Impacto

El regreso de la "política de poder" impulsa el rearme a nivel mundial (menos en América)

Según el último informe del SIPRI, el gasto militar global aumentó 2,9% en 2025, llevando el gasto como porcentaje del PIB global al 2,5%, su nivel más alto desde 2009.

El regreso de la "política de poder" impulsa el rearme a nivel mundial (menos en América)

Esta semana, el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) publicó su informe anual con un dato demoledor: el gasto militar global aumentó un 2,9% en 2025, hasta los US$ 2,89 billones. De esta manera, la cifra creció por undécimo año consecutivo, llevando el gasto como porcentaje del PIB global al 2,5%, su nivel más alto desde 2009.

El incremento no llama la atención si se tiene en cuenta el actual contexto internacional, marcado por conflictos como el de Rusia y Ucrania o la guerra en Medio Oriente, a lo que se suma la vuelta de la "política de poder" impulsada por Estados Unidos y su disputa global con China. 

Justamente, los tres mayores "gastadores" militares son EE.UU., China y Rusia, y representan un total combinado de US$ 1,48 billones, o el 51% del gasto global.



En este sentido, en diálogo con El Economista, Guillermo Lafferriere, experto en asuntos estratégicos y militares, remarcó que "el gasto en defensa nunca ha bajado en el mundo, aunque sí se observa en el informe que fue de aproximadamente un 2,5% del PIB mundial. Es decir, está en un margen de lo que es razonable por primera vez en mucho tiempo. Los cuatro principales actores en cuanto al gasto son Estados Unidos, China, Rusia e India y, aunque los cuatro tienen intereses distintos, los tres primeros ya son grandes potencias y el cuarto va camino a serlo". 

Una "extraña" caída en EE.UU.

Una de las sorpresas fue que el gasto militar estadounidense cayó a US$ 954.000 millones en 2025, principalmente porque no se aprobó ninguna nueva ayuda militar financiera para Ucrania. Sin embargo, la tendencia se revertirá rápidamente, ya que el gasto aprobado por el Congreso de EE.UU. para 2026 ha aumentado a más de US$ 1 billón.

Federico Bauckhage, secretario de Redacción en el Instituto de Seguridad Internacional y Asuntos Estratégicos del CARI, explica que la situación en EE.UU. "parece ser una excepción. Estados Unidos va a tener que iniciar un proceso de recomposición de stocks de municiones de precisión que han gastado en esta última guerra con Irán. Van a tener que invertir en expandir su capacidad de producción porque la capacidad de la base industrial de defensa para reponer las municiones, tanto ofensivas como defensivas que se han gastado en estas seis semanas de guerra con Irán, está muy limitada y, al ritmo actual de producción, tardarían varios años en lograrlo".



Estados Unidos alerta por una posible invasión rusa a Ucrania
 

Europa entre el rearme y el gasto social  

El principal factor que contribuyó al aumento del gasto global fue un aumento del 14% en Europa, que llegó a los US$ 864.000 millones. En parte, la decisión del Viejo Continente es una respuesta directa al deterioro de sus vínculos con Estados Unidos: desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, no solo se ha acercado a Rusia, sino que además amenaza con abandonar la OTAN e, incluso, anexar Groenlandia, territorio perteneciente a Dinamarca, miembro de la alianza.

Según Lafferriere, "la región que estaba a la cabeza en cuanto a gasto era la zona del Asia-Pacífico, básicamente por el crecimiento militar de China. Pero ahora Europa lo ha superado por dos temas que la han obligado a cambiar: por un lado, está la cuestión de Rusia, que no tiene capacidad alguna para hacerse de toda Europa, pero igualmente se la considera una amenaza. A su vez, en el Viejo Continente también son conscientes de que Estados Unidos tiene una agenda totalmente diferente a la de ellos y que en algún momento van a tener que generar alguna capacidad militar que les sea propia o tener otro peso en la OTAN".



