, no hay que olvidar que fue él mismo quien este año había advertido que Trump representaba una amenaza para Estados Unidos.

Por su parte, el magnate se burló más de una vez de la salud mental de Biden, algo que incluso hizo en la última oportunidad en que se vieron, durante el debate presidencial de junio.



Sin embargo, intentando reforzar la democracia y las instituciones norteamericanas, Biden sí le ofreció a Trump la transferencia pacífica del poder, algo que el magnate le negó al demócrata hace cuatro años.

En total, ambos líderes dialogaron durante casi dos horas en el Despacho Oval, en donde abordaron varios temas como las guerras en Ucrania y la Franja de Gaza. 

A nivel mundial, esos son dos de los eventos en los que se espera que Washington, tras la asunción de Trump en enero, pegue giros de 180° grados: mientras que el líder republicano parece poco dispuesto a seguir apoyando a Kiev (país que ya recibió más de US$ 175.000 millones de parte de EE.UU.), es casi un hecho que incrementará el apoyo para Israel. 



Respecto a la defensa de Ucrania, una de las banderas de Biden, Trump buscaría sentar en la mesa de negociación tanto a Vladimir Putin como a Volodímir Zelenski para acabar con la guerra, aunque esto significaría que Kiev debería ceder parte de su territorio. 

Según el actual asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, Biden le dijo a Trump que el apoyo a Ucrania era bueno para la seguridad nacional de Estados Unidos "porque una Europa fuerte y estable evitaría que su país se viera arrastrado a la guerra".

No obstante, para Trump es la propia intromisión de EE.UU. en Europa oriental, incentivando a Ucrania a unirse a la OTAN, lo que ha provocado la violenta reacción rusa.  



Por su parte, el propio Trump le dijo al New York Post que él y Biden "hablaron mucho sobre el Medio Oriente. Quería saber sus puntos de vista sobre dónde estamos. Y él me los dio, fue muy amable".

Trump, que tuvo un enfoque notablemente agresivo contra Irán durante su primer mandato, fue quien movió la embajada de EE.UU. desde Tel Aviv a Jerusalén, lo cual demuestra su compromiso con la causa judía. 

De todas formas, al igual que Biden, el magnate es consciente de que EE.UU. ya no tiene intereses vitales en la región, principalmente gracias a que redujo su dependencia del petróleo de Medio Oriente, por lo que es poco probable que el nuevo presidente busque que el conflicto se dilate en el tiempo. 



Actualmente, EE.UU. "apenas" importa el 40% del petróleo que consume, aunque, dentro de esa cifra, aproximadamente el 60% proviene de Canadá (más del 50%) y México. 

Es por ello por lo que el propio Trump inició el proceso para abandonar Afganistán, que Biden continuó de manera catastrófica, con el fin de redirigir todos sus recursos contra su gran objetivo del siglo XXI: contener a China.

Justamente, pese a sus disidencias en casi todo, la coincidencia entre Biden y Trump respecto a China quedó en evidencia esta misma semana cuando el gobierno le ordenó a Taiwan Semiconductor Manufacturing Co (TSMC) que detenga los envíos hacia China de chips avanzados que se utilizan en aplicaciones de inteligencia artificial.



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Biden, Trump y Xi Jinping

Aunque la carrera política de casi 50 años de Biden está llegando a su fin, el actual mandatario aún tiene importantes cosas que hacer: este sábado, se reunirá con su par chino Xi Jinping al margen de las cumbres del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Perú.

Esta representará la última oportunidad de Biden para dialogar con el líder chino sobre sus amenazas contra Taiwán, las supuestas violaciones de los derechos humanos en Xinjiang y el apoyo a la invasión rusa de Ucrania.



Según Sullivan, Biden no transmitirá ningún mensaje de Trump a Xi, aunque sí "reforzará el punto de que para que podamos manejar esta competencia de manera responsable en el futuro, tenemos que mantener a largo plazo los canales de comunicación en todos los niveles, particularmente a nivel militar".

Sin embargo, la gran cuestión es qué tipo de competencia propondrá Trump, ya que en los últimos cuatro años ha criticado la posición de Biden por ser demasiado conciliadora.

Por lo tanto, lo más probable es que cambie el enfoque de la administración Biden de "gestionar la competencia" por una relación mucho más confrontativa, algo que queda en evidencia con la nominación de Marco Rubio como secretario de Estado.



Rubio, cuyos padres emigraron de Cuba a Estados Unidos, es un miembro de alto rango de los comités de Relaciones Exteriores e Inteligencia en el Senado que, en 2020, fue sancionado por Pekín por apoyar a quienes se manifestaron por la democracia de Hong Kong.

Así, esta sería la primera vez que China tendría restricciones de viaje activas para un secretario de Estado norteamericano, lo que ya es todo un mensaje para Pekín de lo que le espera durante la nueva administración Trump.

Durante su campaña, Trump sugirió que está dispuesto a imponerles aranceles de más del 60% a las importaciones chinas, además de que ya durante su primer mandato había mantenido un importante vínculo con Taiwán. 



Justamente, Rubio es un gran defensor de Taiwán, la isla gobernada democráticamente que China considera una provincia rebelde. 

Por ello, no sorprendería que Taiwán realice grandes compras de armas nuevas, tal como sucedió durante el primer mandato de Trump, quien aprobó más de US$ 18.000 millones en ventas de armas para Taipéi, en comparación con los US$ 7.700 millones de Biden.

Pero la nominación de Rubio también daría a entender que, contra todo pronóstico, Trump le dará una mayor importancia a América del Sur, región que durante muchos años fue considerada el patio trasero de Washington. 



China, que ya es el principal socio comercial de Brasil y el segundo de Argentina, inaugurará este mismo fin de semana el enorme puerto de aguas profundas de Chancay, en Perú, una de las inversiones en infraestructura más ambiciosas de Pekín en la región.

Construido al norte de Lima por Cosco Shipping Ports, el puerto ya ha atraído US$ 1.300 millones en inversiones chinas, y se esperan miles de millones más, ya que China busca convertir a Chancay en un importante centro de transporte marítimo entre Asia y América del Sur.

"Necesitamos construir y administrar bien conjuntamente el puerto de Chancay, hacer que 'de Chancay a Shanghái' se convierta realmente en un camino próspero para promover el desarrollo conjunto de China-Perú y China-América Latina", explicó el propio Xi. 



Entre muchos de los objetivos de China para el puerto, el principal es facilitar el acceso al vecino Brasil, donde una nueva línea ferroviaria conectará el puerto con los suministros brasileños.

Por su parte, la general Laura Richardson, exjefa del Comando Sur de Estados Unidos, advirtió a principios de este mes, antes de retirarse, que Chancay podría ser utilizado por la Armada del Ejército chino para la recopilación de inteligencia.



Por ello, teniendo en cuenta la creciente "intromisión" de Pekín, es posible que la designación de Rubio también busque resolver esta cuestión. 

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