Proyección

El regreso de Trump impulsa el sueño de Musk de llegar a Marte

La victoria electoral del líder republicano podría permitirle a Elon Musk darle un impulso final al desarrollo del Starship, el cohete más poderoso jamás construido, con el que aspira llegar a Marte.

El regreso de Trump impulsa el sueño de Musk de llegar a Marte
22 noviembre de 2024

El pasado 19 de noviembre, en lo que seguramente fue su última aparición en el 2024, Starship, el cohete más poderoso del mundo, realizó su sexto vuelo de prueba desde su Starbase en Boca Chica, Texas.

La nave de dos etapas (Super Heavy y Ship) tiene 122 metros de altura y está diseñada para llevar astronautas a la Luna y Marte.

Sin embargo, ese objetivo deberá esperar mientras la empresa de Elon Musk continúa realizando pruebas para mejorar la eficiencia de la nave.



Justamente, esto quedó en evidencia durante el último lanzamiento, cuando SpaceX no pudo concretar el principal objetivo de la misión: que el Super Heavy regresara a la plataforma de lanzamiento para ser atrapado por los brazos mecánicos de la misma. 

Dicha maniobra había sido concretada con éxito durante el primer intento en el quinto vuelo del Starship. En esta oportunidad, la primera etapa, de 71 metros de altura, tras separarse del Ship, amerizó inesperadamente en el golfo de México en lugar de regresar a tierra.

Según SpaceX, las comprobaciones de estado automatizadas del hardware crítico en la torre de lanzamiento desencadenaron un aborto del intento de captura.



Acto seguido, una transmisión en vivo mostró al propulsor Super Heavy explotando en una enorme bola de fuego en el horizonte del golfo después de amerizar.

De todas formas, a pesar del percance, el resto de la misión fue catalogada como exitosa: el Ship viajó alrededor de la Tierra para un amerizaje en el océano Índico aproximadamente una hora después. Además, encendió uno de sus motores Raptor en el espacio, demostrando su maniobrabilidad.

A esto se suma que, gracias a vistas en vivo y telemetría transmitida por Starlink, la nave logró superar con éxito la reentrada y ejecutó un giro, un aterrizaje y un amerizaje suave.



Según SpaceX, "los datos recopilados de los múltiples experimentos de protección térmica, así como el vuelo exitoso a través de velocidades subsónicas a un ángulo de ataque más agresivo, proporcionan información invaluable sobre el rendimiento del hardware de vuelo en un entorno real de vuelo". 

"Las lecciones aprendidas harán que todo el sistema Starship sea más confiable a medida que nos acercamos a la reutilización completa y rápida del Starship", agregó la empresa. 

starshipp
 



Un espectador muy especial 

Pero, más allá de la prueba en sí, la jornada cobró gran relevancia ya que el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, estuvo presente durante el lanzamiento junto al propio Musk. 

Cabe recordar que Musk, la persona más rica del mundo, fue uno de los principales aportantes de la campaña electoral de Trump, destinando la increíble cifra de US$ 119 millones.

Por su parte, tras concretarse su triunfo, Trump confirmó que Musk será el colíder de un nuevo proyecto de eficiencia gubernamental que, según el fundador de SpaceX y CEO de Tesla, librará al gobierno federal de gastos innecesarios y regulaciones que ha calificado de onerosas.



Justamente, a lo largo de todo el año, Musk ha mantenido importantes cruces con la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) por considerar que la burocracia le impide a su empresa avanzar con la velocidad que desea en el desarrollo del Starship.

Al margen del futuro nuevo puesto de Musk, se espera que el desarrollo del Starship cobre notable impulso durante la administración de Trump.

En su primer mandato, el mandatario recién electo creó la Fuerza Espacial de Estados Unidos, además de que firmó los Acuerdos Artemisa, un tratado que establece los principios de cooperación para futuras misiones de exploración espacial con fines pacíficos.



El programa Artemisa fue creado para contener a China en el marco de la nueva carrera espacial, ya que Pekín ha dicho que planea llegar a la Luna para construir una base permanente allí. Por ello, se espera que la NASA incremente sus esfuerzos en la materia, algo que le permitiría a Musk acercarse a su sueño de llegar a Marte. 

Según el propio Musk, la Luna, a donde Estados Unidos planea enviar nuevamente astronautas antes de que termine esta década, es una "plataforma de lanzamiento" para su objetivo final de llegar a Marte.

El magnate, que se caracteriza por ser demasiado optimista, proyecta que SpaceX lanzará sus primeras naves no tripuladas a Marte en dos años: "Estas serán sin tripulación para probar la confiabilidad de aterrizar intactos en Marte".



Y, según él mismo, si esos aterrizajes van bien, su compañía espacial lanzará sus primeros vuelos tripulados al planeta rojo en cuatro años.

"La tasa de vuelo crecerá exponencialmente a partir de ahí, con el objetivo de construir una ciudad autosostenible en unos 20 años", agregó. 

Para lograr estos objetivos, seguramente, bajo la administración Trump, la NASA fomente los contratos espaciales de precio fijo que transfieren una mayor responsabilidad a las empresas privadas.



Además, es probable que se reduzcan los programas por encima del presupuesto que han tensado el presupuesto de Artemisa.

El problema es que esto sería un duro golpe para el único cohete que posee la NASA, el cohete Space Launch System (SLS), cuyo desarrollo, de aproximadamente US$ 24.000 millones desde 2011, ha sido liderado por Boeing y Northrop Grumman.

No obstante, cancelar el programa parece difícil, ya que costaría miles de empleos y dejaría a Estados Unidos aún más dependiente de SpaceX.



Para confirmar todo esto, primero habrá que esperar hasta el 20 de enero de 2025, fecha en la que Trump regresará formalmente al Despacho Oval de la Casa Blanca. 

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