En este sentido, Bauckhage agrega que "el tradicional compromiso de larga data de protección militar por parte de Estados Unidos es cada vez más cuestionable. No solamente está cuestionada la voluntad política de Estados Unidos de proteger Europa  ꟷmucho de esto es coyuntural de administración Trumpꟷ, sino también estructuralmente a largo plazo está en duda la capacidad militar de Estados Unidos de poder defender a Europa en el futuro".

"El problema que tiene Europa es que su sector de defensa sufre problemas similares a Estados Unidos. Es un sector de defensa basado en muchos conglomerados industriales privados, optimizados para producción en tiempos de paz, no en tiempos de guerra, por lo cual necesitan expandir notoriamente esa base industrial. El problema es que hay limitaciones estructurales muy importantes para hacerlo. De por sí, la crisis energética en Europa promueve la tendencia hacia la desindustrialización, lo cual va a poner limitaciones importantes al momento de querer ampliar específicamente la base industrial de defensa", añade el especialista.

Según él, "la base industrial de defensa necesita apoyarse en un ecosistema más amplio que el de una base industrial civil, que en este momento se está contrayendo. Entonces lo que puedan producir va a ser bastante más limitado en capacidad y va a ser proporcionalmente más costoso, de manera que eso va a diluir el impacto del monto de dinero que se vaya a invertir".



Y a esto se suma que, gracias a la protección de Estados Unidos, durante años, Europa pudo "dejar" de invertir en armamento, para hacerlo en gasto social, algo que sin dudas se revertirá a corto plazo. 

Por este motivo, explica Bauckhage, la mayoría de los países europeos no tienen margen de maniobra fiscal para realizar grandes inversiones: "Las únicas dos economías importantes de Europa que tienen un nivel de deuda en relación al PIB relativamente bajos son Alemania y Polonia. Esos son los únicos dos países relevantes que tienen margen para emitir deuda e invertir más en defensa". 

La guerra, se creía, iba a comenzar el 16 de febrero
 



América, la excepción 

Lo llamativo del informe es que, a contramano de lo que sucede a nivel mundial, el gasto militar en América cayó 6,6%, totalizando US$ 1.065 billones (incluyendo a EE.UU.).

A la hora de desglosar los datos, América Central y el Caribe tuvieron una caída del 27%, principalmente como consecuencia de una fuerte reducción del gasto en México, mientras que América del Sur mantuvo un crecimiento moderado del 3,4%, con Brasil como principal impulsor (+13%).

Al respecto, Lafferriere remarcó que "salvo el caso de Argentina, que es un caso de estudio sin dudas, el gasto en defensa del resto de los países de la región crece. Brasil está a la cabeza, ya que gastan alrededor de US$ 30.000 millones, casi un tercio de lo que gasta India. Ese presupuesto está destinado principalmente al programa naval, sobre todo el tema de submarinos de Brasil".



"También están gastando mucho Chile y Perú: Chile está en un proceso de renovación de su flota de cazas e incluso están pensando adquirir F-35. Por su parte, Perú, ha hecho un convenio con empresas privadas de Corea del Sur para construir en el propio Perú submarinos, destructores y otro tipo de buques militares. Por parte de la Fuerza Aérea, hay dos cosas en tema: los F-16 y la cuestión de que también se asoció con Corea para un programa de construcción de cazas de quinta generación", agregó.

Por su parte, Bauckhage subraya que en América Latina la situación económica condiciona algunas decisiones, particularmente a la hora de acceder a plataformas extranjeras de origen occidental que son muy costosas de adquirir, operar y mantener. 

Además, según el experto, "no hay una percepción de que las amenazas que enfrenta la región sean particularmente de naturaleza militar convencional. Por ahora, Estados Unidos sigue actuando como potencia dominante en el hemisferio. Entonces, la zona de la doctrina Monroe es una zona de Pax Americana, en la que Estados Unidos puede efectivamente intervenir o mediar para que no haya conflictos militares convencionales entre los estados". 



"Pero esto puede cambiar a futuro en la medida en que América Latina se convierta en un escenario de competencia estratégica entre Estados Unidos y otras potencias. No debemos descuidar, particularmente, los casos de Argentina y Chile, porque son la puerta de entrada hacia el continente antártico", sentenció.

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