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España, entre una lenta recuperación y cambios de fondo

Para España el mayor obstáculo a la transformación económica es la fragmentación política

España, entre una lenta recuperación y cambios de fondo
España, entre una lenta recuperación y cambios de fondo
Paolo Rizzo Paolo Rizzo 16-02-2022
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En Europa, la crisis pandémica ha afectado a la economía española más que a otras. En 2020, el PIB de España fue el que más cayó (-10,8%) entre los países europeos (-5,9% en promedio). 

Luego, el crecimiento de 5% de 2021 ha sido modesto a comparación del derrumbe de 2020 y la actividad económica ha quedado muy por debajo de los niveles prepandémicos. 

El PIB de España en 2021 sigue estando 4% debajo del nivel prepandemia mientras otros países han recuperado más: Alemania (-1,5%), Italia (-0,5%) Francia (+0,7%) y la Unión Europea en conjunto, +0,4%. 

España ha sido más afectada por la crisis por las características de su economía y su mercado del trabajo. 

Antes de la pandemia, el turismo era uno de los sectores más importantes de la economía ya que aportaba 12,3% del PIB y representaba 13,7% del empleo. 

Con la pandemia, los ingresos de 2020 y 2021 asociados al turismo cayeron 65% y 43%, respectivamente, en comparación a 2019. 

Por otro lado, el mercado del trabajo era caracterizado por un alto desempleo y una excesiva temporalidad de los contractos. En 2019, la tasa de desempleo era de 14%, la segunda más alta de la UE (6,7% en promedio). Casi 1,2 millones de personas se encontraban sin trabajo desde más de un año y 22% de los empleados tenía un contrato temporal, casi el doble que en la UE. 

Durante la pandemia, parte de los efectos sobre el empleo han sido mitigados por la aplicación de una regulación temporal de empleo (ERTE). Bajo ese esquema los empleadores pudieron pedir una suspensión temporal de los contratos de trabajo mientras el Estado se hacía cargo de las dificultades de las empresas pagando 70% del sueldo de los trabajadores en ERTE. 

El ERTE ha protegido, en los primeros meses de la pandemia, casi 3,5 millones de españoles. El gasto total de la medida para 2020 y 2021 ha sido de casi 30.000 millones de euros. Sin embargo, los trabajadores con contrato temporal no se han podido beneficiar de la protección del ERTE y, al terminar el contrato, han quedado sin empleo. 

En consecuencia, entre el último trimestre de 2019 y el segundo de 2020, España había perdido un millón de trabajadores pasando de 19,7 a 18,6 empleados. En términos porcentuales ha sido la caída más abrupta de la UE. 

Pero luego sorprendió la recuperación de empleo. A pesar de no haber tenido un rebote económico, España cuenta hoy con 430.000 trabajadores más en comparación a febrero 2020: 230.000 en el sector público y 200.000 en el privado. El número de personas protegidas por el ERTE ha bajado a 100.000. Además, en el último trimestre de 2021, por primera vez desde la crisis de 2008, el número de empleados de España superó los 20 millones. La tasa de desempleo sigue siendo alta (13%), pero es la más baja de los últimos 13 años. 

Parece un sinsentido. Mientras el PIB sigue estando bien por debajo de los niveles prepandémicos, el mercado laboral vive su momento mejor de los últimos años. Mucho se debe a la intervención del Estado, que ha salvaguardado millones de empleos, y  juega un rol fundamental la transformación que está viviendo la economía española.

El plan de recuperación y resiliencia aprobado por la Unión Europea es una oportunidad única que garantiza a España el acceso a 140.000 millones de euros en préstamos y subsidios de la Unión Europea. 

El 30% de los fondos está destinado a la transformación digital de la economía. 

Por ahora, el plan prevé el uso de 70.000 millones y parte de los recursos se invertirán en movilidad sostenible (6.500 millones de euros), en la transición verde (6.000 millones de euros) y en competencias digitales y formación profesional (5.600 millones de euros).

El resultado de estas inversiones es que la economía será menos dependiente del turismo y estará más relacionada con la transformación digital y verde. Es necesario acompañar las inversiones con algunas reformas estructurales. Entre todas, se destaca la necesidad de adecuar el mercado laboral y frenar la excesiva temporalidad de los contractos ya que desincentiva la inversión en formación por parte de las empresas y los trabajadores.

Por eso, el Gobierno ha acordado una reforma laboral con las organizaciones sindicales y patronales. La reforma elimina el contrato por obra o servicio. Instituye un solo contrato de duración determinada que puede usarse por circunstancias de la producción o por sustitución de trabajadores. Fija el contrato indefinido como el contracto ordinario y restablece los convenios colectivos de trabajo como los mínimos del sector. Además, invierte en las políticas activas de empleo y fomenta la capacitación de trabajadores en las áreas funcionales a las transformaciones digital y verde. Se trata de una reforma que deberá fomentar la creación de empleo de calidad y acompañar la transición digital y verde.

Sin embargo, para España el mayor obstáculo a la transformación económica es la fragmentación política. 

En las recientes elecciones regionales del domingo en Castilla y León la extrema derecha de Vox ha sorprendido con 18% de los votos. Pero no está claro si el Partito Popular (primer partido con el 31% de los votos) esté interesado en gobernar la región con ellos. 

Actualmente, el presidente socialista Pedro Sánchez gobierna con una coalición de minoría que recibe apoyo externo de 6 partidos políticos. Es emblemático que, a pesar de tener el respaldo de las organizaciones patronales y sindicales, la reforma laboral ha sido aprobada por un voto erróneo de un parlamentario de la oposición. 

Solo de esa forma fortuita se evitó un papelón del Gobierno. Este episodio ha dejado en claro que la prioridad del Gobierno debe ser ahora extender el consenso político sobre reformas e inversiones públicas. De no ser así, la reactivación económica y la creación de empleos podrían estar en riesgo. 

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